LEY DE MEDIACIÓN Y BANCASEGUROS
''los renglones torcidos''
Por D. Angel del Amo
Mediador de Seguros
angel.delamo@hotmail.com
Cuando se varia un acuerdo por el que un gremio
profesional ve dañado su negocio, por ejemplo un acuerdo internacional
perjudicial para los intereses de la flota pesquera española, el colectivo
afectado se alza en armas contra el gobierno de turno (quisiera que fuera un
eufemismo... aunque a veces...). Huelgas, manifestaciones, se queman cuatro
papeleras y todos pensamos: “pobre pescadores cada vez lo tienen peor”.
Va a hacer un año de la entrada en vigor de la
nueva (ya no tanto) Ley de Mediación, lesiva como ninguna para los intereses de
algunos mediadores, pequeños corredores sobre todo, que no ven forma, dinero, ni
negocio, para poder cumplir con todos los requisitos. Y aun no se les ha visto
en los telediarios quemando nada. Se aguanta estoicamente.
Desde este mismo altavoz defendí las bondades de
la Ley, básicamente porque supone un paso mas en la profesionalización del
sector. La Ley propiciaba que cada persona que actúa en la confección de un
contrato de seguro tuviera que tener una formación adecuada y se iba a
controlar. Esto era una garantía para el usuario que nunca se había tenido.
La Ley de mediación, que daba el pistoletazo de
salida a la bancaseguros, obligaba a las sucursales bancarias a tener personal
cualificado para hacer lo que antes hacia un administrativo con un curso de
cinco días. Esto seria otra garantía para el usuario que cada vez se ve mas
forzado a contratar seguros en su entidad bancaria. Tendría que ser asesorado en
directo, explicándole por fin que contrataba. O sea, con las mismas
posibilidades que si acudía a un mediador profesional, porque lo iban a ser.
Con la nueva ley al tratar a la banca como
mediadores, tendrían los mismos “beneficios” que estos pero también las
obligaciones. Por ejemplo, la recogida en el punto 2 e del Articulo 5: la
prohibición de imponer de manera directa o indirecta la celebración de un
contrato de seguro. Detalle importantísimo para la salvaguarda de los intereses
de cualquier usuario de entidades financieras.
Lamentablemente, para el usuario, la Dirección
General de Seguros y Fondos de Pensiones puede haber variado el criterio al
tener en cuenta solo como auxiliares externos al personal de los
establecimientos financieros de crédito. Esto puede querer decir, según el
planteamiento de cada entidad, que el usuario cuando vaya a pedir un crédito ya
no tiene porque ser atendido, para que le ofrezcan el seguro de rigor, por un
mediador de seguros formado al efecto. Podrá hacerlo cualquiera. Sin ningún
requisito.
Es cierto que deben cumplir con ciertas
obligaciones, y el mediador debe tener al menos un teléfono para resolver dudas,
pero ¿después de ser coaccionado con el precio de la hipoteca a quien le quedan
ganas de llamar para que te den la charla alguien sobre un seguro que no
querías!??. Porque el auxiliar ni sabe, ni puede resolver dudas porque tiene
prohibido por ley asesorar tanto a la hora de hacer la póliza como en el momento
del siniestro. Por lo tanto los usuarios deben conocer y tener en cuanta que uno
de los canales mas importantes de distribución de seguros en España puede estar
siendo atendido por simples auxiliares externos, que por ley no son ni
mediadores de seguros, ni serán parte de la aseguradora. Es para echarse a
temblar.
Como asegurado la cosa pinta mal, porque hace un
seguro, con posibilidad de ser asesorado, si, pero que en la practica ya
veremos; y cuando tenga que resolver un siniestro será atendido telefónicamente
en el mejor de los casos.
Pero vamos al punto de vista de la aseguradora.
Ninguna de los grandes grupos quiere perder el
tren de la venta de las sucursales bancarias, todos los días escuchamos nuevos
acuerdos, de representación, de coaseguro, etc... Es totalmente licito, incluso
recomendable, buscar el crecimiento de la entidad por cualquier medio legal.
Pero ¿Es moral? Podría no serlo. No lo seria si resultara que las sucursales
bancarias estuvieran haciendo la competencia a los mediadores de la misma
compañía con precios diferentes. Y no lo seria porque el nivel de
profesionalización de auxiliares y mediadores no puede ser comparable. No es
lógico poner las mejores armas en manos de quien tiene menos pericia al
disparar. Y estoy hablando de los criterios de selección de riesgos, de
siniestralidad, de mantenimiento de pólizas...
Como tampoco seria prudente que alguna compañía se
estuviera haciendo competencia entre sus distintos canales, adquiriendo el mismo
negocio que tenían pero cobrando menos por ello. Si la practica se extiende el
servicio acabará viéndose resentido. Y todo esto sin contar con la imagen que se
da del sector, ya que el mediador contraatacará la oferta bancaria con otra de
la misma aseguradora o de otra distinta. Algunos se quejan de que se regalen
seguros, pero daña mucho menos la imagen. Señores, bienvenidos al mercado del
regateo.
En conclusión; ¿qué percibe el usuario de seguros?
Que hay que regatear, que cuanto menos sepa el vendedor mas barato vende, por lo
tanto que el precio es lo que marca la diferencia. Ni garantias, ni servicio.
Solo el precio. Me pregunto como se puede conjugar esto con mantener los
obligados criterios técnicos y actuariales en las tarifas. Evidentemente no se
puede. La caída de los precios tiene un limite, y perderá la batalla quien menos
la ha dado. Al final los bancos ''pescaran donde y como quieran''.
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