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Si
uno preguntara al profesor Helmutt Bott, director del departamento de
I + D de Porsche, cual es su coche preferido (teniendo en cuenta que
es un gran coleccionista de VW Escarabajos) sin duda mencionaría tres
cifras: 9-5-9
El
proyecto se lanzó oficialmente el 21 de enero de 1983 cuando el
profesor Bott designo al ingeniero Manfred Bantle como cabeza
pensante. En tan solo una semana, Bantle pudo desdibujar las líneas
generales, en términos técnicos, de lo que sería el futuro modelo
de la marca de Stuttgart.
En
esa época la FIA (Fedération Internationale de l´Automobile) decidió
en Paris llevar a cabo unos cambios en el reglamento de competición
del Grupo B para fomentar la participación en este tipo de eventos.
En el Grupo C, Porsche se mantenía casi invicto y el Grupo A requería
que participarán turismos cuya producción en serie llegase a los
5000 vehículos en 12 meses. Así pues, la decisión por el Grupo B
fue lógica ya que solo se requería una producción de “200 vehículos
similares”.
Se
tomó la decisión de equipar el futuro Grupo B con un sistema de
tracción permanente. Pero el problema surgió en cuanto a qué modelo
utilizar de base, puesto que era imposible acoplar el sistema de
tracción que tenían en mente en vehículos de motor delantero
(series 924, 944 y 928).
Por
ello solo había dos alternativas: desarrollar un vehículo
completamente nuevo o partir de la base del archí conocido 911. Tras
muchas discusiones, noches en vela e incluso juntas extraordinarias,
se decidió que el coste de un vehículo nuevo sería muy difícil de
sufragar, más teniendo en cuenta las pretensiones del mismo
(convertirse en El Mejor…), además todos coincidían en resaltar
que el ya mítico 911 tenía aún un tremendo potencial por explorar.
Así,
el 8 de marzo, y con la papelera llena de bocetos desechados, Helmuth
Bott decide cual será el candidato. Su nombre en clave: C-20.
Ocho
meses después de obtener luz verde, el primer prototipo apto para
circular estaba preparado para su bautizo: el Salón de Frankfurt de
Octubre de 1983.
Como
anécdota mencionar que la noche anterior al estreno, todavía se pulían
asperezas de última hora en el propio stand.
Al
día siguiente había una nueva y glamorosa estrella en Salón…
Bott
lo definía así: “Se trata de un automóvil que ofrece lujo y
confort, con el comportamiento y la nobleza de un normal vehículo de
serie y con unos parámetros de seguridad a la orden del día.”
Durante
1984 y 1985 el prototipo pasó en varias ocasiones por quirófano
donde se incluyeron las tomas de ventilación tanto delanteras y
traseras, como laterales.
Llegado
el verano de 1985, nace el prototipo definitivo, denominado
internamente “F-3”,
pero fue sacrificado en
las pruebas de “crash-test”, en las que obtuvo unos resultados
realmente buenos.
A
partir de ese momento toman las riendas los ingenieros del equipo de
producción, el cual se encargaría de transformar el prototipo en un
vehículo apto para la calle.
CHASIS
Plásticamente,
el 959 es una berlinetta 2+2 y toma como base un normal y corriente
911, del cual conserva el “marco” de acero, reforzado en este caso
en los puntos de mayor torsión. Dicho “marco” junto con una jaula
tubular conforman la célula de seguridad del deportivo.
Los
paneles están compuestos de diversos materiales que aligeran el peso
en relación a su primo el 911. Por ejemplo, las puertas y el capó
delantero se construyeron en una aleación especial de aluminio (AlMg
0.4 Si 1.2) reduciendo así su peso en un 57% por ciento frente al
911.
El
frontal es resultado de modelar un compuesto especial de plástico
(poliuretano elástico PUR-RRIM) endurecido por la incorporación de
15% de fibra de vidrio.
El
resto de los paneles están compuestos por 6 capas de fibra de vidrio
y kevlar, bañados en resina epoxy, y se aplican capas de Nomex en
techo y suelo para obtener así una mayor rigidez frente al mínimo
peso (sin perjudicar la aerodinámica).
Pero…
todas esta innovaciones suponen un coste elevado, y ante todo unas técnicas
de producción mas cualificadas. Por ello, es la primera vez que se
aplican en la producción de un vehículo de serie ciertos
procedimientos de alta precisión.
Como
resultado, se obtiene un vehículo con una rigidez de torsión y una
seguridad envidiables en caso de colisión, dato muy importante para
el uso en carretera de este coche.
SUSPENSIONES
En
el aspecto técnico, Manfred Bantle decidió no escatimar en medios,
adoptando un esquema de suspensiones de competición (dos brazos
superpuestos de diferente distancia junto a dos amortiguadores telescópicos
por rueda y muelles progresivos) capaz
además de controlar la altura libre al suelo. Así, la altura normal
es de 120 mm aumentando a 150 mm o 180 mm (de forma automática o
manual) en caso de condiciones desfavorables (nieve, barro, etc). El
conductor también puede seleccionar la dureza de los amortiguadores
entre blando, medio y duro, adaptándose de esa forma a todo tipo y
formas de conducción.
FRENOS
Dadas
la prestaciones del vehículo, se hizo gran hincapié en desarrollar
unos frenos que estuvieran a la altura ( o incluso mas allá…) del
conjunto.
Se
eligieron pues unos discos ventilados y taladrados de 322 mm delante y
304 mm detrás con pinzas de aluminio de 4 pistones a los que se unió
un sistema ABS de última generación (era la primera vez que se
empleaba este sistema en un súper deportivo).
Un
conjunto sin igual en ese momento y digno de todo tipo de elogios.
NEUMÁTICOS
¿Un
deportivo alemán con gomas japonesas? Pues si… En un principio se
encargo la tarea de “calzar al niño” a la marca Dunlop, pero
Bridgestone se adelantó en el desarrollo del calzado y se quedó con
el papel.
Otra
de las innovaciones del 959 era su capacidad de controlar la presión
de los neumáticos (hoy en día, 20 años mas tarde, sigue siendo un
lujo…) y la posibilidad de rodar durante 50 km con un pinchazo.
Las
medidas eran: 235/45 VR 17 delante y 255/45 (275/45 en opción) VR
17detrás.
Como
dato curioso, hay que tener en cuenta que un F40 tenia unos neumáticos
de 335 mm y un Countach de 355 mm… ¿Por qué solo 255 en el 959?
Porque esa medida era mas que suficiente dada la capacidad de tracción
del sistema PSK…
TRACCIÓN
TOTAL
Denominado
PSK (Porsche Steuer Kupplung), este sistema supone la verdadera
revolución aportada por este automóvil.
¿Qué
lo hace tan revolucionario? Pues se trataba del único sistema de
tracción total permanente que podía variar la distribución de par
en condiciones normales, es decir que no solo funciona cuando haya pérdidas
de tracción para modificar el reparto:
-
La
mayoría del tiempo el reparto es de 40% delante y 60% detrás, el
mismo reparto que el peso, lo que optimiza la manejabilidad.
-
En
aceleraciones fuertes, el sistema traslada el 80% del par a las
ruedas posteriores, para aumentar la tracción (las masas se
trasladan a el eje posterior, dejando el eje anterior “ingrávido”).
-
En
superficies deslizantes el reparto se varía hasta el 50% a cada
eje.
Vemos
por tanto que es un sistema al tener en cuenta múltiples factores
(grado de aceleración, ángulo de giro, fuerzas G, presión del
turbo, etc) proporciona un capacidad de tracción muy superior a
cualquier otro sistema de tracción integral.
¿Desventajas?
Tristemente, si… Su mayor peso frente a sistemas convencionales y su
elevado coste…
¡¡¡Pero
todos aquellos que han conducido un 959, aseguran que merece la
pena!!! (sino que se lo pregunten a su majestad el rey Juan Carlos I…).
MOTOR
Para
la ocasión se adoptó una configuración que nada tenía que ver con
su primo el 911:
| Motor |
6
cilindros de línea (procedente de los Porsche 956 y 962) con 2
turbocompresores KKK (0.9 bar cada uno) |
| Válvulas |
4
por cilindro |
| Cilindrada |
2849 cc (diámetro
y carrera: 96 x 67 mm) |
| Compresión |
8.3:1 |
| Potencia |
450
cv a 6500 rpm |
| Potencia
específica |
158cv/l
(la mejor del momento) |
| Par
motor |
51
mkg a 5500 rpm |
| Peso |
1375
kg |
| Prestaciones |
0-100
km/h : 3.9 s // vel.max: 315 km/h |
| Inyección |
Bosch
Motronic (2 inyectores por cilindro) |
| Refrigeración |
por
agua |
| Transmisión |
cambio
de 6 relaciones desarrollado en colaboración de Borg-Warner |
VERSIONES

Fueron
creadas 2 versiones: 959 COMFORTABLE y 959 SPORTS.
La
única diferencia estriba en que la versión Sports se veía aligerada
en 100 kg (se eliminaba el aire acondicionado, los elevalunas eléctricos,
el cierre centralizado, el retrovisor derecho y los asientos traseros
entre otros elementos…).
¿Por
qué dos versiones? Simplemente porque aun anunciando la fábrica un
peso de 1375 kg, casi nunca bajaban las básculas de los 1540 kg (depósitos
llenos). Por ello, se vieron obligados a crear una versión que
intentará colmar las expectativas de los clientes más radicales y
“expertos”.
Poco
más se puede decir de un coche que revolucionó por completo el
plantel de súper deportivos de la época, rivalizando con joyas como
el Ferrari F40, el Lamborghini Countach o el Bugatti EB 110 e incluso
venciendo en la edición de 1984 del Rally Paris-Dakar a manos de
Jackie Ickx.
El
propio Manfred Bantle decía: “Desde el primer momento nuestra
intención ha sido poder ofrecer a los 200 afortunados futuros
propietarios unas prestaciones inmejorables junto a una manejabilidad
envidiable. EL 959 puede sortear el tráfico urbano en 5º o 6ª a tan
solo 1500 rpm”.
La
dirección asistida se maneja con un dedo en ciudad (facilita el
estacionamiento) y el “efecto turbo” se reduce al mínimo,
aportando desde bajas revoluciones una cantidad de par apabullante,
permitiendo así dosificar y aprovechar de forma noble y dócil la
potencia disponible.
Pero
a partir de 4200 rpm, los dos turbos empiezan a soplar con
contundencia, entregando toda su furia sin piedad hasta 6500 rpm, régimen
de potencia máxima.
Sin
duda algo digno de experimentar… pero al alcance de muy pocos
mortales!!!
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