Ilustración: Arpem.com

La declaración del estado de alarma para gestionar la crisis ocasionada por el Covid-19 ha tenido un gran impacto en la circulación de vehículos, la cual ha disminuido una media de más del 80% en vías interurbanas, según datos facilitados por la Dirección General de Tráfico.

Estos datos han tenido una incidencia directa en la siniestralidad vial y por ello la organización de defensa de los consumidores, Facua, ha puesto en marcha la plataforma #QuieroMiDinero para que sus socios reclamen una devolución de la prima o un descuento en la renovación, alegando que se ha producido una reducción del riesgo durante la vigencia del contrato y que así lo recoge la Ley.

Lo que dice la Ley de Contrato de Seguro

El artículo 13 de la Ley 50/1980 establece que el asegurado podrá “poner en conocimiento del asegurador todas las circunstancias que disminuyan el riesgo y sean de tal naturaleza que si hubieran sido conocidas por éste en el momento de la perfección del contrato lo habría concluido en condiciones más favorables”.

La normativa contempla en su segundo párrafo que “al finalizar el período en curso cubierto por la prima, deberá reducirse el importe de la prima futura en la proporción correspondiente, teniendo derecho el tomador en caso contrario a la resolución del contrato y a la devolución de la diferencia entre la prima satisfecha y la que le hubiera correspondido pagar”.

Aspectos que inciden en la prima

Es un hecho constatado que la siniestralidad vial ha caído drásticamente durante este periodo de cuarentena, pero lo cierto es que para tarificar las primas de los seguros de coche se tienen en cuenta otras muchas variables, como los daños causados por riesgos extraordinarios. Un ejemplo es la DANA que asoló parte de nuestro país durante los meses de enero y febrero y que produjo un aumento de la siniestralidad.

Además, tal y como afirma la patronal del seguro, UNESPA, que ya se ha pronunciado al respecto, es muy posible que cuando se ponga fin al confinamiento la gente prefiera hacer uso del vehículo particular para evitar las aglomeraciones propias del transporte público, lo cual aumentará la probabilidad de que se produzcan más accidentes.

De esta manera, las aseguradoras podrán hacer descuentos en la renovación de forma voluntaria, pero en ningún caso están obligadas a hacerlo ni a devolver parte de la prima, ya que para tarificar el riesgo influyen otros aspectos.

Un vehículo estacionado no está libre de riesgos

Aunque no te lo parezca, un vehículo estacionado en un garaje o en la calle puede ocasionar un siniestro que cause daños a terceros. De hecho esta es una de las razones por las que la Ley te obliga a contratar un seguro de responsabilidad civil aunque no lo utilices.

Imagina, por ejemplo, que se produce un cortocircuito en el cableado del vehículo y provoca un incendio que daña a las viviendas y vehículos cercanos o que, por un descuido, dejas el freno de mano mal puesto y atropella a un peatón.

Otro riesgo latente para cuando todo vuelva a la normalidad es que muchos vehículos que no han sido encendidos durante semanas no puedan arrancar por falta de batería, lo cual podría provocar un repunte inusual en el número de asistencias y por lo tanto en la siniestralidad.