En este artículo vamos a tratar de explicar qué son todos los documentos físicos que recibes cuando contratas un seguro de coche, es decir, toda esa cantidad de papeles y libros que te dan y que en la mayoría de las ocasiones solo te paras a revisar cuando tienes un siniestro. Hace algunos años todo lo que nos daban era documentación física, en papel, pero los tiempos han evolucionado y ahora muchas aseguradoras te lo envían por correo electrónico.

A veces es complicado entender qué significa toda esa documentación, pero la realidad es que. con un poco de tiempo y paciencia, verás que no es tan difícil descubrir cómo es y qué alcance tiene tu póliza seguros.

Ten en cuenta que la compañía de seguros debe entregarte todos los documentos que explicamos a continuación, de no ser así, te recomendamos que lo solicites y que lo guardes a buen recaudo, ya sea en la guantera de tu coche o en una carpeta de tu correo electrónico.

Ha llegado el momento, el primer documento que nos encontramos es…

LAS CONDICIONES GENERALES

Probablemente sea la más fácil de localizar, ya que suele ser el documento de mayor tamaño, generalmente un libro más o menos grande, que al abrirlo verás que está lleno de cláusulas y frases extrañas que nunca has escuchado y que nos lleva a recordar aquella frase de “la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte…”

Las condiciones generales de un seguro de coche son comunes para todos los clientes de la aseguradora, es decir, todos los que están asegurados en tu misma compañía, tienen este documento.

Aunque te cueste de entender, es en este documento en el que aparecen todas las cláusulas de la aseguradora, desde el alcance de sus coberturas hasta las limitaciones/exclusiones que tienen cada una de ellas, lo que comúnmente se conoce como “la letra pequeña” del seguro. Así, en la cobertura de daños propios, por ejemplo, reflejará qué indemnización te corresponde en caso de que te ocurra un accidente y el vehículo sea declarado como siniestro total.

En definitiva, contendrán todo el articulado general del contrato que corresponde a todos los clientes, ya que las particularidades de cada cliente están recogidas en el siguiente documento que vamos a analizar, que son las condiciones particulares de la póliza.

LAS CONDICIONES PARTICULARES

Las condiciones particulares del seguro son aquellas que individualizan el contrato, es decir, reflejan los datos del cliente y solo son de aplicación para cada cliente, a diferencia de las condiciones generales, que se aplican para todos los contratos.

En este documento aparecen todas las coberturas que están incluidas en el contrato (asistencia en carretera, daños propios, rotura de lunas, vehículo de sustitución, etc.) y además aparecen tus datos personales, dirección, fecha de nacimiento, etc., así como los datos del vehículo asegurado, marca, modelo, matrícula, etc.

Este documento no sirve para analizar en profundidad el alcance de las coberturas, sino que sirve para comprobar qué garantías exactas están incluidas en la póliza. Para conocer el alcance exacto de cada una de ellas, como hemos dicho anteriormente, hay que acudir a las condiciones generales. Este apartado lo analizamos con más detalle en otro capítulo: Condiciones Particulares.

Este documento, junto con el recibo del banco, permite justificar ante la autoridad que el vehículo está asegurado, por lo que es recomendable llevarlo en la guantera del coche. Antiguamente esto era obligatorio, pero ahora la Guardia Civil tiene acceso a bases de datos en las que pueden verificar si un vehículo está o no asegurado.

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PARTE EUROPEO DE ACCIDENTE

Este documento es fácil de encontrar: su título es “Declaración amistosa de accidente de automóvil”, y lo conforma una cuadrícula dividida en dos columnas de diferente color, y en los cuales, en caso de accidente, tendremos que rellenar nuestros datos y los del contrario, para, al final, señalar en los vehículos que vienen representados (motocicleta, automóvil y furgoneta) los daños sufridos y hacer un croquis de la posición de los vehículos.

Es decir, que será el papel que servirá el día en el que ocurra un siniestro. Siempre hay que tener uno a mano, porque no se sabe cuando va a haber un accidente. Incluso los más previsores tendrán más de uno listo, por sí acaso, para prevenir errores al rellenarlo, o por si hay una colisión múltiple y lo necesite otro, u ocurran dos golpes seguidos en un mismo fin de semana.

Es importante indicar también que los partes son todos iguales, es decir, que el que podamos tener nosotros es el mismo que el que pueda tener el contrario (con el que ha ocurrido el accidente), ya sea de la misma compañía o de otra. Y más aún, son iguales tanto los españoles como los de cualquier otro país de la Unión Europea. Por ello, en caso de accidente con otro europeo, si éste proporciona el parte, cogeremos nosotros el nuestro para saber el significado de cada apartado del suyo.

Consejo: Siempre que se rellene el parte amistoso, deberá:

  • Rellenar todos los apartados
  • Describir lo que ha pasado de la mejor forma en el croquis
  • Firmarlo
  • No modificar, bajo ningún concepto, una vez firmado.
  • Entregarlo a la compañía y quedarse una copia.

TELÉFONO DE ASISTENCIA EN VIAJE

Esto si que es fácil de encontrar ¿eh?. Normalmente es como una tarjeta del tamaño de las del cajero automático, donde viene un número telefónico indicando que es el de asistencia en viaje. Normalmente es un número 900, o lo que es lo mismo, gratuito. Por ello, no tengan miedo a utilizarlo, que lo paga la compañía.

Servirá en los casos en que quedemos inmovilizados, es decir, si el coche se avería, si ocurre un accidente, si no arranca por las mañanas, etc.

Es posible que en la misma tarjeta aparezca otro número de teléfono (normalmente un 902 –¡que no es gratis!-), que suele ser de atención al cliente, es decir, que servirá para información de la póliza, de las coberturas, etc.

Dichas tarjetas muchas veces son autoadhesivas para colocarlas en el coche. La compañía pide que se adhieran al cristal para tenerlas a mano, y no perderlas, pero también consiguen hacerse publicidad gratuitamente. Usted piense lo que quiera y colóquela donde más le convenga o convenza. El objetivo es simple, tenerla a mano cuando me haga falta, ya que nadie memoriza ese número de teléfono.

Consejo: Conviene tener dicho teléfono actualizado, por si la compañía lo ha cambiado. Así mismo, conviene saber si dicho teléfono es el válido si llamamos fuera de España, o se trata de otro diferente. En este último caso, es conveniente apuntarlo también.

OTROS DOCUMENTOS

Después de detallar los documentos mínimos que nuestra “maravillosa” carpeta, podemos encontrarnos que, para asombro nuestro, quedan mas cosas… y pueden ser del estilo de…

  • Qué hacer en caso de accidente: conviene leerlo, aunque nosotros lo trataremos mas profundamente.
  • Un útil mapa de carreteras. Son pocas las compañías que lo dan, pero como las meigas… “haberlas… hailas”
  • Direcciones de las oficinas de la compañía en toda España
  • Una relación de talleres “apropiados” a donde recurrir. No se fíen, son los concertados, y… bueno, ya los veremos.
  • Estatutos de la compañía.
  • Estatuto del Defensor del asegurado.
  • Etc.

Como comprenderán, el valor de estos documentos es meramente informativo, y más que nada su misión es dejar una carpeta “presentable”.

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¡¡¡ ATENCIÓN !!!

¡¿Que pasa?!, ¿Hemos olvidado algo?, A ver… repasamos… no, está todo, seguro, no falta nada por detallar.

Entonces, ¿qué es ese montón de papeles que quedan ahí?, ¿Que dice?

¡Ah, amigo!, acabáramos: es una MODIFICACIÓN DE LAS CONDICIONES GENERALES

No siempre ocurre, pero sí algunas veces. Y es que las compañías de seguros editan las CONDICIONES GENERALES para todos, y suponiendo que no van a cambiar durante un periodo de tiempo.

Sin embargo, puede que en un determinado momento deseen cambiar algún párrafo concreto de un artículo concreto, así que:

  • Editan otras nuevas Condiciones Generales
  • Si todavía tienen “excedentes” de las Condiciones Generales antiguas, lo que hacen es aprovecharas pero incluyendo en la misma póliza las modificaciones oportunas.

No es muy habitual, pero otra vez mas, como las meigas… “haberlas… hailas”.

¿Qué chapuza no?, Y todo por ahorrarse unos euros que es lo que cuesta la edición de cada librillo.

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