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EL " SUPESCOOTER" Dice un amigo mío, que tal cual se están poniendo las condiciones del tráfico y las normas de circulación, no entiende que existiendo la Yamaha T-Max 500, otros fabricantes intenten vender otras motos. Evidentemente este amigo mío tiene una y es un absoluto devoto enamorado de su moto. Pero después de haber disfrutado unos cuantos días de la T-Max estoy empezando a sospechar que a su exageración, no le falta razón. Tenemos que reconocer que este vehículo ha marcado un camino dentro de los scooters, con un estilo propio y una acusada personalidad, que en muchos países se ha convertido en un fenómeno social, es el caso de España y sobre todo en Italia. La T-Max es sinónimo de distinción y elitismo en el mundo del scooter y de eso no hay ninguna duda. Cuando Yamaha lo puso a la venta hace ya casi diez años (en el 2001), lo hizo pensando en ofrecer a los usuarios una máquina polivalente, útil tanto en ciudad como en desplazamientos inter-urbanos, incluso valido para viajar y capaz de mantener la imagen y carácter deportivo de sus modelos más radicales. El T-Max actual sigue teniendo intactas estas premisas, sigue tan poderoso como siempre, pero ha ganado en clase, en refinamiento, en distinción, en polivalencia y en confort, incluso también en sus ya excelentes cualidades dinámicas. Yamaha ha permanecido fiel a su cilindrada original, 499 cc, en contra de lo que parecía presuponer por la tendencia del mercado a subir de cubicaje con la aparición del Gilera 800, el prototipo presentado por Kymco por encima de los 700 cc y el rumoreado scooter que prepara BMW que se supone pasará de los tres cuartos de litro de cilindrada. Lo que si es cierto es que este motor bicilíndrico twin paralelo ha recibido mejoras sustanciales, con un nuevo sistema de inyección que mejora la entrega de potencia a bajo y medio régimen y proporciona un funcionamiento más suave y acompasado, sobre todo cuando circulamos a alta velocidad por carretera abierta.
Lo que se ve
El asiento también ha sido objeto de revisión, es algo más grande y sobre todo más confortable, hay más espacio para el pasajero que también cuenta con unas asas agarraderas mejor situadas y más cómodas para sujetarse. El hueco bajo el asiento sigue siendo un poco escaso, pro cabe bien un casco integral (lo ideal sería que cupiesen dos) y el depósito de gasolina ha optimizado su diseño en el nuevo chasis y entra un litro de combustible más que antes (15 l.). El cuadro de instrumentos es completamente nuevo, el cuentarrevoluciones pasa a ser digital (no se lee muy claramente), el velocímetro analógico ocupa el reloj más grande situado en el centro y el tercio inferior de la esfera es una pantalla de cristal líquido informativa multifuncional. A los lados encontramos otras dos esferas más pequeñas que nos informan de la temperatura del motor y nivel de combustible.
En marcha
Los 43,5 caballos que proporciona su motor, gozan de una increíble salud y la dan un dinamismo que para si quisieran motos de mayor envergadura. Acelera como un relámpago, saliendo de los semáforos, se pone de 0 a 100 km/h en poco más de 4 segundos y frena que es una delicia con potencia, mordiente y buen tacto. Nuestra unidad de pruebas no iba equipada con el sistema ABS, pero si no eres un experto motorista y quieres ganar en seguridad, lo puedes solicitar en opción, cargaras con 5 kg más de peso y te aligeraran 700 euros de tú cartera.
La
T-Max me ha gustado mucho en ciudad, es un arma increíble para
luchar en los atascos, pero lo que me deja perplejo es como va en
carretera. Yo vivo en la sierra madrileña, a unos 45 kilómetros del
centro y para ir a casa tengo dos opciones: por autopista de la
Coruña (la A-6), es el trayecto más rápido y aburrido o por el
puerto de Galapagar. Por este camino tardo algo más, pero depende
con el vehículo que vaya, es mucho más divertido.
También he hecho algún viajecito con ella, con acompañante y un poco de equipaje y me ha parecido comodísima. Pasan los kilómetros sin enterarte, va perfectamente a ritmos legales (120-130 de marcador) y te queda un amplísimo margen de respuesta para reaccionar si hiciera falta. A esa marcha su autonomía no es mala, te haces unos 250 km, aunque en una utilización mixta su consumo se eleva un poquito y lo podemos situar sobre 7 l. a los 100 km. En definitiva, no me extraña que el T-Max 500 ocupe el lugar de privilegio que ocupa. Es un vehículo extraordinario, eso si muy caro (9.599 euros y 10.299 euros con ABS), ¡pero no deja de ser extraordinario! En su faceta de scooter tiene las mismas virtudes y hace todo igual de bien o mejor que cualquier otro, y además te premia con un comportamiento y prestaciones que te permiten hacer turismo y divertirte con ella casi como si fueras en una deportiva. ¿De verdad te hace falta otra moto más en tu garaje?
Abril 2010 Prueba y Redacción: Mariano Urdín Fotografía: Paloma Soria |
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