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LOBO CON PIEL DE CORDERO Desde la aparición a mediados de esta década del
motor LC8 -iniciales de Liquid Cooled (“refrigeración líquida” para
los que no sepan) y el número de las válvulas que tiene este motor
(4 por cilindro)- de 990 cm³ e inyección electrónica, se apreció un
cambio importante de filosofía en la marca austriaca. Se aplicó
primero en su primera moto totalmente de carretera, una
“streetfighter” de raza como es la
SuperDuke, y tanto por su cilindrada como por su configuración
se adivinaba que en un futuro más o menos cercano sería aplicada a
una superbike deportiva de carretera. El tiempo lo confirmó con la
excelente y espectacular
RC8. No obstante, los genes “off road” de KTM siempre han seguido siendo uno de sus principales acicates y uno de los elementos más importantes para distinguirse de la competencia y mantener un público siempre fiel. Con las Adventure 950 de carburadores primero, que más tarde montaron este 990 con inyección, y también con las grandes supermotard llamadas, sin tapujos, Supermoto, marcaron el terreno más radical de sus respectivos segmentos. Eran motos grandes, potentes, con un cierto toque rudo que reforzaban aún más la imagen de los austriacos como fabricantes de motos para “motoristas puros y duros”, pero que -como le pasó en su momento a los alemanes de BMW- llegar un momento en que se dieron cuenta que, a pesar de su excelente producto, estaban delimitando demasiado el mercado a usuarios experimentados y que, además, debían no ser precisamente bajitos. Por eso, cuando el año pasado se presentó la moto que aquí probamos para ti, las esperanzas de la marca en ella fueron muchas porque habían desarrollado un modelo con el carisma y la efectividad de las Supermoto, pero haciéndolas más polivalentes y más asequible a todos los públicos y, en resumidas cuentas, que no te exigía casi haber sido un piloto de enduro y medir de 1,80 para arriba para disfrutarla. Y la verdad es que han dado totalmente en el clavo, tanto a nivel de diseño, como de confortabilidad, llegando además en un momento en que este motor tiene ya una evolución a todos los niveles -electrónica y mecánica, especialmente- que lo hace realmente suave, dosificable, y todo sin perder un ápice de efectividad deportiva. Estamos ante un motor que se comporte igual de bien en una más o menos relajada excursión turística por la sierra durante una tarde soleada, que exprimiendo sus posibilidades “sport” junto con tu panda de amigos plagada de “erres” de manillar bajo y ergonomía de contorsionista ruso. MOTOR PURAMENTE EUROPEO
La zona roja (que realmente en las motos austriacas es como su color de guerra, naranja) se sitúa casi llegando a 10.000 rpm, pero cambiando poco por encima de su zona de par máximo- es decir, sobre 8.000 -seguirás teniendo empuje. Además, trabajar estas últimas 2.000 revoluciones no es nada efectivo a la hora de rodar fluido y rápido porque consigues poco más que ruido y bastantes vibraciones. Su velocidad máxima ronda los 225 km/h, pero aparte de que actualmente a mucho menos que eso te puedes llevar un disgusto muy, muy gordo gracias a los amigos de la Benemérita, lo cierto es que su ritmo natural de rodaje en que se combina un consumo moderado con un funcionamiento relajado mecánicamente hablando, rondaría los 160. No obstante, como también esa velocidad te puedes ver en un calabozo de Guantánamo, pues no te hemos dicho nada. Además, las mejoras en los ajustes mecánicos que, aunque no sea un parámetro fácilmente medible, son evidentes respecto a generaciones anteriores. Así se consigue una suavidad que la equipara prácticamente a cualquier buena rutera, pero siendo mucho más estable y divertida de llevar. ¿Y esto cómo se consigue? De momento, el excelente chasis multitubular -de nuevo, otro detalle clásicamente europeo- pesa sólo 11 kilos y es todo un ejemplo de esbeltez y estrechez, especialmente a la altura del asiento, lo que permite llegar perfectamente el suelo aún que midas 1,70. Bueno, claro que a esto también colabora, y mucho, una reducción de altura general que se ha aplicado tanto pensando en aumentar la clientela potencial de esta Tourer (¿de dónde te pensabas que venía la T?) como para ganar manejabilidad y estabilidad. De este modo, la altura del asiento se rebaja hasta los 855 mm respecto a los 875 de la Supermoto. También la amortiguación se ha endurecido, de forma que gana firmeza y precisión en la trazada, y se ha reducido su recorrido de los 200 mm, que tiene en la horquilla la SM a los 160 de este modelo, mientras que el amortiguador trasero ha pasado de 210 a 180 mm. Además, y como es habitual en KTM, ambas suspensiones han sido fabricadas por WP, lo que es todo un seguro de eficacia, resistencia y calidad. Sin duda, de lo mejorcito que podemos encontrar en una moto de gran serie hoy día, y eso que la cosa se está poniendo últimamente bastante difícil sobre todo hablando de las fábricas europeas. ENTRE LA TRANQUILIDAD Y LA ADRENALINA Para los que piensen que esta KTM es una trail turística, no andan demasiado desencaminados porque su concepto general y su estética recuerdan a, por ejemplo, las Triumph Tiger, las BMW-GS o las Suzuki Strom, por poner algunos ejemplos. Ya nada más ver sus llantas de aleación con 17 pulgadas de diámetro y medidas de deportiva de carretera te das cuenta que meterte por cualquier camino no asfaltado es posible, pero sólo para acercarte a esa casita que tiene tu familia en la “urba” y por un camino bien firme. No es una trail campera, que para eso está su hermana Adventure o las más pequeñas 690.
La cúpula de serie no es especialmente ancha, pero cumple su función e incluso rodando ritmos bastante altos, aunque esto también depende mucho de tu altura. Por otro lado, el espíritu campero de la marca se deja notar también en unos excelentes protectores que te aislarán las manos del aire frío o la lluvia. Si quiere llevar pasajero, simplemente regulando la amortiguación trasera mantendrás impecable la estabilidad mientras el que se sienta detrás de ti está perfectamente cómodo. Amplio asiento, estriberas a buena altura y un buen par de asas laterales. Poco más se puede pedir. Y si buscas más capacidad de carga, KTM ha desarrollado toda una serie de complementos para ruterizar de la mejor forma posible a esta SM-T. De estricta serie, debajo del asiento no te cabe prácticamente nada aunque incorpora una siempre socorrida parrilla trasera, pero en el catálogo oficial puedes encontrar desde maletas o alforjas laterales hasta bolsas de depósito, con los que podrás viajar con todo el equipaje que necesites. RESUMIENDO Los austriacos, como decíamos al principio, han sufrido una evolución similar a sus vecinos alemanes de BMW. Han ampliado su catálogo con motos que hasta hace bien poco ninguno nos hubiéramos imaginado que podrían llevar el cártel de KTM y han buscado nuevos adeptos haciendo motos más “humanas” para motoristas de cualquier talla, pero ni mucho menos han renegado de sus orígenes. Por eso, siendo una marca tradicionalmente de motos de campo, han logrado evolucionar a las de carretera y circuito de la mejor forma posible y además manteniendo una estética que las distingue claramente de la competencia- mira sino el frontal y el depósito de esta Tourer, con sus líneas afiladas y agresivas que ya te anuncian parte de la adrenalina que puedes sentir sobre ella- y gran parte de su ADN y “know how”. Por eso, aquí tenemos la mejor mezcla entre moto trail, rutera y sport que puedas encontrar actualmente. De verdad es como tener dos motos en una, con una potencia elevada pero que jamás te pondrá en apuros y siempre te permitirá disfrutar hasta el último caballo. Es de esas motos con las que llegas a dónde has quedado con tus amigos para salir en esta excursión del domingo, y muchos la miran con cierto desdén soltando comentarios del tipo “sí, sí estas motos son muy cómodas, ya se sabe, muy tranquilas…”. Y no les falta razón, pero se tienen que tragar parte de su menospreció cuando comprueben imposibles como con su superdeportiva son incapaces de mantener el ritmo de una moto apellidada Tourer, pero se han olvidado que su nombre es Supermoto. Un verdadero lobo con piel de cordero.
Lo destacable: -
Polivalencia deportivo - turística Lo mejorable:
- Tamaño elevado
Fotografía: Miguel Mendez |
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