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Por el camino acertado No todas las marcas aciertan al desarrollar una nueva moto. La experiencia acumulada con los años de fabricación, contar con los ingenieros que sepan desarrollar el producto, e incluso un departamento de marketing encargado de definir cómo tiene que ser esa nueva moto son claves en el desarrollo. Bien, pues Keeway ha acertado en el desarrollo de la nueva RKV.
Hace un par de años tuve la suerte de visitar China, más
concretamente estuve en Chongqing, una “megaciudad” de 30 millones
de habitantes, bastante fea, bastante perdida en el centro de China
y que presume de ser la “ciudad de la moto”. De hecho, allí se
fabrican unas 10 millones de unidades al año.
Pero esto está cambiando en China. Van aprendiendo estos principios tan básicos que en Europa sabemos desde niños, pero que en China no han sido necesarios hasta ahora. Con su potencial de fabricación, China puede hacer buenas motos; sólo hace falta las ganas de hacerlo, y que el mundo lo sepa. Keeway, como sabréis muchos, es una marca china. Realmente se llama Qianjiang y no está en Chongqing, pero es una de las grandes: de sus fábricas salen más de 1,2 millones de motos al año; y han sido de los primeros en querer hacer las cosas bien. En vez de esperar a que llegue algún desaprensivo pidiendo dos contenedores de 125cc a 300$ la unidad para vender en Europa y desaparecer, quisieron implantarse directamente aquí. Aquello sucedió ya en 1999 cuando fundaron Keeway, un nombre más fácil de recordar para nosotros que Qianjiang. Ahora son propietarios de Benelli, tienen en Italia un centro de desarrollo y son conscientes de que Keeway, su propia marca, no puede hacer “chapuzas” por que si no no llegarán lejos. Por eso, con cada novedad de Keeway que probamos, más convencidos estamos de que no todas las marcas chinas son iguales y que allí, igual que en cualquier otro lado del mundo, pueden hacerse las cosas bien.
Horquilla invertida, dos amortiguadores traseros con regulación de precarga, botella separada y de estética muy “streetfighter”, discos lobulados, cuadro digital, faro con óptica de superficie compleja...no falta detalle para impresionar, desde luego. Los logos del depósito están hechos de resina en relieve, de calidad, la pintura y la decoración está bien terminada y tiene detalles prácticos como caballete y pata de cabra lateral. Bien equipada. Por la parte que menos “convence”, no hay hueco bajo el asiento ni ninguna guantera para dejar ni siquiera la documentación, algo importante en una moto de ámbito ciudadano. Y la desconexión del motor al desplegar la pata lateral es total: es decir, hasta en punto muerto, por lo que no la puedes dejar sobre esa pata mientras que calienta.
Cómo va
Llega la primera sorpresa “agradable”: Apenas vibra
y el sonido que emite el escape es ronco, de moto mayor. El cambio
tiene un accionamiento correcto y como el tamaño de la moto no es
muy grande, maniobrar con ella es fácil: a pesar de la
horquilla invertida, gira
bien. En los primeros metros la moto es agradable. Es capaz de salir
desde poco más de 3.000 rpm y llega sin problemas hasta la zona roja
a las 10.000 rpm. Según
Keeway,
a 9.000 rpm En la carretera rueda bien alrededor de los 90 ó 100 Km/h. Llegas a verle rondar los 120 Km/h en el marcador y no se queda muy lejos (117Km/h de GPS), eso sí, ayudándola un poco con un poco de cuesta abajo. Pero hasta “dándole leña” así, aunque las vibraciones aparecen, siguen tan contenidas como en cualquier 125 cc monocilíndrica de las , digamos ,más caras. En las curvas es ágil, lo que permite rodar con soltura. Si le buscas una conducción más sport, se comporta, aunque no es una deportiva. Los frenos tienen buen mordiente, el tacto en la maneta y el pedal de freno es correcto, no perfecto, pero si bueno y sólo cuando te pasas mucho empiezan a desfallecer: no va a ocurrirte en una carretera normal, vamos. Si frenas muy fuerte hasta detener la moto (o casi) si notarás que transmite una cierta vibración en el tren delantero: los rodamientos de dirección podrían ser mejores, un mal endémico todavía de las motos de origen chino.
La Keeway RKV 125 es una gran opción para el que busque algo más que una moto básica a un precio muy bueno. En conjunto, la moto va bien, es cómoda y tiene una línea original y atractiva. Por acabados y sobre todo, equipamiento, es una moto de buen nivel y aunque hay aspectos mejorables (rodamientos de la dirección o desconexión del motor con la pata de cabra), la RKV convence para una utilización ciudadana con salidas de cortas en carretera e incluso para aquellos que quieran hacer una conducción ligera, sin meterse en lo “radical deportivo”. En resumen, por 1.799 €, pocas opciones tan completas y fiables como esta Keeway. ¿te ha gustado?
Lo destacable: - Una naked de aspecto sport, cómoda y a buen precio
Lo mejorable: - Rodamientos de dirección y desconexión del motor con la pata de cabra
Prueba y Redacción: Daniel Navarro “Dani Racing” Fotografía: Miguel Méndez Septiembre 2011
Equipamiento probador: Equipamiento DaniRacing: - Protector Cervical: Moveo Brace Dynamic - Chaqueta: Halvarssons Proximo (Cedida por 2TMoto) - Botas: Axo
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