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UNA VIEJA AMIGA Este es uno de esos modelos por los se debe comenzar a hablar con unas pinceladas históricas para ponernos en situación. Por un lado, muchos sabréis que Honda es la fábrica de motos que más ha defendido históricamente, hasta prácticamente convertirlo en un estandarte, los motores en V, ya sea de dos o cuatro cilindros…o cinco, en el caso de las MotoGP 990, pero eso es otra historia. Lo cierto es que ya a principios de los 80 se hablaba de que sacaría la calle una explosiva y revolucionaria 750 (era la era pre mundial de Superbikes) con un motor V4 que rompería todos los esquemas. Efectivamente, a mitad de década la mítica VF 750 vio la luz, pero antes de ella ya habían presentado multitud de modelos más o menos deportivos de cilindradas pequeñas y, lógicamente, con motor en V y dos cilindros: VT 250 F, VT 250 Z, entre otras pequeñas joyas de la mecánica en España no podíamos ni soñar en una época en que apenas se comenzaban a ver motos japonesas rodando por nuestras calles a causa de una política proteccionista promulgada por Franco que, como el tiempo se encargó de confirmar, no sirvió sino para hundir definitivamente las grandes fábricas españolas de la moto.
Por otro lado, su diseño era tremendamente agradable y acertado, y tan parecido al de la, ya en aquel momento, legendaria Ducati Monster que algunos ladinos no dudaron en denominarla directamente “Honda Monster”. La forma de su depósito, su faro redondo, su chasis multitubular y su escape lateral la verdad es que evocaban mucho, pero que mucho, mucho, el diseño de la incombustible italiana. Pero bueno, como Ducati no tenía una moto tan pequeña para que los noveles disfrutasen de sus excelencias, pues bienvenida fuera la japonesa. Lógicamente aquel modelo equipaba un efectivo par de carburadores y el conjunto de la VTR representaba como pocas el espíritu que Honda siempre ha querido (y podido) trasmitir al mercado, y que con el tiempo ha sido uno de sus principales argumentos de ventas: suavidad de funcionamiento, calidad de componentes y amable con su usuario. Cierto que era una moto básica y representante de un segmento que debía haber sido mucho más barato del que fue (por eso no triunfó, naturalmente), pero todo estaba en su sitio, su robustez estaba fuera del todo duda y sobre todo su aterciopelado tacto eran simplemente maravillosas, sobre todo en una época que no había muchas 250 4T con un toque sport. VUELTA A LOS ORÍGENES
Eso se hizo
por ejemplo con la
Hornet, que con el motor de las primeras CBR ha aguantado el
mercado hasta hace un par de años hasta su renovación más profunda,
y es la excelente jugada que también se ha hecho con
esta VTR. Porque es evidente que la base es prácticamente la
misma de que el modelo del 97 que, para ser justos, nunca debió
dejar de comercializarse porque siempre hay un segmento de nuevos
motoristas que necesitan motos como ésta. No obstante, está claro
que los tiempos han cambiado, y especialmente a nivel de emisiones
que lograban los antiguos carburadores ya no permitirían pasar
homologaciones ni en Guinea Papúa, por lo que se ha instalado una
evolucionada inyección electrónica que, a pesar de la veteranía de
este motor, ha aceptado
bien el nuevo sistema de alimentación PGM-FI de
Honda
con toberas de 32 mm gracias a que disfrutaba ya en su momento de un
diseño en estructuras suficientemente modernas: refrigeración
líquida, ocho válvulas, etc. Para afinar su funcionamiento y lograr
unas emisiones que permitan pasar holgadamente cualquier normativa-
tanto como un 10% por debajo del exigido por la norma Euro3-, consta
de seis sensores que toman datos de temperatura, presión, etc. para
rebajar el consumo y lograr una combustión más efectiva.
Viendo esto, seguramente deducirás que, desde luego, estamos ante una moto de prestaciones nada estratosféricas. Cuenta con una aceleración correcta, aunque desde parado sale realmente bien entre otras cosas debido a su excelente embrague y el poco peso del conjunto. No obstante, la velocidad punta apenas sobrepasa los 150 km hora, y desde luego para alcanzarla necesitas mucho lanzamiento y aplanarte bien sobre el depósito para mejorar la penetración aerodinámica todo lo posible.
En cuanto a la amortiguación, tiene una horquilla delantera convencional de 41 mm, sin regulación posible, y un monoamortiguador trasero de comportamiento más bien discreto regulable sólo entre carga de muelle y que, además, no cuenta con bieletas para darle cierta progresividad a su funcionamiento. Por lo tanto, el comportamiento es algo seco especialmente si llevas carga detrás (léase pasajero… o pasajera, naturalmente) o si ruedas en zonas bacheadas. Por otro lado, también los neumáticos son bastante duros por lo que notarás una grandísima mejora sí, cuando te toque el primer cambio, pones unos de mayor calidad. Algo habitual en este segmento, por otra parte.
Pasando los frenos, tiene un disco delantero de 296 mm y otro detrás de 220, con pinzas de doble y simple pistón respectivamente. Como el conjunto es relativamente ligero, logran tener un comportamiento suficientemente eficaz aunque- como en el resto de la moto- ha primado la facilidad de uso y la huida de todo tacto mínimamente agresivo. Por lo tanto, su funcionamiento es suficiente, pero se queda bastante blando de mordiente y además tiene cierta tendencia a la fatiga tras un uso intensivo en zona de curvas. DETALLES
Así, te sientes confortable y perfectamente integrado desde el primer momento, además de cómodo sobre un asiento suficientemente bien acolchado. Por supuesto, y tratándose de una naked, la aerodinámica brilla por su ausencia y realmente todo el viento empujará tu cabeza y hombros pero, como ya te hemos dicho, las grandes prestaciones no son precisamente una de sus características, por lo que incluso a su velocidad de crucero natural- que ronda los 120- 130 km/h si ruedas sólo- la presión del aire no llega a molestarte en exceso. Aunque si esto fuese tu problema, como complemento tienes, tanto el catálogo oficial como en las innumerables fábricas de industria auxiliar, preciosos cupolinos o pequeñas pantallas para mejorar este respecto.
También, por supuesto, hay puntos mejorables. Por ejemplo, por mucho que nos esforzamos, no encontramos la forma de abrir el asiento, y eso que nos despistó mucho una cerradura lateral que resultó ser la de un siempre cómodo gancho porta cascos. También se echa algo más de calidad en los retrovisores, puesto que a pesar del carácter teóricamente económico de esta VTR, a la hora de pagar realmente no lo es, al menos en nuestro mercado. Son grandes y se ve bien lo que ocurre a tus espaldas, aunque su aspecto es algo vulgar y cuenta con un sistema de regulación por tuerca y contratuerca que siempre tiende a aflojarse. También en el precioso cuadro estilo retro, con dos grandes relojes de fondo blanco, tenemos diferentes testigos para las funciones habituales: presión de aceite, temperatura, intermitentes… y de reserva de gasolina, pero sin indicador. Para una moto que se usará, sin duda, mucho en ciudad y por motoristas novatos, es un detalle que también sería de agradecer. EL PRIMER SUEÑO
Lo destacable: - Motor tremendamente suave.- Consumos. - Adaptación instantánea. - Perfecta para los que buscan su primera moto “grande”. - Ergonomía. Lo mejorable: - Prestaciones puras.- Calidad neumáticos. - Frenada justa. - Sin asas para el pasajero. - Calidad amortiguaciones, sobre todo la trasera. Precio: 4.699 € Noviembre 2009 Prueba y Redacción: David García de Navarrete Fotografía: Miguel Méndez |
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