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OPORTUNIDAD DE ACERO Las Sporster se llaman Sporster por algo. Para los que sepan algo de inglés (que hoy día es casi todo el mundo) sabrán que sport, aparte del nombre de un diario catalán, significa deporte. Así, su nombre podría traducirse como Deportiva. Efectivamente, dentro de los particulares parámetros que han definido el espíritu “racing” en la industria americana de la automoción (no sólo de motos), esta familia de modelos eran los más ligeros, ágiles y, como su propio nombre indica, deportivos del catálogo de Harley Davidson. Estas características la han convertido en la perfecta puerta de entrada para todo aquel motorista sin experiencia que siempre soñó con una Harley y por fin se encuentra con la posibilidad de acceder al mundo del acero y cromo de Milwaukee. Son unas HD de pura sangre, pero al mismo tiempo no tienen las a veces mastodónticas dimensiones de sus hermanas mayores, o sus desmesuradas medidas de llantas, lanzamiento de horquilla o distancia entre ejes. Y eso se nota especialmente en mercados que han accedido recientemente a la fiebre del mundo custom, como es precisamente el caso de España. Harlistas con muchos años de experiencia no hay demasiados, y en cambio no dejan de entrar nuevos “adeptos” a la filosofía custom americana que necesitan acostumbrarse al manejo del motor bastante particulares. Por supuesto, otro importantísimo detalle que hace de las Sporster las Harley ideales para primerizos es el precio, que lógicamente es bastante más reducido que el de sus hermanas mayores, siendo así más asequible para muchos bolsillos. Por eso, los de Milwaukee han desarrollado lo que podríamos denominar “Harley anticrisis”, sublimando el concepto de minimalismo custom más puro. Es decir, cogiendo una Sporster y despojándola de todo lo superfluo, logrando un modelo bastante radical de aspecto, de excelente funcionamiento y sin abandonar en ningún momento- a pesar de su excelente precio, que todavía es mejor desde la última bajada de impuestos-el cuidado el diseño y unas líneas que a pesar de su simplicidad, siguen haciendo girar cabezas allá por donde pases… y mucho más donde aparques. Su nombre no dejar lugar a dudas. El metal es el protagonista y por eso estamos ante la Sporster Iron…Acero, en cristiano. BÁSICAMENTE BÁSICA
Pues si las Sporster ya son modelos relativamente básicos y simples de concepto, aquí nos encontramos ante una customización verdaderamente minimalista. De hecho, cómo podrás comprobar, no tiene asiento trasero y apenas detalles de decoración. Como decíamos antes, el negro mate es el rey y pocas piezas se escapan a la oscuridad. Sólo las que lo exigen mantener el cromo y el acero a la vista para su funcionamiento-barras de horquilla, discos de freno-, los escapes y los perfiles de los brazos de las llantas.
Hablemos del motor. Como es obligado, equipa el motor Evo de 883 cm³ anclado con silent-blocks al chasis para filtrar hasta cierto punto las vibraciones, y que desde hace ya unos años equipa una evolucionada inyección electrónica que le confiere una sorprendente suavidad de funcionamiento, unos arranques impecables en cualquier circunstancia, unos consumos reducidos y, lo más importante para su comercialización, pasar las emisiones anticontaminantes cada vez más duras en todo el mundo. La potencia declarada es de 50 caballos que, eso lo tendrás claro, no son demasiados pero tampoco insuficientes como puedes comprobar cuando ruedas con ella. Además, acelera bien, con limpieza y progresividad, nada que ver con los antiguos modelos de carburadores. Además, es capaz de alcanzar los 180 km de marcador- que son unos 170 reales- lo que desde luego es muchísimo más de lo que serías capaz de aguantar sobre cualquier custom en general, y sobre una Sporster en especial, durante más de un minuto. Su ritmo natural, a la que tú eres capaz de aguantar disfrutando del pilotaje y en que las vibraciones se mantienen bastante contenidas, ronda los 130 o, como mucho, 140. A partir de ahí que tienes que agarrar el manillar con fuerza, con lo que tus manos pueden terminar casi (o totalmente) agarrotadas, y tu cuello sigue un proceso similar. Además, así también controlas los consumos que no son muy elevados por el motor- 5´5 litros de media a velocidades “normales”- , pero que si se incrementan con la velocidad por la penetración aerodinámica. Con sólo 12´5 l de capacidad dentro de su depósito tipo lágrima, es un importante punto a tener en cuenta. Para correr están otras motos, y sobre un Sporster hay que disfrutar de cada metro que recorras.
El problema está en la distancia libre sólo que, como buena custom, es más reducida que las reservas económicas de nuestro gobierno. En cualquier curva comenzarás a rascar el suelo con las estriberas en cuanto le cojas el tacto a las dimensiones y comportamiento de la moto. En cualquier caso, no deja de ser divertido mientras mantengas la cabeza fría, sepas lo que llevas entre las piernas... y dónde están los límites.
El solitario disco de freno delantero cumple su cometido sin excesivas florituras, por lo que -como también es habitual en toda custom- te tendrás que ayudar del freno trasero cuando sea necesario. Si hace calor y abusas de él en zonas de curvas, es posible que su funcionamiento desfallezca un poco, pero nada preocupante teniendo en cuenta el tipo de moto del que estamos hablando.
En cuanto la ergonomía, como casi todas las Sporster resulta un poco, digamos, particular. El asiento se sitúa extremadamente bajo, tanto como a 735 mm del suelo, lo que la hace perfecta para nuevos harlistas no demasiado altos o, especialmente, para chicas que tengan su primera moto. Quizá por eso este modelo está teniendo un especial éxito entre el mercado femenino- más que el resto de las Sporster, lo que ya es decir mucho-, muy pujante actualmente. Lo cierto es que está “bajura” de asiento junto con las estriberas bastante cercanas te obligan a llevar una posición algo extraña, con las piernas muy encogidas si eres alto o con el tronco muy inclinado y los brazos estirados si no lo eres. Bueno, lo cierto es que la estrechez del conjunto chasis-depósito-asiento consigue que te habitúes con cierta rapidez y te sientas el tío (o tía, naturalmente) más molón del mundo sobre tu Harley negra. … Y LOS EXTRAS
Bueno, lo cierto es que cualquier Harley puedes convertirla en una moto totalmente nueva customizándola con piezas oficiales que puedes encontrar en los catálogos de la propia marca. Así, este modelo tiene una versión muy especial y algo más cara que entra en el grupo Dark Custom, que son algunos de los modelos de serie que han sido convenientemente “pre- personalizados” mediante unos paquetes de piezas ofrecidos por la propia marca, reforzando su carácter oscuro y más agresivo. Aquí estarían tapas laterales de motor con el logotipo de la calavera, nuevo tapón, manillar, retrovisores, etc. Por otro lado, a pesar de ser un “lobo solitario”, también te gustaría poder montar de vez en cuando a esta persona que tanto te interesa (sin comentarios…) o, de vez en cuando viajar junto con esa panda de amigos en la que todos se han comprado una custom. Pues nada, no hay problema. Puedes instalarles sin ningún problema un asiento trasero fijo o desmontable, una pantalla grande o pequeña, puños calefactables, estriberas adelantadas, alforjas, etc. Desde luego, si siempre has soñado con ingresar en el universo Harley, ahora tienes un momento de oro. No solamente es que los precios de casi todos sus modelos jamás han sido tan baratos en nuestro país, sino que este modelo especialmente desarrollado para los momentos de crisis que pasamos, es una fórmula magistral de elegancia, simplicidad y espíritu custom, todo batido y mezclado en la coctelera de Milwaukee como sólo ellos saben hacerlo. No pierdas esta oportunidad de… acero. Lo destacable: - Relación calidad precio - Motor eficaz - Manejabilidad - Diseño elegante, agresivo y minimalista - Posibilidades de personalización Lo mejorable: - Potencia - Ergonomía particular - Frenada justa - Posibilidades ruteras - Manetas anchas para manos pequeñas Precio: 8.100 €Diciembre 2009
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