Los coches y las motos son un producto que se devalúa desde su salida del concesionario y que sigue haciéndolo con el paso del tiempo. Así, el valor del vehículo durante sus primeros años de vida es alto y resulta indispensable contratar un seguro a todo riesgo con coberturas que cubran el total de los daños. Sin embargo, conforme el valor del coche se va reduciendo, en algún momento hay que valorar la opción de prescindir de la cobertura de daños propios y pasarse a una póliza a terceros, asumiendo cualquier daño que ocasionemos al vehículo en un siniestro en el que seamos responsables. Ahora bien ¿cómo saber cuándo llega ese momento?

En este artículo encontrarás:

¿Cuál es la diferencia entre un seguro a todo riesgo y uno a terceros?

La principal diferencia entre un seguro a terceros y un seguro a todo riesgo simple es la cobertura de daños propios. Un seguro a terceros te protege ante los daños ocasionados con nuestro vehículo a otras personas y sus bienes. Sin embargo, los daños del propio vehículo corren a cuenta del asegurado o, en caso de colisión con otro vehículo, del seguro de la parte contraria. El seguro a todo riesgo se hace responsable del daño a terceros, pero también de los posibles desperfectos de tu propio coche. Estos daños pueden ser ocasionados por caída, choque, vandalismo, hundimiento del terreno, incendios, explosiones, rayos, etc. A partir de una antigüedad de cinco años, predomina el seguro a terceros, mientras que los dos primeros años es aconsejable un seguro a todo riesgo.

¿Qué otras coberturas incluyen uno y otro?

Dependiendo de las compañías, estas pólizas incluyen más o menos coberturas. Un buen seguro a terceros puede contar con: asistencia en viaje desde km 0; rotura de lunas; responsabilidad civil por incendio del vehículo; gestión de multas; recuperación de puntos del permiso de conducir; o daños causados por animales cinegéticos o animales de caza. El seguro a todo riesgo puede incluir otras coberturas, como: daños propios que sufran el equipaje o los objetos personales; cobertura de robo e incendio ampliada; o la ampliación del valor de indemnización por siniestro total.

¿En qué casos hay que plantearse el cambio?

Los factores que deben decantar la decisión final tienen que ver con la edad, el vehículo, el uso que hacemos de él y el historial de siniestralidad. La combinación de estos aspectos es clave para determinar la póliza que necesitas contratar. Así, un conductor joven que aparca su vehículo nuevo en la calle y que suele dar partes con culpa cada año, necesita contratar un seguro a todo riesgo si no quiere tener que hacer frente a los costes de continuas reparaciones. Sin embargo, esta persona tiene todas las papeletas para que las compañías le pongan un precio muy elevado, por lo que sería interesante mirar una póliza con franquicia para reducir la prima. Por su parte, una conductora de mediana edad, con varios años de experiencia al volante, sin partes con culpa, que conduce un coche de gama media con ocho años de antigüedad y lo aparca en su garaje particular, podrá cambiar su seguro a terceros prácticamente sin temor a equivocarse.

Cómo tomar la decisión

Cuando tengas serias dudas sobre si cambiar de modalidad es una buena elección o no, revisa cuál es el valor actual del vehículo y piensa si estás dispuesto a asumir el riesgo de que un siniestro total te deje sin coche y sin la indemnización. El dato más relevante es la antigüedad del vehículo. Con el paso de los años, este pierde valor y la mayoría de las aseguradoras te indemnizan con el valor venal desde el tercer año de antigüedad desde su matriculación. Un vehículo de más de 12 años podría tener un valor del 10% de su valor de compra, según las tablas oficiales publicadas en el BOE.

¿Qué es la póliza a terceros ampliada?

El cambio a una póliza a terceros puede generar incertidumbre por el hecho de que un robo o un incendio te dejaría sin tu vehículo y sin indemnización, pero para que el cambio no sea tan drástico puedes elegir pólizas con coberturas que amparen el robo del vehículo o un posible incendio, lo que comúnmente se conoce como pólizas a terceros ampliados, las cuales son más económicas que los seguros a todo riesgo.
Si tu temor radica en los accidentes que sean de tu responsabilidad y puedan ocasionar la pérdida irreparable del vehículo, puedes contratar pólizas a terceros ampliados con cobertura de pérdida total, por las que la compañía te indemniza cuando el vehículo sea declarado siniestro total, pero no para daños parciales, como pequeños roces o golpes de menor calibre. En caso de que aún así no tengas claro qué modalidad elegir, en nuestro recomendador de pólizas de seguros te ayudamos a elegir tu póliza ideal.

¿Qué seguro es más rentable?

Contratar un seguro más completo es una decisión que depende exclusivamente del tomador del seguro. La ley únicamente obliga a la suscripción del seguro de Responsabilidad Civil, que sólo se hace cargo de los daños producidos por el conductor al resto de vehículos y terceros implicados en el accidente en el que éste ha sido el responsable. Los que contratan una póliza a terceros son minoría, la gran mayoría de usuarios suelen decantarse por un seguro a terceros ampliado o por un seguro a todo riesgo sin franquicia o con ella.

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¿Qué elegir en algunos casos concretos?

Los coches nuevos o de kilómetro cero sí se deben asegurar a todo riesgo, por lo menos los dos o tres primeros años. Como hemos visto, para los coches nuevos es la opción más acertada. Si el vehículo no ha sido pagado al contado, sino que ha sido financiado por una entidad, es frecuente que ésta exija en el contrato la contratación de un seguro a todo riesgo. Al adquirir un coche con una antigüedad de entre tres y cinco años, lo que se suele aconsejar es contratar un seguro a terceros ampliado o, en su defecto, un seguro a todo riesgo con franquicia..

¿Sabías que…?

El seguro a terceros más básico, también conocido como RC, es el único que exige como obligatorio la legislación española para los coches que circulen por el país. Este es el seguro idóneo para un coche que, por ejemplo, tiene más de 10 o 15 años, que está descuidado y cuyo valor venal es bajo. Un golpe o un arañazo no supondrían ningún disgusto para su dueño. Cualquier otro tipo de seguro no sería rentable.

Resumen

  • La principal diferencia entre un seguro a terceros y uno a todo riesgo es la cobertura de daños propios. Un seguro a terceros te protege ante los daños ocasionados con nuestro vehículo a otras personas y sus bienes. Sin embargo, los daños del propio vehículo corren a cuenta del asegurado o, en caso de colisión con otro vehículo, del seguro de la parte contraria.
  • Dependiendo de las compañías, estas pólizas pueden incluir más o menos coberturas. l seguro a todo riesgo se hace responsable del daño a terceros, pero también de los posibles desperfectos de tu propio coche.
  • El dato más importante a tener en cuenta a la hora de cambiar de póliza es la antigüedad del vehículo. Con el paso de los años este pierde valor y la mayoría de las aseguradoras te indemnizan con el valor venal desde el tercer año de antigüedad desde su matriculación.
  • También influyen aspectos como el lugar de aparcamiento, la utilización frecuente o no del coche o si se dan varios partes al año.

FAQ – Preguntas frecuentes

¿En que diferencias un seguro a terceros y uno a todo riesgo?

La principal diferencia está en la cobertura de daños propios. Un seguro a terceros protege ante los daños ocasionados con nuestro vehículo a otras personas, pero no los ocasionados al propio vehículo.

¿Estas pólizas pueden completarse con otras coberturas?

Sí, dependiendo de la compañía de seguros, el seguro a terceros podrá incluir asistencia en viaje, gestión de multas o rotura de lunas. El a todo riesgo puede completarse con daños propios que sufra el equipaje o una ampliación del valor de indemnización por siniestro total.

¿Cuándo conviene plantearse pasar de un a todo riesgo a un a terceros?

Depende de factores personales, del uso que damos al vehículo o de los prudentes que seamos conduciendo. Sin embargo, el dato más relevante es la antigüedad del vehículo.

¿Se puede ampliar la póliza a terceros?

Se puede elegir, por ejemplo, pólizas con coberturas que amparen el robo del vehículo o un posible incendio, lo que comúnmente se conoce como pólizas a terceros ampliados, las cuales son más económicas que los seguros a todo riesgo.