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Las pólizas de seguros a todo riesgo se diferencian de las pólizas a terceros en que las primeras garantizan los daños propios que se produzcan en tu vehículo por un accidente en el que seas responsable, independientemente de si los desperfectos son leves o de gran magnitud.

Con un seguro a terceros no tienes derecho a reparar los daños del coche ni a recibir una indemnización cuando tienes un accidente con culpa. Sin embargo, existe una cobertura poco conocida que puedes incluir en algunas pólizas a terceros para garantizar una indemnización en caso de producirse un siniestro total, es decir, no cubre los daños leves o parciales. Se trata de la cobertura por pérdida total.

Esta modalidad de seguro, que generalmente se denomina terceros con pérdida total, es más económica que un seguro a todo riesgo y con ella puedes asegurarte ante el riesgo de tener un accidente grave, asumiendo por tu parte los golpes de menor calado como roces, golpes de chapa o, en definitiva, accidentes que no acaben en siniestro total.

Para determinar cuándo un vehículo se considera siniestro total las aseguradoras comparan el coste de la reparación con el valor venal del vehículo. Así, cuando el coste de la reparación supera el valor venal, el vehículo será declarado siniestro total, aunque hay compañías lo hacen cuando el valor del primero es superior al 75% del valor del segundo.

Algunas entidades con las que puedes contratar esta cobertura son Asegrup, AXA, Caser, Fiatc, Génesis, Helvetia, Liberty, Mussap, Ocaso, Regal, Seguros Bilbao y Zurich.