Ilustración: Víctor López

Un vehículo es declarado siniestro total cuando el coste de su reparación supera el 100% de su valor venal (valor de venta de un modelo de similares características y antigüedad en el mercado de segunda mano), aunque en algunas compañías lo consideran como tal cuando el coste supera el 75%.

Cuando ocurre un percance en vehículos de cierta antigüedad cuyo valor venal es una cuantía muy reducida, cualquier pequeño golpe puede derivar en un siniestro total. En este caso la aseguradora no te paga la reparación, sino que te indemniza con el valor estipulado en la póliza, que para vehículos viejos suele ser el valor venal, donde está incluido el valor de los restos del coche. La compañía se queda con esos restos para posteriormente vendérselos a un desguace.

Sin embargo, siempre tienes la opción de quedarte tú con dichos restos y realizar por tu cuenta la reparación. En este caso la compañía te descontará de la indemnización el valor de las piezas, por lo que la cantidad será menor que si es ella quien se los queda.

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