Ilustración: Víctor López

Según la Dirección General de Tráfico, en España circulan más de dos millones de vehículos sin tener el seguro obligatorio en vigor, lo que supone un grave incumplimiento de la ley (cuyas sanciones oscilan entre los 600 € y los 3000 €) y puede tener consecuencias nefastas en caso de accidente.

La parte culpable de un siniestro debe responder de los daños causados a terceros, pero teniendo un seguro de responsabilidad civil esta culpa se traspasa a la aseguradora, quien se hace cargo de sufragar los daños ocasionados.

Sin embargo, cuando el vehículo contrario no tiene seguro, es el culpable quien debe hacerse cargo de pagar directamente de su bolsillo las indemnizaciones. Unos gastos que alcanzan muchas veces unas cantidades a las que el responsable del accidente no puede hacer frente con su patrimonio. En estos casos, es el Consorcio de Compensación de Seguros quien se responsabiliza de indemnizar a las víctimas para que estas no se vean aún más afectadas por la situación.

Eso sí, posteriormente el Consorcio reclamará todo el dinero al culpable, quien deberá resarcir su deuda con todos sus bienes tanto presentes como futuros.