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¿Cómo afecta la depreciación de un bien a una indemnización por accidente?

Última actualización: 13/12/2019

¿Cómo afecta la depreciación de un bien a una indemnización por accidente?

Ilustración: Víctor López

Como consecuencia del paso del tiempo, un bien material puede sufrir una disminución o pérdida de su valor, es decir, una depreciación. A la hora de fijar una indemnización por daños materiales tras un accidente de tráfico, las compañías de seguros tienen muy en cuenta el importe de esa depreciación.

La pérdida de valor puede generar situaciones de conflicto con los terceros perjudicados, ya que sin tener la culpa del accidente ven cómo la indemnización que les ofrece la aseguradora no les compensa la pérdida que han sufrido, tal y como le sucedió a un usuario que escribió sobre su caso en nuestro consultorio.

¿Por qué motivo pueden aplicarte depreciación?

La depreciación de un vehículo u otro bien material puede producirse por tres causas diferentes: desgaste, que es el deterioro de la vida útil de un bien ocasionado por su uso y disfrute, por ejemplo un neumático que se desgasta con el paso de los kilómetros; obsolescencia, que se produce cuando las mejoras y avances tecnológicos hacen que un bien quede desfasado, como puede ser el caso de un smartphone de hace varios años que, aun estando en perfecto estado de conservación se ha quedado anticuado; y falta de cuidados, como por ejemplo un vehículo abollado, rayado y con la tapicería dañada, cuyo coste de reparación será descontado por el perito a la hora proponer una indemnización.

¿Cómo se calcula la depreciación?

Los coches y las motos son un producto que se deprecia desde el momento en que salen del concesionario y continúan haciéndolo con el paso de los años. Una buena forma de calcular cuál es el valor aproximado de tu vehículo es tomar como referencia las tablas oficiales que publica cada año Hacienda, que aplican un porcentaje de depreciación por cada año de antigüedad.

 

Antigüedad del vehículo

% de valor

% de depreciación

Hasta 1 año 100% 0%
Más de 1 año, hasta 2 84% 16%
Más de 2 años, hasta 3 67% 33%
Más de 3 años, hasta 4 56% 44%
Más de 4 años, hasta 5 47% 53%
Más de 5 años, hasta 6 39% 61%
Más de 6 años, hasta 7 34% 66%
Más de 7 años, hasta 8 28% 72%
Más de 8 años, hasta 9 24% 76%
Más de 9 años, hasta 10 19% 81%
Más de 10 años, hasta 11 17% 83%
Más de 11 años, hasta 12 13% 87%
Más de 12 años 10% 90%

 

Así, por ejemplo, un vehículo con una antigüedad de tres años y medio cuyo valor de compra es de 20 000 €, tendrá un valor venal o de venta aproximado de 11 200 €. Es decir, sufrirá una depreciación del 44%.

Sin embargo, cuando tienes un siniestro total con culpa de un tercero, estás en tu derecho de reclamar el valor de compra de un vehículo de similares características y antigüedad en años para dejarte en la misma situación en la que estuvieras antes del accidente, lo que supone entre un 20% y un 30% más que el valor venal o de venta, lo que en el ejemplo anterior daría como resultado un valor de entre 13 440 € y 14 560 €, aproximadamente.

Ten en cuenta que, si en tu póliza tienes el vehículo asegurado con el valor de nuevo durante los primeros años, la indemnización de la compañía no podrá ser en ningún caso inferior a dicho valor, independientemente de quién tuviera la culpa del accidente.

De la misma forma, el resto de bienes materiales que resulten dañados en el accidente pueden estar sujetos a depreciación por antigüedad y, por lo tanto, la aseguradora lo descontará de la indemnización, como le ocurrió a otro usuario con su bicicleta de cinco años, en cuyo caso le pagaban la reparación con una depreciación del 20%, una situación que a menudo genera mal estar en el perjudicado.

¿Cómo actuar si no estás de acuerdo con la indemnización?

Puesto que esta situación puede parecer injusta, sobre todo para aquellos siniestros en los que hay una suma de dinero importante, siempre te queda la posibilidad de recurrir la propuesta de la aseguradora por la vía judicial y exigir que el culpable pueda resarcir los daños y perjuicios que te haya podido causar.

El inconveniente de acudir a los tribunales es que puede resultar mucho más caro que el importe que reclames y, además, exista la posibilidad de que el juez no resuelva en tu favor porque considere que tu petición es desproporcionada o porque crea que la depreciación que te aplican es acertada.

Con el objetivo de ayudarte a reclamar los daños y perjuicios que te ocasionen, puedes apoyarte en tu aseguradora siempre y cuando tengas contratada la cobertura voluntaria de defensa jurídica y reclamación de daños, mediante la cual, la aseguradora deberá prestarte asesoramiento jurídico con abogados de la entidad o, si lo prefieres, te pagará un letrado de tu confianza, pero en este caso solo hasta una cantidad determinada en la póliza, que suele oscilar entre los 600 € y los 3000 €, según la compañía.

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13 de Diciembre de 2019
Daniel Bañares