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TRIUMPH SCRAMBLER 900

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RECUERDOS DEL PASADO
Rememorando aquellas primeras todo terreno de
finales de los 60, Triumph nos sorprende con ésta preciosidad, la
Scrambler 900, autentica réplica de la legendaria Triumph TR6c de
1968.

A todos nos viene a la mente el recuerdo de aquella obra maestra del
cine de 1963, La Gran Evasión, con un reparto excepcional, en la
cual uno de los principales protagonistas, Steve McQueen, es
perseguido por el ejército alemán acabando enredado en una valla de
espinos al intentar realizar un arriesgado salto de altura. La
montura protagonista de semejante gesta podríamos decir que es la
autentica antecesora de la máquina que hoy sometemos a prueba, la
Triumph Scrambler 900.
Analizar esta moto en apartados como sus prestaciones, cualidades
dinámicas o versatilidad, no sería del todo justo (aunque como
veremos mas adelante el hecho de ser una moto de corte clásico no la
impide comportarse de forma mas que correcta en los puntos
mencionados), esta moto hay que admirarla en parado, comprobando su
alta calidad de acabados, disfrutando de la posesión de una moto
realmente exclusiva, distinta, emotiva.
Equipamiento y acabados
Lo primero que nos llama
poderosamente la atención son los
dos prominentes tubos de escape cromados, con unas bonitas
rejillas en su parte final, que discurren por el lateral derecho de
la moto en una posición muy elevada. Sobresalen mas de lo deseable
dificultando el manejo de la motocicleta cuando
pilotamos puestos de pie
sobre las estriberas en pistas de tierra y calentándonos (sin llegar
a quemarnos) nuestra pierna derecha a pesar del protector anti-calor
que incorpora. El pequeño
depósito de combustible de 16,6 litros de capacidad está
excelentemente pintado combinando Blanco con Rojo Tornado o Azul
Caspian y Plata Aluminium combinado con verde Roulette. Cualquiera
de las combinaciones de color son acertadísimas y muy pero que muy
llamativas. El tapón del depósito,
carece de cerradura con
llave con el consiguiente peligro que representa el dejarla
aparcada lejos de nuestra vista y que algún gracioso tenga la
ocurrencia de jugarnos una mala pasada. El logotipo de
Triumph
en relieve, atornillado al depósito, y los protectores plásticos
para las rodillas otorgan nuevamente ese aire de clasicismo que
impregna todas y cada una de las partes de esta moto. El
asiento de una pieza y
completamente plano está bordeado por un vistoso vivo de color
blanco, mostrándose suficientemente cómodo tanto para el piloto como
para el acompañante.
Los cromados abundan por doquier. A los ya mencionados escapes hay
que sumar los espejos
retrovisores, logotipo y tapón del depósito de combustible,
llantas, manillar,
intermitentes y piloto
trasero,
amortiguadores,
embellecedor del faro … dando a la Scrambler ese aire perseguido
por el fabricante de moto clásica, duradera y bien acabada en línea
con su alto precio de venta.
Este clasicismo lo vamos encontrando en multitud de detalles tales
como la vetusta llave de reserva en el depósito de gasolina, el
bloqueo del manillar situado en el lado derecho de la columna de la
dirección, el sistema de tensado de la cadena de transmisión, los
fuelles de goma de la suspensión delantera, etc.…detalles que no
enturbian en absoluto la imagen de esta motocicleta sino mas bien lo
contrario, reforzando su originalidad y belleza.
Dispone de un único
reloj tarado hasta unos entusiastas 220 Km./h que nos informa de
la velocidad a la que circulamos y kilometraje total y parcial.
Diferentes chivatos, como no, bordeados de sendos cromados nos
informan de los intermitentes, luz larga, presión de aceite y punto
muerto.
Existe un amplio catálogo de accesorios originales de la marca tales
como
porta números laterales,
rejilla y careta para el faro, protector de depósito y
manillar, alforjas,
diferentes configuraciones de asientos,
protector de escape, silenciosos, y un largísimo etc. que
otorgará a su propietario ese toque de exclusividad deseado.
Ciclo de los 60
El chasis es una estructura doble
cuna de acero tubular que soporta el motor y al igual que el
basculante doble brazo está pintado en negro. La suspensión trasera
ha sido encomendada a un
doble amortiguador anclado directamente al basculante como
dictaban los cánones de entonces siendo éstas regulables únicamente
en precarga de muelle. La suspensión delantera, una horquilla
convencional con barras de 41 mm de diámetro, carece de regulación
alguna. En carretera se muestran muy eficaces digiriendo las
irregularidades del terreno de forma notable.
El motor, un
bicilindrico en paralelo de 865 cc refrigerado por aire, es un viejo
conocido ya que es el mismo que propulsa a las neoclásicas y custom
de la marca adaptado a su nueva faceta de moto todo terreno. Entrega
55 dulces caballos de manera absolutamente limpia y lineal. En un
principio pueden parecernos poco pero se muestran más que
suficientes dada la filosofía de esta moto. De la alimentación se
encargan dos
carburadores Keihin cvk con sensor de aceleración y starter
incorporado que poco o nada hace que nos acordemos de los actuales
sistemas de inyección al proporcionarnos un tacto de gas perfecto,
sin ningún tipo de brusquedad en el abrir-cerrar el puño del gas.
El equipo de frenos
con pinzas Nissin de 2 pistones muerden sendos discos de 310 y 255mm
delante y detrás
respectivamente. Es cierto que se muestran suficientes para las
cortas prestaciones de nuestra Scrambler pero para realizar fuertes
deceleraciones debemos de aplicar mucha presión a la maneta.
La parte ciclo se completa con unas
clásicas llantas cromadas
de radios en las que van montados unos sorprendentes (por su buen
comportamiento en todos los terrenos) neumáticos Bridgestone Trail
Wing en medidas similares a las de las trail medias del mercado,
100/90 x 19 en el tren delantero y 130/80 x 17 para el trasero.
Cómoda y manejable
La postura que nos encontramos al
subirnos a la moto es cómoda y muy natural, con un manillar ancho y
alto y unas estriberas bajas y adelantadas. Éstas, forradas de goma,
tanto las del piloto como el pasajero, ayudan a disimular las pocas
vibraciones que genera el agradable propulsor con doble eje de
equilibrado.
El asiento es
totalmente plano y bien mullido, forrado con un tejido
antideslizante y con una tira del mismo material que cruza el
asiento haciendo funciones de asidero para el acompañante. Se llega
bien con los dos pies al suelo sin tener que ser jugador de
baloncesto y podemos mover la moto en parado con bastante soltura
gracias también a su contenido peso de poco más de 200 kg.
Una vez en marcha la moto se muestra muy manejable gracias a la
erguida y amplia posición de conducción. Su hábitat natural es la
ciudad, allí se mueve como pez en el agua. Con un amplio radio de
giro es fácil movernos entre los coches y seremos el foco de
atención de conductores y viandantes en las paradas de los
semáforos.
Mejor evitar trayectos largos por autopistas dadas las escasas
prestaciones de su motor, la nula protección aerodinámica y su
escasa autonomía. En
carreteras secundarias es una delicia. Su chasis con unas cotas
y distancia entre ejes muy conservadoras nos transmite confianza, se
muestra muy estable incluso a su velocidad máxima (en torno a los
160 Km./h de marcador), y la
trazada de la curva
la realiza precisa y bien aplomada. Las suspensiones filtran bien
las irregularidades del terreno aunque si la cargamos con pasajero
notaremos ciertos movimientos en las curvas y badenes pronunciados.
Su motor no acusa la carga de peso adicional que supone el
acompañante y podremos disfrutar de unas mas que correctas
aceleraciones y recuperaciones gracias a su buen par y excelente
zona media. La parte alta del cuentavueltas no nos aporta nada
debiendo evitar el movernos en esa zona. Los consumos son moderados,
en torno a los 6 litros a velocidades legales y subiendo un par de
litros si apuramos las prestaciones del motor.
Haciendo camino
Progenitora de las actuales trail,
quisimos adentrarnos por pistas fáciles de tierra para comprobar sus
aptitudes todo terreno. Por caminos de poca dificultad la scrambler
se comporta aceptablemente bien gracias sobre todo a los Bridgestone
utilizados y la dulzura de su motor que nos aporta una gran
motricidad. Las suspensiones se muestran secas haciendo continuos
topes aún en pequeños baches dada la justa calidad de las mismas y
su corto recorrido, no obstante podremos aventurarnos a hacer alguna
ruta trail con
ciertas garantías.
Parte de la sesión de fotos las hicimos, tal y como se ilustra, en
el majestuoso castillo de Barcience. (El castillo data del Siglo XV
cuando don Juan de Silva lo hizo construir y terminado
posteriormente por su nieto. El Gran León labrado en la piedra de la
Torre del Homenaje representa el escudo de los Silva). Lugar muy
visitado por los endureros de la zona para realizar subidas a las
múltiples cuestas
que se encuentran a su alrededor, nos atrevimos con algunas de ellas
consiguiendo con nuestra protagonista llegar a su cima con total
autoridad.
Estamos ante una moto todo uso que en realidad sirve para bien poco.
Limitada en carretera y solo apta para trayectos cortos, en campo
hay que saber bien por donde ir y no meternos en líos. La ciudad
como ya hemos comentado se erige como su coto de caza, que eso sí,
caza las miradas de todo el que se cruza en su camino: moteros y
ancianos del lugar, niños y mujeres, todos caen en el encanto de
esta bella británica.
A mi particularmente me ha atrapado en sus
redes. Que la disfruten.
OK
- Estética muy conseguida.
- Personalidad acusada.
-Calidad de terminación.
KO
- Precio.
- Potencia de frenada.
- Utilidad.
Precio: 9.250 €
Septiembre 2007
Prueba y Redacción: Alberto Palomo
(Campeón
de España QRS 2006 Q1)
Fotografía: Roberto Ramos y
Alvaro García Rojo
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