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CIZETA MORODER
Después de trabajar durante años como ingeniero en la planta de Lamborghini y de vender súper deportivos en Los Angeles, Zamponi decide montárselo por su cuenta para plasmar sobre papel aquella idea que le quitaba el sueño. ¿Donde va uno si quiere construir un súper deportivo? Lo tenia claro, a la Mecca: MODENA, ITALIA. Una vez instalados, recurren a la ayuda de Marcello Gandini, responsable de la creación de mitos como el Lamborghini Countach o el Lancia Stratos, quien recompenso a los dos visionarios con un diseño tan sutil, robusto, deportivo y vasto como este: ¿Curioso verdad? Recuerda a algo, ¿no? Si... durante esa misma época Gandini estaba llevando a cabo la creación del que seria el futuro Diablo... (¿primos hermanos?).
Su mayor exotismo lo encuentra debajo del capo, donde esconde un 16 CILINDROS de 6000cc!!! ¿Porque un V16? Muy fácil: No hay que olvidar que se enfrentaban a una competencia feroz pues en esa época salían a la luz vehículos tan exclusivos como el Ferrari F40, el Porsche 959 o el Bugatti EB110. Por ello Zamponi decidió llevarse el gato al agua en cuanto a exclusividad. "De esta forma tenemos un coche exclusivo a la vez que dócil, pero con un par apabullante: ¡¡¡podemos conducir en ciudad en 4ª todo el rato como si fuera un automático!!!", decía el mismo Zamponi. El Cizeta fue presentado en el Salón de Ginebra de 1988 cosechando un gran éxito. Durante 1991 el coche ya se encontraba en las listas de venta y los primeros pedidos salían de la cadena de montaje. Con un precio cercano a los 600.000$ (mas o menos 80.000.000 de pts de la época...) la lista de pedidos empezó a englosar nombres, hasta el punto de que Zamponi dudaba dar a basto con el total de 12 unidades al año que tenían previsto fabricar. "Incluso si quisiéramos fabricar 50 unidades al año no podríamos simplemente por que tendríamos que contratar al doble de personal y hoy en día es muy difícil encontrar a gente cualificada para construir estos coches de forma totalmente artesanal" decía asombrado Zamponi, "seguirán en construcción mientras los clientes lo soliciten". Así, dentro de sus listas aparecían nombres como el Sultán de Brunei (el cual adquirió 2 unidades) o Nobuo Harada, dueño de la mayor colección de coches antiguos de Japón. En 1993, meses antes a recibir la homologación europea definitiva (tras unas pruebas en el circuito de Nardo), tuvo lugar una fuerte recesión mundial que poco a poco fue apagando la llama que nació fruto de un sueño dorado.
FICHA TÉCNICA
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