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PANDA RAID 2011

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¡QUE GRANDE ERES PEQUEÑO!

Recogiendo el espíritu de los más veteranos, de los aventureros que
en los 70 y 80 (y aún antes), se atrevían con las pistas de
Marruecos y resto de países africanos, el Panda Raid viene a
rescatar una idea que está calando hondo entre los amantes de los
viajes aventura.
“Aquellos –cinco- chalados en sus locos cacharros”, parafraseando la
película dirigida por Ken Annakin en 1965, que hace dos años
realizaron el primer Panda Raid, se convirtieron en 11 la pasada
edición y en nada menos que 31 coches en esta que se acaba de
celebrar el pasado mes de marzo.
Una evolución que muestra bien a las claras, que estamos deseosos de
que nos propongan ideas originales para disfrutar de nuestros
coches, y precisamente el coche es el protagonista de este raid, el
antiguo modelo de Fiat (y Seat) Panda que se lanzó en 1980, con un
motor a gasolina de dos cilindros y 650 cc de cilindrada refrigerado
por aire. Más tarde se agregaron otros motores de gasolina de cuatro
cilindros y menos de 1.1 litro de cilindrada, y un Diesel de 1.3
litros. Además de los tracción delantera, el Panda 4x4 fue el primer
automóvil con motor delantero transversal y tracción a las cuatro
ruedas. Se dejó de fabricar en mayo de 2003, con más de 4,5 millones
de unidades fabricadas.
Pues bien, lejos de habérseles acabado la cuerda, estos pequeños y
veteranos coches han vuelto a demostrar el porque de su largo éxito,
y el pasado viernes 4 de marzo, 27 de ellos se dieron cita junto al
estadio Santiago Bernabeu de Madrid (otros cuatro equipos “sureños”
se añadirían en Algeciras al día siguiente), para pasar las
verificaciones administrativas y técnicas de esta III edición del
Panda Raid.
Al atasco para salir de Madrid le siguió una importante lluvia a lo
largo del camino que en nada empañó la ilusión de la que todos los
participantes hicieron gala desde el primer momento.
A las 7 de la mañana del sábado 5, los 31 coches estaban reunidos en
el puerto de Algeciras, donde tras un primer briefing, embarcarían
rumbo a Tánger, donde tendría lugar la primera de las etapas
“oficiales” Tánger – El Hajeb. Tras pasar el control de aduanas, se
realiza un reagrupamiento de todos los coches y se les notificó la
hora a la que tendrían que estar en su primera salida a pista, 200
Km. después.
Esta primera etapa sería especialmente de toma de contacto, con poca
orientación, aunque las pistas muy rotas a tramos y las zonas de
arena, pusieron en apuros a no pocos equipos, que tuvieron que
ponerse manos a la obra y empujar con ganas sus vehículos. Tras
terminar en las inmediaciones de Khemisset, se realizó un enlace por
carretera hasta el albergue en El Hajeb.
Tras una noche realmente fría en la que se dejó notar el hecho de
estar en las inmediaciones del Atlas, la segunda etapa comenzaría
con un largo enlace por carretera que nos llevaría por las
poblaciones de Ifrane, Boulemane, Enjil, Missour y siempre en
dirección sur, hasta Talsinnt. En esta ocasión, la pista comenzaba
atravesando un río, seguido de bastantes pistas paralelas, que
hacían que hubiese que seguir el road-book a rajatabla.
Uno de los puntos más interesantes de este recorrido estaba situado
tras pasar un control en medio de un río seco, pues a continuación
venía una arenosa subida en la que muchos equipos tuvieron problemas
y donde se vieron algunas divertidas imágenes de gente empujando
pandas, eslingando, mirando las evoluciones de los otros y
levantando mucho, pero que mucho polvo.
Tras pasar un nuevo control por carretera, la pista continuaba hasta
Beni Tajjite, donde de nuevo, enlazaríamos por carretera hasta
Zouala, en pleno palmeral del Valle del Ziz. La cena bajo las jaimas
y una duchita, llevaron a todos los participantes a un placido sueño
para afrontar con renovadas energías la mañana siguiente.
El lunes 7 habría de realizarse la etapa que llevaría a todos los
participantes hasta las arenas de Merzouga, pero antes, se
realizaría uno de los actos que dan sentido al Panda Raid, la
entrega del material escolar que cada equipo debía llevar consigo
(un mínimo de 15 Kg. por equipo). Todos los participantes
descargaron su material, lo reunieron en el patio del colegio de
Zouala, y en compañía de las autoridades locales y algunos niños, se
realizó la emotiva foto de familia.
A continuación se daría la salida por carretera hasta Erfoud, donde
se accedería a las pistas que entre otras cosas contaban con un paso
arenoso, obligatorio para los 4x4 y opcional para los 4x2 en el que
los primero pudieron pasar no sin alguna dificultad, pero los 4x2 lo
pasaron peor, y de los tres equipos que lo intentaron, solo lograron
terminar el paso dos de ellos tras un larguísimo rato de pala,
planchas, ayuda y sufrimiento, sin duda uno de los momentos más
difíciles de la etapa para los que lo intentaron, y de los más
atractivos para todos los demás que se quedaron a verlos. Finalmente
se seguiría por diferentes tipos de pistas hasta llegar a la Kasbah
Touareg, en Merzouga, donde se realizaría un reagrupamiento.
P or la tarde vendría la prueba de dunas, ya en las arenas del
desierto de Merzouga, donde todos los participante sin excepción se
lo pasaron de miedo e incluso uno de ellos inauguró una nueva “línea
aérea” al volar (literalmente), con su Panda, algo que generó
algunas espectaculares fotos, un sinfín de comentarios y unas buenas
horas de trabajo para el equipo en cuestión que tuvo que trabajar
por la noche para poder volver a dejar su panda en estado de revista
a tiempo para la salida del día siguiente.
El martes 8 nos llevaría desde las dunas de Merzouga hasta las
inmediaciones de Rissani por carretera, para, en sus proximidades,
acceder a las pistas que nos llevarían tras una larga etapa hasta
Zagora, “la perla del sur”, pistas de todo tipo y especialmente las
más pedregosas del último tramo, llevarían a los cansados
participantes hasta el camping de la ciudad donde tras una cena en
jaimas y un rato de charla, todo el mundo se fue a dormir para
recuperar fuerzas.
La quinta etapa llevaría a toda la caravana desde Zagora hasta las
inmediaciones de Foum-Zguid, 185 km. en los que pilotos y coches se
encontraron con todo tipo de pistas y con una prueba especial de
orientación, mediada la etapa, realizada sobre mesetas desérticas y
fuera de pista para poner en practica las habilidades adquiridas a
lo largo de las jornadas anteriores, finalmente se llegaría a las
jaimas que de nuevo servirían de alojamiento a toda la caravana.
El jueves 10 se realizarían 300 km. casi todos ellos por carretera
de montaña para atravesar el imponente paso del Tizi-n-Tichka, donde
pasamos de las agradables temperaturas del pre-desiero a rondar los
cero grados a los 2260 mts. de altura a los que llega este paso,
nieve, hielo, viento, niebla... cualquier condición climatológica
que pudiese faltar, se dio este día para hacer aún más completo el
cúmulo de sensaciones que se llevaría cada uno de los participantes.
A lo largo de la etapa, había un paso obligado para los 4x4 que
debían “tirarse” a un río seco para buscar posteriormente la mejor
salida a la carretera. Tras llegar ya anocheciendo al hotel, muchos
fueron los que esa noche se fueron a cenar y a hacer un poco de
turismo a la cercana Marrakech, en cuya plaza principal, la de Jemaa
el Fna, pudieron disfrutar de la variada comida marroquí en alguno
de sus más de 100 puestos.
La sensación de que todo llegaba a su fin se mascaba en el ambiente,
y la satisfacción de haber podido llegar hasta el final se mezclaba
con la tristeza de saber que de nuevo había que regresar a la rutina
diaria, esa noche para muchos, se alargó más de lo habitual.
La etapa 7, y última, sería la que nos llevaría a todos hasta las
playas de Essaouira, donde tras un reagrupamiento al mediodía, todos
los coches se dirigieron al interior de la playa para poder recorrer
los últimos Kms. sintiendo las aguas del Atlántico bajo las ruedas
de sus pandas. Gas a fondo, la treintena de pandas realizaron el
recorrido de ida y vuelta marcado por la organización, en el que no
faltaron atascos, algún panda a punto de “ahogarse”, muchas, pero
muchas fotos, y caras de felicidad en cada uno de los participantes
que veían como finalmente habían podido concluir con éxito esta
aventura. Atrás quedaban los malos momentos de las siempre inciertas
averías, el cansancio, las sudadas, el no encontrar agua caliente al
llegar a algún alojamiento, la incertidumbre, los miedos....
2000 Km. de etapas, más los 1500, 2000, 3000 o más Km. que cada
participante tuvo que hacer desde y hasta su domicilio, llegaban a
su fin, y si había algún pensamiento que predominara en las mentes
de los participantes era el de “al año que viene, vuelvo”.
Un buen hotel, una buena cena, la entrega de premios y publicación
de las clasificaciones, en la que sin duda, era una lista de
ganadores, pues todos lo eran, algún baño en la piscina unos más
“forzados” que otros, y risas, muchas risas, dieron por concluida
esta tercera edición de un Raid, al que sin duda le queda mucho
futuro por delante.
MOHAMED “GORDITO”
Quien más quien menos de los aficionados a “bajar” a Marruecos y al
Todo Terreno ha oído hablar de Mohamed el Gordito, y somos pocos los
habituales a aquellas tierras, los que no hallamos pasado por su
taller.
Tener el teléfono de Mohamed cuando nos aventuramos con nuestros
coches por aquellos lares, es una especie de garantía, de seguro,
para que en el caso de que algo pase, tener un buen porcentaje de
posibilidades de que se va a poder solucionar.
Como ejemplo de lo que digo (conozco un montón similares), aquí va
mi ultima experiencia, cuando en las pistas que unen Merzouga con
Zagora, el sonido que hacía un par de miles de Km. que venía de la
caja de cambios se convirtió en un rodamiento gripado (el de la
salida del eje secundario) que destrozó su alojamiento y la carcasa
de la caja de cambios, dejando esta inutilizada.
En medio de un chot, a 120 Km. de Zagora... solo tuve que esperar a
que un coche de Mohamed me eslingase los 120 Km. por pistas,
teniendo que pasar entre otras por la pista del Tizi-n-Tafilalet,
entre el Jbel Rhart y el Jbel Tadrart, para poco más de 3 horas
después (el tipo iba “ligero”) llegar al taller de Mohamed (el nos
estaba esperando 40 Km. antes de Zagora, en un cruce de pistas, para
comprobar in situ la avería), donde me comenta que ya ha pedido una
caja de cambios que llegaría al día siguiente por la mañana.
A la mañana siguiente la caja llega, pero... era de otro modelo, El
“gordito” se pone manos a la obra y me localiza otra que de nuevo,
llegaría a la mañana siguiente alrededor de las 10 de la mañana, por
lo que yo quedo con él a eso de las 11, para ver como va el tema. A
las 11 de la mañana salgo de mi hotel, me pongo a andar en dirección
a su taller, cuando de repente, a lo lejos, veo un coche que viene
de frente, una pick up, del mismo color que la mía... con una gran
pegatina en el capó, como en la mía... ¡joder! ¡Si es mi pick up!,
le hago señas, se para a mi lado y con su habitual cara de póker me
dice: “la caja llegó a las nueve amigo, ya está terminada, voy a
probar 4x4”. Y metiendo primera desaparece dejándome con la boca
abierta y sin poder articular palabra.
La historia es un poco más larga, llena de un montón de detalles más
por su parte que me hicieron la avería mucho más llevadera, pero lo
importante del caso, lo que hoy quiero compartir con todos vosotros
a través de este recuadro, es su dirección: Av. Mohamed V en Zagora
y su teléfono: 00212 668960594. Si tenéis una avería en Marruecos,
es mejor no tomar ninguna decisión antes de consultar con él, y
además habla español perfectamente. Una vez más ¡Gracias, Mohamed!.
Texto:
Miguel A. Fernández
Fotografías:
Mar Loeches / M.A.F.
Marzo 2011
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