Ilustración: Arpem.com

Cuando un vehículo es declarado siniestro total por la aseguradora, esta debe pagar una indemnización conforme a lo que establezcan las condiciones generales de la póliza o proceder a la reposición del vehículo por otro de similares características. En el caso de que la entidad te pague la indemnización, aún es posible que lleves a cabo la reparación de los daños del vehículo si así lo prefieres.

Para los casos en los que el accidente es causado por un tercero, es la aseguradora de este quien se hace cargo de cubrir los daños, bien garantizando el coste de la compra de otro vehículo de similares características y antigüedad, o bien reparando los daños si así lo solicitas y siempre que sea posible, ya que cuando el vehículo queda completamente destrozado y su reparación resulta antieconómica, deberás aceptar la fórmula de la indemnización.

En el caso de que hayas sido tú el culpable, la compañía te pagará los daños solo si tienes contratado un seguro a todo riesgo, en cuyo caso, si el vehículo es declarado siniestro total, la aseguradora te indemnizará con el valor establecido en la cobertura de daños propios de tu póliza, pero no procederá a su reparación. Posteriormente la aseguradora cancelará el seguro, pero si sigues con la idea de reparar el coche y crees que la reparación no será demasiado elevada, después de recibir la indemnización podrás llevarlo a un taller para repararlo y contratar un nuevo seguro de coche con otra entidad.

Ten en cuenta que en caso de quedarte con el coche, la compañía puede descontarte de la indemnización el valor de los restos, es decir, el precio de lo que le cuesta a ella achatarrar el vehículo.