Guardas tu vehículo en el garaje junto al de tu cónyuge y un día, al aparcar, tienes la mala suerte de golpear su coche y causar daños en la carrocería de ambos.

En este caso, el coche de tu cónyuge o familiar no será reparado con la cobertura de responsabilidad civil que es la que normalmente se ocupa de los daños a terceros. La compañía sólo pagará la reparación de ambos vehículos si están asegurados con una póliza a todo riesgo con cobertura de daños propios.

Y es que en siniestros en los que se producen daños materiales a terceros siendo estos el cónyuge o parientes hasta el tercer grado de consanguinidad/afinidad, las compañías no se hacen cargo de la indemnización para evitar posibles fraudes al seguro.

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