“Me he comprado un coche nuevo y me han comentado que tengo que esperar tres semanas para que me lo entreguen. Ahora estoy mirando para contratar un seguro pero estoy viendo que si lo pongo a mi nombre el precio es mucho más caro que si lo pongo a nombre de mi padre, ya que, aunque tengo 28 años y llevo 6 años con el carné de conducir, nunca he bonificado porque siempre he estado como segundo conductor en el coche de mis padres.

Tengo tres maneras de contratarlo y, obviamente, prefiero la que menos me cuesta, pero no sé si podría encontrarme con algún problema a futuro:

  • Poner el seguro a mi nombre me sale por 678 €.
  • Seguro a nombre de mi padre y yo como conductor ocasional me sale por 641 €.
  • Poner el seguro a nombre de mi padre y yo no figurar en la póliza me sale por 454 €.

Todas las opciones son seguros a todo riesgo sin franquicia y como veis las diferencias son considerables. ¿Qué problemas podría encontrarme si opto por la tercera opción? ¿El seguro podría ponerme alguna pega en caso de que tuviera un siniestro?”

Respuesta de Arpem:

Al tener más de 27 años de edad y varios de experiencia con el carné de conducir, ninguna aseguradora te pondrá pegas en caso de que sufras un accidente y el seguro estuviera a nombre de tu padre. Por lo general las aseguradoras suelen excluir las coberturas voluntarias a menores de 27 años, pero al no ser tu caso, en principio no habría ningún inconveniente en que lo hagas así. No obstante, revisa la letra pequeña de la póliza para confirmar este punto.

La desventaja de hacerlo de esta forma es que nunca acumularás bonificaciones y siempre tendrás que depender de tus padres para asegurar el coche.

Mi recomendación es que pagues hoy un poco más de prima y te pongas como tomador y como conductor principal para que acumules bonificaciones y poco a poco la prima se vaya reduciendo. A la larga esta actuación puede incluso ser más rentable, como puedes observar en el estudio económico que hicimos en Arpem.

En el caso de que no puedas permitirte pagar esa cantidad, valora la opción de contratar un seguro a todo riesgo con franquicia, ya que puede reducir bastante el coste de la prima anual a cambio de que asumas la primera parte de cada reparación en los siniestros en los que resultes culpable.