Prueba TOYOTA AVENSIS
1.8 VVT-i 147 CV Advance

Las berlinas son vehículos concebidos, en la mayoría de las ocasiones, para viajes largos con varios ocupantes y su equipaje en el interior.

  

SOBRE TODO FUNCIONAL

Por tanto, una de sus características suele ser la comodidad. Ésta es una variable a la que gran parte de los fabricantes tienden a dar mucha importancia. Toyota es uno de ellos, como lo demuestra en prácticamente toda su gama. Su berlina de mayor tamaño en Europa, el Avensis, no podía ser una excepción.

El Avensis es un coche que sobresale entre las berlinas de tamaño medio por el agrado de uso y el alto grado de confort con el que se puede viajar en su habitáculo, ya sea como conductor o como pasajero. Frente a otros modelos de similares características en los que prima el diseño por encima de todo, tanto del exterior como del interior, Toyota ha apostado por la amplitud, la funcionalidad y la comodidad a la hora de desarrollar el Avensis.

La gama de motores está formada por dos de gasolina —1.6 VVT-i de 132 CV y 1.8 VVT-i de 147 CV— y dos Diesel —2.0 D-4D de 126 CV y 2.2 D-4D de 150 CV—. Todos ellos van asociados a una caja de cambios manual de seis velocidades, aunque los dos más potentes, el de gasolina de 147 CV y el Diesel de 150 CV, pueden llevar una transmisión automática. Hay tres niveles de equipamiento: «Active», «Advance» y «Premium».

Esta es la tercera generación de una berlina de cuatro puertas que llegó al mercado español por primera vez en 1997 para reemplazar al Toyota Carina. La segunda generación estuvo disponible entre 2003 y 2009, con una ligera actualización en 2007.



RESPUESTA EXQUISITA

El Toyota Avensis sobresale por ser una berlina cómoda, ágil y estable. Tiene una buena suspensión capaz de filtrar a la perfección las irregularidades del asfalto para éstas apenas sean perceptibles por parte de los ocupantes.

La carrocería no tiene movimientos incómodos cuando se circula a ritmo rápido por carreteras de curvas y el habitáculo está bien aislado de los ruidos de rodadura o procedentes del motor.

Es un coche con un muy buen tacto de dirección y que, a pesar de sus dimensiones exteriores, no resulta difícil de manejar a baja velocidad ya que es muy maniobrable. La visibilidad es buena en cualquier dirección, aunque como sucede en casi todos los turismos de tamaño medio o grande, el principio y el final de la carrocería no se ven desde el puesto de conducción por lo que es muy recomendable adquirir los sensores de ayuda al aparcamiento y la cámara de visión trasera.

Aunque tiene freno de estacionamiento eléctrico, mucho más cómodo de utilizar que el habitual de palanca, este elemento tiene un hándicap importante: no se conecta automáticamente cuando se apaga el contacto, por lo que hay que tener especial cuidado a la hora de estacionar en pendientes.

Hemos probado la versión de gasolina 1.8 VVT-i de 147 CV. Con este motor, el Avensis no es un coche especialmente rápido. A cambio, es silencioso y el consumo de carburante no es elevado para su potencia y peso. En nuestro habitual recorrido para calcular el consumo, un trayecto de 150 km por autovía a una media de 120 km/h, gastó 7,4 l/100 km. Aunque es poco, sí es ligeramente superior al de la versión Diesel más parecida dentro de la gama Avensis, la del motor 2.2 D-4D de 150 CV —6,6 l/100 km a una media de 128 km/h en el mismo trayecto—.

Para lograr el mínimo consumo posible, la caja de cambios manual de seis velocidades tiene unos desarrollos muy largos lo que, en ocasiones, hace que haya que cambiar de marcha con frecuencia. Así, circulando en autovía a una velocidad de unos 120 km/h en sexta velocidad, si se llega a una subida pronunciada será necesario reducir una o dos relaciones para poder mantener ese crucero.

Además, estos largos desarrollos en las últimas marchas hacen que el programador de velocidad no sea capaz de mantener la velocidad prefijada en tramos de fuertes pendientes ascendentes. Circulando a 120 km/h en la sexta relación de la caja de cambios, el programador de velocidad se desconecta automáticamente cuando detecta que el motor no tiene fuerza para mantener ese ritmo. Si se desea realizar fuertes aceleraciones para, por ejemplo, llevar a cabo un adelantamiento, es preciso que el motor gire por encima de 4.000 rpm.

Uno de los mayores problemas que hemos detectado en esta versión del Avensis es que para salir desde parado pasa demasiado tiempo entre que el conductor pisa el acelerador y levanta el pie del embrague y el motor mueve el coche. De hecho, en ocasiones, es necesario acelerar con decisión para que el motor no se cale.

Salvo por estos pequeños detalles, el Avensis 1.8 VVT-i de 147 CV es muy agradable de utilizar, especialmente por la comodidad que aporta el buen aislamiento acústico y la capacidad de filtrado de la suspensión. La caja de cambios manual de seis velocidades que lleva de serie —también se puede adquirir con una transmisión automática— tiene muy buen tacto. Los recorridos de la palanca no son cortos pero sí tiene un guiado muy bueno, lo que permite que todas las marchas entren con suavidad y facilidad.



AMPLITUD Y CALIDAD

El habitáculo del Avensis es espacioso para cuatro adultos. Un quinto pasajero tendrá que colocarse en la plaza central de la banqueta posterior, donde no viajará cómodamente ni por anchura ni por el asiento, estrecho y más elevado que los de los laterales. Eso sí, la ausencia de túnel de transmisión permite situar los pies sin problemas, mucho mejor que en aquellas berlinas que sí tienen ese elemento entre la consola central y la banqueta posterior. Dos adultos y un niño o hasta tres niños si podrán acomodarse en los asientos traseros.

En las plazas posteriores no hay mucha altura libre al techo. De hecho, una persona de más de 1,80 metros de altura rozará con la cabeza en el tapizado. Este pequeño problema se ve contrarrestado por el buen espacio para las piernas para los ocupantes de la segunda fila de asientos. Éstos son cómodos, aunque no tanto como otros de berlinas de similares características. Los asientos delanteros tienen una pequeña protuberancia un poco por debajo de la mitad del respaldo, justo por encima de los riñones, que impide sentirse a gusto nada más colocarse en ellos. Esto también sucede en otros modelos de Toyota como el Auris. Esta primera sensación de cierta incomodidad desaparece al cabo de unos cuantos kilómetros.

Es sencillo encontrar una buena posición de conducción gracias a los múltiples reglajes del asiento y el volante. Los mandos que debe accionar el conductor están bien situados y son fáciles de manejar.

El interior del Avensis está realizado con materiales de calidad, agradables al tacto y a la vista. La mayoría de ellos son duros, normalmente de peor aspecto que los blandos, pero en este caso no suponen un déficit en cuanto a calidad percibida. Sólo desentonan ligeramente ciertas piezas, como la parte central de color gris del volante, la unión entre el parabrisas y el tapizado del techo o la ausencia de guarnecido en el maletero, entre la tapa de apertura y el respaldo de los asientos posteriores.

Todos los mandos tienen buen tacto, son fáciles de accionar y su uso es intuitivo. Nada está fuera de su lugar habitual, salvo el botón de apertura del depósito de gasolina, situado a la izquierda de la columna de la dirección —es una pena que no tenga apertura automática, aunque tampoco es una operación engorrosa de realizar—. También se echa de menos que los intermitentes den varios destellos con un único toque en la palanca. La instrumentación es completa y de fácil lectura.

El habitáculo del Avensis tiene buenos detalles como los elevalunas eléctricos de una sola pulsación en todas las puertas, los parasoles con espejo y luz de cortesía en las dos plazas delanteras o las luces de lectura en las plazas delanteras y traseras.

Hay muchos huecos para dejar objetos, algunos grandes —apoyabrazos central delantero y guantera— y otros más pequeños —bolsas de las puertas y espacio de forma circular tras la palanca de cambio—.

El maletero tiene una capacidad de 509 litros, un volumen inferior al de un Volkswagen Passat (565 litros) o un Ford Mondeo (540 litros), pero superior al de un Honda Accord (460 litros) o un Renault Laguna (450 litros). La capacidad de carga del Avensis se puede incrementar reclinando los respaldos de los asientos posteriores. En este caso, no queda un fondo plano sino que hay un pequeño resalte entre el piso del maletero y el tapizado de los respaldos.

La berlina más grande de Toyota disponible en España tiene un maletero de formas regulares que facilita la colocación de los objetos a transportar, salvo en la zona más cercana a la boca de carga donde hay unos salientes que pueden impedir la correcta ubicación de aquellos que tengan forma cuadrada o rectangular.

A pesar de que no hay cajones para dejar pequeños objetos, sí hay algo de espacio bajo el piso del maletero, justo por encima de la rueda de repuesto. Ésta es de emergencia, más pequeña que las otras cuatro. Además, hay una cinta con velcro en la parte izquierda, útil para sujetar una bolsa de herramientas, por ejemplo. Además, hay cuatro argollas en las que se puede colocar unos pulpos o unas cintas elásticas para asegurar la carga.

La tapa del maletero se abre con facilidad, aunque el cierre requiere algo de fuerza. Al menos, no queda alta y tiene un tirador que facilita la operación.

El Avensis está disponible con tres niveles de equipamiento: «Active», «Advance» y «Premium». Todas las versiones llevan de serie siete airbags —incluido uno para las rodillas del conductor—, control de estabilidad, faros antiniebla, programador de velocidad, climatizador de dos zonas, encendido automáticos de luces y limpiaparabrisas o llantas de aleación de 16 pulgadas, entre otros elementos.

Opcionalmente se puede adquirir un programador de velocidad activo mediante radar (ACC) o un sistema de protección previa a la colisión (PCS), además de un sistema de alerta de cambio involuntario de carril (LDW) u otro de mantenimiento dentro del carril (LKA), que mueve ligeramente la dirección cuando detecta que el coche está a punto de salirse del carril por el que circula.



RIVALES

El Toyota Avensis es una alternativa más dentro del nutrido grupo de berlinas de tamaño medio, con carrocerías de 4,60 a 4,80 metros. 

Hay numerosas opciones, desde modelos cuya mayor virtud es un precio contenido, como el Chevrolet Epica o el Hyundai Sonata, hasta las propuestas de las marcas consideradas «premium» como el Audi A4, el BMW Serie 3, el Lexus IS o el Mercedes-Benz Clase C, pasando por las propuestas de los fabricantes generalistas, donde se encuadra el Avensis. Berlinas como el Citroën C5, el Honda Accord, el Mazda6, el Renault Laguna o el SEAT Exeo, entre otros muchos, son las alternativas más similares al modelo de Toyota.

La versión que hemos probado, —1.8 VVT-i 147 CV Advance— se puede adquirir desde 23.900 €. Es un precio muy similar al de un Exeo, un C5, un Mazda6 o un Accord. De hecho, la diferencia de precio entre todos ellos no supera los 1.000 €.

Si se prefiere la variante Diesel 2.2 D-4D de 150 CV con el mismo nivel de equipamiento («Advance»), hay que desembolsar 2.400 € más. Si se van a realizar muchos kilómetros al año, quizá sea más interesante por la diferencia de consumo. Además, tiene un motor con algo más fuerza y de funcionamiento igualmente agradable.



CONCLUSIONES

El Avensis 1.8 VVT-i de 147 CV es un coche muy recomendable tanto por comodidad como por suavidad y amplitud. Aunque el motor no tiene un funcionamiento tan bueno como el de la variante Diesel de 150 CV y en ocasiones se echa de menos algo más de capacidad de aceleración, permite viajar a ritmos legales sin problemas y tiene en el bajo consumo de carburante una de sus virtudes. Sin destacar sobremanera en ningún aspecto pero con un conjunto redondo, es una apuesta ganadora más que segura.



A favor

- Comodidad (Es un coche muy agradable de conducir con el que se puede viajar muy a gusto)

- Respuesta (La estabilidad y la capacidad para circular rápido por todo tipo de vías son dos de sus virtudes)

- Consumo (El motor de gasolina de 147 CV gasta poco si no se conduce con agresividad)

En contra

- Motor (Se echa en falta una respuesta más contundente en determinadas ocasiones)

- Asientos (Son menos cómodos que los de otras berlinas similares)

- Diseño (No es un coche que llame la atención por su aspecto exterior e interior)

Prueba y Redacción: Jaime Arruz
Fotos: José Antonio Díaz y José Robledo
Noviembre 2010

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