Prueba FIAT BRAVO
1.4 T Jet 120 CV Dynamic

DANDY ITALIANO

El sustituto del Stilo recupera el nombre Bravo en el segmento de los compactos. Y lo hace utilizando la misma plataforma Compact y algunos elementos mecánicos del Stilo, aunque como es lógico estrena carrocería, interiores, mecánicas y puesta a punto.

  

AMPLIO POR DENTRO Y POR FUERA

El Fiat Bravo se comercializa únicamente con carrocería de cinco puertas, a diferencia del Bravo antiguo que sí disponía de tres. La opción de tres puertas está disponible en el Fiat Stilo, modelo que de momento se sigue comercializando. El Bravo es un coche amplio, tanto por dentro como por fuera, aunque no es el más grande del segmento ya que su longitud (mide 4.336 milímetros) lo sitúa en medio de un Ford Focus (4.509 mm) y un Volkswagen Golf (4.233). Por dentro es bastante espacioso, aunque el tamaño del salpicadero y la forma del techo den cierta sensación de agobio. Pese a ello, la cota de altura llega a los 950 milímetros tanto en las plazas delanteras como en las traseras. El ancho es de 1.400 mm en las plazas del conductor y acompañante y de 1.370 en la de los pasajeros de los asientos posteriores, medidas similares a las de un VW Golf, uno de los más amplios del segmento.

Detrás la sensación de espacio es amplia y pueden viajar cómodos dos adultos y un niño en la plaza central. El maletero ofrece un excelente volumen de carga de 400 litros, 50 más que en un Golf, aunque la boca de acceso se encuentra algo alta del suelo (800 milímetros), lo que perjudica el acceso de bultos pesados. El suelo, totalmente plano, dispone de una sencilla luz, seis ganchos para asir cosas y espacio por debajo para llevar una rueda de repuesto de emergencia, que se puede sustituir por un kit de reparación. La puerta del maletero se abre accionando el emblema de Fiat.



MECÁNICAS PARA TODOS LOS GUSTOS

El compacto italiano está disponible con siete motores, tres gasolina de 1.400 centímetros cúbicos en versión atmosférica de 90 caballos o turboalimentadas de 120 ó 150 CV. Las motorizaciones diésel son todas turbo Multijet, 1.6 de 105 CV, dos 1.9 de 120 ó 150 CV y un 2.0 de 165. La manera de transmitir la fuerza mecánica al suelo se hace por medio de cajas de cambio de seis velocidades, todas de accionamiento manual. La transmisión automática sólo está disponible con los motores 1.4 Turbojet de 120 CV y diésel 1.6 de idéntica potencia, por medio de una caja denominada Dualogic, utilizable de manera automática o secuencial que cuenta, en opción, con levas de accionamiento en el volante.

En cuanto a los niveles de equipamiento y los acabados, las opciones son múltiples. El Bravo se ofrece con cinco tipos de equipamiento diferentes: Active, Dynamic, Emotion, Sport y Super Sport. El más básico Active cuenta de serie, entre otros, con cuatro airbags, dirección eléctrica Dualdrive, ordenador de a bordo, asiento de conductor con ajuste en altura y radio CD. El tope de gama, el Super Sport, dispone de una numerosa dotación en origen aunque hay elementos importantes que deben pagarse aparte, como por ejemplo el airbag de rodilla para el conductor, los faros bixenon, los reposacabezas delanteros anti whiplash (contra latigazo cervical), el sensor de aparcamiento posterior, el tercer reposacabezas posterior o los asientos delanteros con ajuste eléctrico.



EQUIPAMIENTO DE SERIE MUY JUSTO

En el caso del la versión objeto de ensayo, el Fiat Bravo 1.4 TurboJet de 120 caballos con equipamiento Dynamic, la dotación de origen es un poco justa pues se echan de menos algunos elementos que o bien no están disponibles o bien deben pagarse a parte. De serie cuenta, entre otros dispositivos, con airbags de acompañante y conductor y laterales, climatizador manual, anclaje Isofix en las plazas traseras, asientos delanteros regulables en altura, faros antiniebla con sistema ‘cornering’ que se activan por debajo de los 40 km/h al girar el volante hacia cualquiera de los topes, control de velocidad de crucero, radio CD con seis altavoces y volante y pomo de cuero.

Si se quiere contar con faros bixenon hay que pagar 648 euros; 400 por el climatizador automático bizona; 395 euros por el control de estabilidad ESP; y el manos libres Blue & Me con navegador por pictogramas sale por 695 euros. Más de 2.000 euros a los que sumar el precio del vehículo, 18.250 euros sin tener en cuenta ningún tipo de descuento. También me parece interesante completar el vehículo con retrovisores eléctricos abatibles y desempañables (150 euros); sensores de aparcamiento posterior y anterior (385); regulación lumbar en el asiento del conductor (100); reposabrazos delantero (65); y elevalunas posteriores con sistema antipinzamiento (195).

Me parece muy recomendable la opción del dispositivo Blue & Me. Se ha desarrollado con Microsoft e incorpora el sistema operativo Windows Mobile. Es muy útil ya que aglutina navegador, conexión Bluetooth para el teléfono, lector de MP3, reproductor multimedia, conexión USB y sintetizador de voz para los SMS entrantes. Resulta cómodo de manejar con los mandos que hay en el volante o por medio de órdenes vocales pues tiene reconocimiento de voz. La cartografía del navegador puede cargarse por medio de un pen drive que se acopla al conector USB, un sistema sencillo y económico aunque obliga a llevar a la vista la memoria portátil.



INTERIOR DE AIRE DEPORTIVO

El interior del Fiat Bravo está muy bien diseñado, tanto por la disposición de los principales mandos como por la calidad y ajustes de los materiales. El diseño italiano aporta cierto aire deportivo al habitáculo. Todos los elementos de control se encuentran a mano, aunque no me gusta donde está ubicada la palanca que maneja el control de la velocidad de crucero, detrás del volante en el lado izquierdo de la caña de la dirección, un lugar que hace algo incómodo su uso. También mejoraría los mandos del climatizador, encastrados en una posición muy baja de la consola central, lejos de la vista del conductor. La visibilidad es buena en los laterales y algo limitada a los lados del parabrisas ya que la base de los montantes es ancha. Peor es la visión hacia las esquinas de la zona trasera, limitada por el grueso de los montantes.

La instrumentación es muy completa y de estilo deportivo, con relojes de fácil lectura con fondo negro, caracteres en blanco y agujas en rojo. Cuenta con dos esferas de grandes dimensiones para el velocímetro y el cuentarrevoluciones, y dos pequeñas que informan del nivel del combustible y de la temperatura del motor. El ordenador dispone de una pantalla central con fondo negro y caracteres en naranja, que se controla de manera muy cómoda por medio de la palanca derecha del volante e informa del consumo instantáneo, autonomía, fecha, kilómetros totales, temperatura exterior y hora. También recoge por duplicado, en parciales diferentes, la velocidad media, el tiempo y la distancia recorridos y el consumo medio.



EXCELENTE SALPICADERO Y DETALLES

Los asientos delanteros están bien mullidos y cuentan con suficiente apoyo lateral para impedir moverse en exceso a velocidades elevadas en curva. Peor resueltos están los posteriores, algo pequeños y de calidad mejorable, aunque se accede a ellos por medio de unas puertas amplias que dejan un buen espacio. También los materiales del salpicadero son óptimos, sobre todo los empleados en la parte superior, donde se agradece el empleo de un plástico muy blando tipo goma con aspecto de fibra de vidrio. El resto de los plásticos son algo más duros pero de buen tacto y no se notan malos ajustes. Las puertas combinan plásticos de diferentes calidades con tela. También hay elementos que simulan aluminio en el cerquillo de la palanca de cambios, los relojes de la instrumentación, los tiradores de las puertas y en una banda que recorre transversalmente el salpicadero en la zona del acompañante.

La iluminación del interior cuenta con un plafón con luces dobles delante y también puntos de luz en el techo, en la zona central y encima de las puertas traseras. La dotación de huecos portaobjetos es amplia aunque el tamaño y la terminación de la mayoría de ellos podría mejorar. En las puertas delanteras hay un hueco pequeño y otro más grande que no da cabida a una botella de 1,5 litros, en la consola central hay otros tres de reducidas dimensiones, uno a la altura de la rodilla izquierda del conductor además de la guantera. Se echa de menos unas bolsas para llevar mapas o revistas en el respaldo de los asientos delanteros.



COMPORTAMIENTO PREDECIBLE

El comportamiento de este Fiat Bravo es muy predecible. Las suspensiones son algo blandas para garantizar cierta comodidad en marcha a cambio de renunciar a un aplomo máximo en curvas rápidas y lentas. En zonas bacheadas se pierde confort ya que se transmiten muchas vibraciones al volante y al habitáculo. Sus reacciones son algo secas y la carrocería balancea algo en apoyos. El control de estabilidad no puede desconectarse pero permite una conducción decidida sin que intervenga antes de lo esperado. En recta el Fiat Bravo es algo sensible al viento lateral, situación que obliga a mantener el volante bien asido para que no se resienta la estabilidad cuando se viaja rápido. En curva, sin embargo, es fácil mantener el coche por su sitio aunque tiende a irse claramente de delante. El eje trasero guía bien el coche facilitando un gran aplomo y ningún tipo de comportamiento más nervioso de lo deseable. En ciudad se mueve como pez en el agua, gracias a la dirección de asistencia eléctrica que se acciona desde una tecla ubicada en el salpicadero. En modo City el volante gira de manera muy rápida, ideal para utilizarlo en aparcamientos. En carretera es mejor prescindir de este modo ya que aporta al volante una extraña sensación de ligereza y un impredecible guiado de las ruedas.



MOTOR PEQUEÑO PERO POTENTE

Las prestaciones de este Fiat Bravo vienen determinadas por su especial motor Turbojet de gasolina y un peso total del vehículo cercano a los 1.340 kilogramos. La mecánica se ha reducido al máximo por medio de un bloque que con tan sólo 1.368 centímetros cúbicos es capaz de rendir 120 caballos de potencia. Cifra que se consigue por medio de una culata de 16 válvulas, un sistema de inyección indirecta y, sobre todo, un turbocompresor de bajo soplado que ayuda a la consecución de una cifra de par de 206 Nm a tan sólo 1.750 revoluciones. No está nada mal si comparamos estas prestaciones con las del motor turbodiésel que también monta el Bravo de 1.900 centímetros cúbicos y 120 caballos: 255 Nm a 2.000 revoluciones.

Este motor, unido a una caja de cambios de seis velocidades con desarrollos cortos permite una conducción ágil y cierta diversión en carreteras de curvas, aunque el manejo del cambio no es lo rápido que cabría esperar y los recorridos de la palanca son algo amplios. Aún así, los adelantamientos se pueden hacer con seguridad gracias a unas más que aceptables cifras de recuperación. Para pasar de 80 a 120 km/h necesita 9,5 segundos en cuarta velocidad, 10,9 en quinta y 14,7 en sexta marcha. La aceleración 0 a 100 km/h que he medido es de unos más que aceptables 10,8 segundos, y la velocidad oficial que facilita Fiat es de 197 km/h. La elasticidad del motor permite llegar a regímenes cercanos a las 6.500 revoluciones.

Lo que menos me ha gustado en cuanto a las prestaciones ha sido la capacidad de frenado, no por que los metros que necesita para pasar de 100 a 0 km/h sean excesivos (unos 40), si no por la evidente pérdida de potencia que sufren tras adquirir temperaturas elevadas. Los consumos tampoco arrojan unas cifras brillantes ya que en recorrido urbano me ha sido difícil bajar de los 9 litros y en conducción deportiva he llegado a superar los 14. La cifra mínima conseguida ha sido de 7 litros cada 100 km en autovía y a una velocidad constante de 120 km/h.



CONCLUSIÓN

Dado que el precio del diésel ya no es tan ventajoso como hace unos años, este Fiat Bravo de gasolina puede ser una opción interesante. Cuenta con un motor pequeño pero avanzado tecnológicamente que ofrece unas correctas prestaciones. Su precio es de 18.250 euros, 1.000 euros menos que su equivalente en turbodiésel de idéntica potencia y motor 1.9 Multijet. Por habitabilidad, diseño y acabados puede cumplir a la perfección para moverse tanto en ciudad como en carretera. El equipamiento de serie no es excesivamente amplio pero a cambio la mayoría de los opcionales tienen un precio muy razonable.



A favor

- Sonido deportivo.

- Buenas prestaciones.

- Instrumentación completa y de calidad.

- Volumen del maletero.

- Calidad del equipo de sonido.

- Precio de las opciones.

- Sistema Blue & Me.

En contra

- Faltan huecos en la parte trasera.

- Equipamiento de serie justo.

- Carece de bolsas en los respaldos de los asientos delanteros.

- Puertas traseras de escasa calidad.

- Espejos de los parasoles sin luces de cortesía.

- Los frenos tienden a fatigarse ante un uso intensivo.

- Dirección sensible y pérdida de confort en zonas bacheadas.

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Arpem.com
Junio 2009

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