Presentación YAMAHA YZF-R3

DEPORTIVA PARA EL A2

Este nuevo producto de la firma de los tres diapasones, no sólo se ha desarrollado con la intención de ser una deportiva para uso diario, además viene a cumplir unos objetivos muy concretos. Primero tiene un tamaño y una cilindrada ideal para salvar la amplia brecha existente en la gama YZF entre la R-125 y la R6. Y en segundo lugar está pensada para los conductores noveles que ya tienen en su poder el carné A2, con experiencia previa en cilindradas inferiores y quieren dar el paso a una categoría superior con un producto lógico que será una gran escuela para evolucionar su pilotaje

 

Si me pidieras que te describiera sin rodeos a la nueva Yamaha YZF-R3 te diría que es una genuina YZF. Su carenado completo la delata como miembro de la familia R, una supersport ligera que puedes utilizar cada día, con una faceta polivalente y hasta en cierto modo utilitaria, especialmente dirigida a los conductores del permiso A2.

Ahora te voy a contar brevemente los mimbres utilizados para construir una moto con estas pretensiones. El motor es totalmente nuevo y aunque aparentemente es sencillo utiliza unas soluciones técnicas muy vanguardistas. Es un bicilíndrico paralelo que cubica 321 cc con dos árboles de levas en cabeza (DOHC), 4 válvulas, 4 tiempos, unas medidas internas de diámetro x carrera de 68,0 mm x 44,1 mm y una relación de compresión de 11,2:1. Exteriormente es pequeño y compacto, con las masas muy centradas, rinde una potencia de 42 CV a 10.750 rpm y un par máximo de 29.6Nm a 9.000 rpm. El diseño de la culata, la colocación de las válvulas y sistema de inyección, se aprovecha de la enorme experiencia de Yamaha en competición para garantizar una combustión limpia y eficiente. Lleva pistones de aluminio forjado y bielas carburizadas, con el fin de ahorrar peso y aumentar la resistencia y tratamientos internos en los cilindros de DiaSil para reducir las fricciones y minimizar pérdidas de potencia.

Yamaha YZF-R3

Su parte ciclo cuenta con un bastidor tubular de tipo diamante de nuevo diseño en acero, que se ha desarrollado usando tecnología de análisis estructural, los tubos principales son de 35 mm de diámetro y el motor añade solidez al conjunto con tres soportes rígidos y uno de goma. Los elementos de suspensión y frenos son sencillos pero cuentan con suficiente eficacia. La horquilla telescópica delantera es convencional con barras de 41 mm de diámetro y el sistema de suspensión trasero es Monocross, con el amortiguador anclado directamente del chasis al basculante que también es de acero. Los frenos son de disco, uno de 298 delante y otro 220 detrás, las llantas de aluminio de 17 pulgadas con un diseño moderno y ligero y lleva sistema ABS de serie.

 

UNA VUELTA POR LAS CARRETERAS DEL PRIORAT... YA AL CIRCUITO DE CALAFAT

Esta nueva Yamaha YZF-R3 es ante todo una “deportiva civilizada”, una moto que se puede utilizar sin cortapisas, se desenvuelve más que bien en ciudad, por autopista -si no le das demasiada importancia a su postura sport- va sobrada y por trazados tortuosos se encuentra en su elemento. Y todavía nos queda la guinda del circuito.

Hicimos un recorrido por la comarca del Priorat, una tierra de olivos y viñedos en el interior de la provincia de Tarragona al sur de Cataluña, por carreteras muy bonitas bien cuidadas, plagadas de curvas de todo tipo. Ahí la R3 nos empezó a enseñar su carácter y a poco avispado que seas, enseguida descubres que tiene “genes YZR”. Aborda con seguridad y decisión virajes de todo tipo, la inscribes en la trazada y sigue la línea marcada con tu vista con la precisión de un rayo láser (antes diría de tiralíneas). Frena correctamente, no se descompone a la entrada del viraje, da confianza en pleno apoyo y resuelva con facilidad la salida con la ayuda de un motor que empuja con vigor desde medio régimen. Con sus 169 kg y 42 CV es una deportiva de calle que tiene prestaciones y aptitudes de sobra para pasárnoslo en grande por carreteras viradas.

La parte ciclo, bastidor, ruedas, frenos y suspensiones como te he dicho son sencillos pero están correctamente equilibrados y cumplen con el cometido encomendado a cada uno. Luego la puse a prueba explorando sus posibilidades al límite en el técnico y revirado circuito de Calafat, una pista que me trae buenos recuerdos y conozco bien, pero hacía tiempo que no rodaba en ella. Hice dos tandas de 25 minutos y no me defraudó.

No te voy a decir que sea mi moto ideal para pista, pero me parece una moto colosal para aprender, progresar y divertirte con ella, con buenas prestaciones, noble, voluntariosa y amigable. Una moto que no intimida a las primeras de cambio aunque la experiencia de su piloto no sea grande y permite ir cogiendo confianza paso a paso con el trazado, el asfalto, los neumáticos, los frenos... Luego, si de verdad quieres ir deprisa, habría que cambiar los reglajes de serie -que cumplen bien por carretera- y si todavía vamos un poco más allá, sus componentes se empiezan a quedar cortos. Echarás de menos otros más sofisticados, más potencia en el motor, suspensiones invertidas y regulables, dos discos de freno delanteros, pinzas y bombas radiales, neumáticos más anchos y con más agarre... Tal vez entonces, ese sea el momento de dar el siguiente paso y pensar en la R6.



Prueba y Redacción: Mariano Urdin
Fotos: Yamaha
Abril 2015

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