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Al principio de los tiempos Hubo una vez, hace muchos años, cuando se inventó el motor de gasolina que a alguien se le ocurrió meterlo dentro de un chasis con dos ruedas, parecido al de una bicicleta. Al poco, otro lo hizo más sofisticado y a otros inventores añadirle una rueda más, poner el motor en la rueda delantera, poner amortiguadores o sustituir la correa de transmisión por una cadena
El caso es que ningún “invento” nace con todas las soluciones
perfectas. Todos, incluyendo las motos parten de una idea básica
(meter un motor, recién inventado, en una bicicleta) y es con los
años, cuando “el invento” se va perfeccionando, consolidándose como
un producto válido y útil. Ahora, a principios de siglo XXI estamos
en ese proceso con las motos eléctricas. Y no, no se han inventado
ahora. De hecho, Hoy en día esto ha mejorado mucho. Y no por las motos en sí, si no por los teléfonos móviles. Si recuerdas los primeros, a principios de los 90 o iban montados en coches o llevabas una especie de mochila con las baterías, que además duraban poco más de 3 horas. Pero claro, ese negocio movía mucha pasta, pasta que se invertía, entre otras cosas en mejorar esa autonomía, una característica que entonces se valoraba mucho en un móvil. Ahora, en la cuarta parte de lo que ocupa un paquete de tabaco llevas una autonomía de varios días y ya nadie miramos (salvo casos raros) cuanto nos dura la batería del móvil: con toda seguridad, antes de que se acabe, vas a tener a mano un enchufe y un rato para cargar.
Aún así, con las motos (con los vehículos en general) no hemos
llegado a ese punto. Sin embargo, igual que ocurrió al principio de los tiempos en la historia de la moto, las soluciones que al final se impondrán y cómo será “el estándar” de las motos eléctricas está por definir, y por eso, cada marca inicia el camino de la forma que le parece oportuno: unos hacen scooters, otros motos de campo o intentan hacer un moto de carretera. Yamaha, por su parte ha empezado, de forma razonable, por la forma más básica de moto posible: el ciclomotor, entendido como algo más que una bicicleta, un vehículo ligero pero motorizado, en el que no hace falta tu esfuerzo para que se mueva y útil en breves desplazamientos; el EC-03.
Cómo es
Un
EC-03 es un vehículo que llama la atención. Cuando lo hemos
visto en los salones, expuesto en lo alto de un podium, entre focos,
azafatas y motos de última generación, el aspecto de pieza de alta
tecnología es evidente. Puesto en la calle recobra un poco el
aspecto de bicicleta eléctrica, El motor requiere 50 V para funcionar. Lleva una batería de iones de litio que requiere una carga de entre 6 y 7 horas desde plena descarga a plena carga y con “los llenos hechos” tiene una autonomía aproximada de entre 20 y 30 Kms. Para cargarla necesitas sólo un enchufe normal de 220 V, ya que la Yamaha lleva su propio cargador incorporado con un enchufe bajo el asiento. La parte ciclo tiene su lógica. No es que Yamaha haya querido que el EC-03 parezca una bicicleta sofisticada: es que en un vehículo eléctrico, cuanto menos peso, más autonomía (en realidad, en cualquier vehículo, aunque en uno de gasolina no es tan crítico este asunto). Por eso, las ruedas han sido específicamente diseñadas para este ciclomotor. Tambores de freno sistemas más simples y ligeros que los discos en ambas ruedas y unas ligerísimas suspensiones, con una mini-horquilla invertida y un sólo amortiguador en el lado izquierdo (donde el propio “cárter” hace de basculante) que mejoran el comportamiento y hacen que el EC-03 sea capaz de circular a su velocidad máxima con seguridad. Sencillez y ligereza, pero sorprendentemente efectiva cuando te montas.
Cómo va Como has visto, empecé esta prueba titulándola “al
principio de los tiempos”. Luego, bajo ese titular te he contado
porque veo yo en el
EC-03 similitudes con aquellas motos de los primeros días de la
historia de la moto, pero lo cierto es que ese titular se me ocurrió
mientras la probaba. Montado en ella me recordó a aquellos
ciclomotores “de verdad” de inicios de los 70 que, años después tuve
oportunidad de probar. Te subes en ella, le das al
contacto, como en cualquier moto,
y se enciende el cuadro con un
pitido. El
cuadro te da la indicación “push”,
de forma que hasta que no pulsas el botón “power”, uno de los tres
que hay en la base del
cuadro, no arranca. Cuando lo
pulsas, el cuadro ya se enciende definitivamente, con la indicación
del nivel de batería, los dígitos de velocidad preparados y el
totalizador de kilómetros (también tiene parcial, este aparece
pulsando un botón). Tiene dos modos de funcionamiento: el normal y
“power”. Depende del último uso, de en cuál de las dos posiciones lo
hayas dejado para que arranque en ese modo. Conmutan con el mismo
botón que hemos pulsado para arrancar y la diferencia entre ambos es
mucha: de 30 a 49 Km/h de máxima velocidad y de 30 Km de autonomía a
unos 20. Puedes cambiarlos en marcha y la sensación es graciosa:
parece que metes el Es cómodo, el asiento, pequeño, es suficiente para cortos desplazamientos, las estriberas estás en buena posición y sobre todo la sensación de ligereza es total. De hecho en Yamaha han hecho un trabajo excepcional equilibrando los pesos de todos sus componentes para que, a pesar de la ligereza y la simplicidad de su equipamiento de ciclo este “yamahita” se comporte dignamente. Eso si, ojo con los baches, por que si son suficientemente grandes parece que “se te comen”. Cargarla es tan fácil como abrir el asiento y sacar el cable que viene enrollado en su sitio, enchufarlo a cualquier toma de 220 v y dejarla así hasta que en unas horas vuelvas a cogerla.
En conclusión El EC-03 es una interpretación muy acertada de cómo la tecnología actual puede ya sustituir, en ciertos casos, a los vehículos de gasolina. En este caso, los ciclomotores “verdaderos” que, aunque hoy en día en retroceso hasta casi su desaparición, hace unos años suponían una forma de movilidad urbana y rural muy importante y económica. En este caso, la economía y su limpieza son indiscutibles, e incluso forman parte de su nombre si lees el “cero” de su nombre como “o”: Eco 3. Por 2.400 euros puedes tener ya este “concept” convertido ya en vehículo de serie. Si tu caso es el de necesitar un vehículo para desplazamientos dentro de sus radio de acción, su economía y facilidad de uso son imbatibles. Y también puede resultar un vehículo útil y práctico como “secundario” en una auto-caravana o en un barco: con 56 Kgs de peso y un tamaño muy contenido, es fácil de guardar en cualquier sitio. E incluso de meter en un ascensor para subirlo a casa y cargarlo.
Lo +: - Retoma el concepto de ciclomotor básico, sólo que mejorado con la tecnología eléctrica. Lo -: - Demasiado simple de parte ciclo, podría mejorar suspensiones.
Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing”
Fotografías: Luís Navarro Equipamiento probador: |
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