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Prueba DUCATI MONSTER 696

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DUCATI MONSTER 696: CAMBIO GENERACIONAL
Ni siquiera a aquellos poco conocedores del mundo de la moto se
les escapa el símbolo que representa las
Ducati Monster. Pocos modelos en la industria de la automoción
han llegado al nivel de importancia y de simbolismo de este modelo.
Podríamos hablar del Wolkswagen Golf, de la
Vespa,
del famoso Escarabajo, la
Harley Sporster y otros contadísimos coches y
motos que pudieran
compararse, pero mantenerse desde el año 92 hasta la actualidad (¡16
años más tarde!) con un modelo plenamente actual y en activo, es una
tarea reservada sólo a los grandes. Sin duda, la fábrica italiana de
motos por excelencia logró su éxito más grande a nivel comercial e
industrial con este modelo nacido de la mente del mítico diseñador
Miguel Angel Galuzzi.
De hecho, este modelo creó por sí solo un segmento de motos que
antes no existía: las
naked deportivas. Miguel Angel la ideó reparando su propia moto,
la superbike de
Ducati
de aquella época, una preciosa 851 con lo que se había accidentado
días antes. En su estudio, viendo las líneas puras de la moto sin
carenado con el entramado del chasis, el famoso motor V2 y su
silueta recortadas contra la luz de la ventana. Allí nació un modelo
que revolucionaría el mundo de las motos y de la industria de la
automoción en general.
En aquella época, finales de los 80 y principios de los 90, el
mercado había recuperado el espíritu de las motos sin carenado, más
útiles y polivalentes que las híperdeportivas que habían dominado el
mercado el último lustro. La
Monster
logró él perfecto cóctel entre las motos desnudas, la mayoría
niponas,-que no dejaban de ser actualizaciones más o menos acertadas
de viejas deportivas pero adaptadas abuso urbano o muy tranquilo-
con un toque "sport" que a nadie dejaba indiferente. Rápidamente se
reveló como un modelo que combinaba facilidad y polivalencia de uso
con una endemoniada eficacia en el terreno deportivo, capaz de
doblegar sin remisión a modelos con el triple de potencia en cuanto
el trazado dejase de ser una estricta línea recta. De ese modo se
logró un éxito de ventas sin precedentes que llenó las arcas de la
marca e hizo las delicias de los aficionados a
Ducati
en general. Sin duda, éste ha sido uno de los modelos más "tuneados"
de la historia del motociclismo, arrastrando con ellos a miles de
aficionados que veían cómo podían personalizar su ya de por sí
especial moto, adaptándola perfectamente a su gusto y logrando un
modelo absolutamente especial. Miles de preparadores y diseñadores
de piezas especiales pueblan sus catálogos con piezas para las
Monster.
HABÍA LLEGADO EL MOMENTO
Precisamente a raíz de su éxito, los japoneses se lanzaron en
bandada a desarrollar motos que aprovechasen el jugoso mercado
hambriento de este tipo de modelos fáciles de conducir, divertidos
de pilotar y polivalentes para el día a día. La
Honda Hornet, las
Kawasaki Z, las
Suzuki GSR, las
Yamaha FZ… todas ellas son herederas de la filosofía
Monster, y habían elevado el listón del mercado hasta los
niveles insospechados hace pocos años.
Ducati
siguió refinando el funcionamiento de su “joya de la corona”, pero
el diseño se mantenía prácticamente igual (con excepción de modelos
más especiales como las
S2 o las muy deportivas y caras
S4) que la primera M900 presentada en el salón de Colonia del
año 92. La presión del mercado y de los propios ducatistas apretaban
a la marca de Borgo Panigale para presentar un modelo nuevo, una
Monster del siglo XXI capaz de seguir apasionando a las nuevas
generaciones. Lo que ocurre es que hay que ponerse en la piel de los
directivos de la marca, porque de todos es conocido que cuando algo
funciona y se sigue vendiendo, lo mejor es no tocarlo, pero si te
obligan a ello…
Lograr diseñar la digna heredera de una leyenda como la
Monster no es una tarea nada fácil, pero el momento había
llegado y este año se ha presentado la nueva
696, que ya os podemos adelantar que es otro gran éxito para el
diseño italiano en general y de
Ducati
en especial.
FORMAS NUEVAS, MISMO ESPÍRITU
La base más sólida del éxito de este modelo ha sido, históricamente,
combinar un endiablada facilidad de pilotaje con un
motor razonablemente (pero desde luego no explosivamente)
potente. El gran reto era seguir manteniendo estas premisas, con un
nuevo diseño y un comportamiento aún mejor desde el punto de vista
deportivo ¿cómo lograrlo? Aquí está la respuesta.
Para comenzar, el
chasís sigue siendo-, no puede ser de otra manera hablando de
una
Ducati-un
multitubular,
pero respecto al de la anterior
695 se han engrosado los tubos de acero al cromomolibdeno, se
han ovalizado ( no son totalmente redondos) y su estructura se basa
en la la Desmosedici, la MotoGP de la marca roja: Además, ahora el
subchasis pasa a ser atornillado, con una estructura de aleación
superligera y estructura lateral maciza, mucho más rígido que antes
pero también menos pesado. A este respecto conviene citar que el
peso general de la moto se ha reducido aproximadamente siete kilos,
lo que lógicamente redunda directamente en su mejor comportamiento
deportivo y mayor manejabilidad, detalle este en que las
Monster ya eran una de las referencias del mercado… pero ahora
más, claro.
Pasemos al motor. La nueva denominación
696 hace referencia más a la necesidad de nombrar el nuevo
modelo que a una diferencia real de cilindrada. Eso sí, en cuanto a
su funcionamiento y a potencia real, la ganancia es, si no
espectacular, si desde luego notable. Manteniendo la misma
estructura y afinando elementos interiores (aligeramiento general,
optimización de inyección, etc.) se han ganado unos espectaculares 8
caballos, llegando a los 80, lo que es más que loable teniendo en
cuenta que la base del motor sigue siendo el ya veterano y
archiconocido
V2 a 90° con
transmisión por correas, cuatro válvulas por cilindro y sistema
desmodrónico. Además, el consumo también mejora, lo cual no es menos
admirable puesto que ya en el anterior modelo era muy difícil pasar
de los 6 l incluso en conducción deportiva.
Sigamos con la estética, algo fundamental en un modelo que se ha
convertido en todo un icono como es este caso. Si los diseñadores
italianos marcan pautas en todo el mundo desde hace siglos, será por
algo, y aquí tenemos una nueva muestra. Esta nueva
696 es simplemente preciosa. No deja a nadie indiferente y
combina la novedad absoluta que necesitaba
Ducati
con la preservación del espíritu puramente
Monster. Nada más verla sabes perfectamente de dónde vienen sus
genes, pero el nuevo faro que abandona la tradicional forma
puramente redonda por un perfil semioval dividido en dos, los
espectaculares escapes que parecen dignos de un cómic y salen
elevados en los laterales del asiento le dan un aire totalmente
renovado y atractivo. Por otro lado, está claro que el nuevo y
masivo basculante
más rígido (aunque también más ligero) que el anterior, así como un
nuevo tarado de las suspensiones, mejora su comportamiento deportivo
y su estabilidad. Por cierto, ahora el
amortiguador
trasero está colocado en un lateral con lo que la accesibilidad
para los posibles reglajes (precarga de muelle e hidráulico en
compresión) es más sencilla y directa.
En cuanto a la ergonomía general, esto requiere un comentario
aparte. Desde que se incorporó la inyección electrónica en este
modelo, en el año 2002 con las
620, la
Monster tenía una posición de conducción bastante particular y
extraña: manillar muy corto y adelantado, depósito relativamente
largo y asiento estrecho con las estriberas muy adelantadas. Esto en
una combinación que necesitaba claramente una adaptación y que,
francamente, era tan mejorable que muchas de ellas pasaban por
talleres especializados para cambiar algunos elementos y lograr una
posición más cómoda y natural. En el desarrollo de este nuevo modelo
esto se ha tenido en cuenta y desde luego la posición ha cambiado,
pero de esto hablaremos más tarde.
Teniendo en cuenta que la
Monster se ha convertido en el modelo referencial a la hora de
buscar la primera moto grande para todos aquellos que entran en este
mundo de las dos ruedas, no venía mal reforzar su manejabilidad. Por
ello, se ha rebajado la altura del asiento hasta los 770 mm, para
que de este modo los más noveles (entre ellos, miles de mujeres
motoristas eligen la
Monster cada año) lo tengan más fácil.
EL NUEVO MONSTRUO
La
anterior
695 se notaba estrecha y manejable, pero realmente las
696 lo es aún más. No solamente es que pese siete kilos menos,
sino que es más estrecha y la notas más compacta. El motor cobra
vida con ese característico e inconfundible suave bramar de los
motores
Ducati
con una suavidad mejorada cada año, y que ahora ha subido otro
peldaño.
Montas en ella y presionas la maneta de embrague para meter primera
“¿Algo se ha roto?”, piensas, “porque esto no presiona nada”. Te
equivocas, si que presiona. Lo que ocurre es que parte de la
evolución de este nuevo modelo, como hemos dicho, ha sido hacerlo
más suave y fácil de llevar, y uno de los elementos optimizados ha
sido el funcionamiento del embrague hidráulico. Es tan suave que al
principio apenas tienes tacto, claro que a lo bueno te acostumbras
pronto, y a los pocos kilómetros compruebas que su suave
funcionamiento, complementado por un tacto de
motor
absolutamente ejemplar, logra maravillas.
Empiezas a rodar. Rápidamente te fijas que el
cuadro de relojes
es totalmente nuevo, de líneas totalmente futuristas y similar al de
la
1098. Todo detalle más o menos retro, que antes era una de sus
características más remarcables, ha desaparecido. Los clásicos
relojes redondos de fondo blanco han dejado paso a una pantalla
rectangular totalmente digital que al dar el contacto te saluda con
el nombre del modelo y un chequeo general de la electrónica. Un
diagrama de barras indica las revoluciones y también puedes ver todo
tipo de datos según vas presionando un botón situado en la piña
izquierda: tensión de la batería, reserva, consumo, etc.
Desde luego, esto rompe con el espíritu retro característico de las
Monster, pero no podemos dejar de congratularnos de cómo
Ducati
ha sabido integrar tanta electrónica y tecnología en una moto tan
bonita y que, a su modo, sigue teniendo un toque clásico. Por
cierto, ahora el
depósito que puedes ver son en realidad dos tapas plásticas de
atractivo y moderno diseño, pero que pueden ser cambiadas
independientemente en caso de caída, desperfecto o, simplemente,
porque te apetezca cambiar el color de tu moto. ¡Nada se les escape
a estos chicos de
Ducati!
La ergonomía ya no es aquella extrañísima que sorprendió a todos los
periodistas (y a los usuarios, claro) que la probaban en la
620 y que se ha mantenido estos años con la
695, pero desde luego tampoco es muy convencional. El manillar
sigue siendo tan corto que obliga a una posición de tronco inclinado
hacia delante (también así se mejora el control sobre el tren
delantero) y sigue resultando algo particular, pero ha mejorado.
El desmodrónico en L
ya había alcanzado unas cotas de suavidad y motricidad admirables en
el anterior modelo, pero puedo asegurarte que ahora es mejor.
Proporcionando ya 80 caballos a 9000 revoluciones la potencia pura
ya es respetable, pero la suave contundencia de su entrega es
simplemente perfecta para cualquier tipo de conducción, desde la más
turística y tranquila hasta una realmente deportiva en que puedes
“ducatear” aprovechando sus tremendamente efectivos medios y
combinando la dosificación del embrague con el puño del acelerador
para hacerte tramos enteros de curvas casi sin cambiar. Algo difícil
para una moto de su cilindrada, pero que la
Monster logra pasar con nota.
Teniendo en cuenta que en cualquier naked pasar de los 140-160 km
hora es una lucha sin cuartel contra la presión del viento, es
cierto que ahora al ser más potente y ligera, también es más rápida,
aunque esto es algo que podrás comprobar en pocas ocasiones si no
quieres perder el cuello en el intento. Lograrás ver hasta 220 km/h
si te atreves a ello.
Pero no olvidemos que también las
Monster se han convertido en todo un símbolo de la rebeldía
urbana. No tiene más que darse una vuelta por alguna ciudad italiana
como Roma para darte cuenta del impacto social que este modelo. Por
tanto, su comportamiento urbano también es importante y aquí también
la
Ducati
ha mejorado. Su posición sigue sin ser nada cómoda para manejarte
entre los atascos, pero el ángulo de giro y el excelente tacto del
motor la permite ser una alternativa elegante y mucho más “señorial”
que un simple scooter o cualquier moto urbana.
LA LEYENDA CONTINÚA
Como te podrás imaginar,
Ducati
no se va a parar aquí. Una vez puesto en marcha la nueva generación
de “monstruos” con un éxito arrasador (ya en estas fechas, a poco de
su aparición, ha sido récord de ventas en varios mercados, entre
ellos Italia) puedes apostar todos tus ahorros a que la marca roja
seguirá desarrollando este modelo y presentando otros de superior
cilindrada. Si la fabulosa
S4RS
extasiaba con una parte ciclo de lujo y motor de 916 cc, pone
los pelos de punta pensar lo preciosa que sería y a que niveles de
efectividad deportiva llegaría con esta nueva base. Mientras llega
este momento, que podemos apostar que será en los próximos salones
otoñales, disfruta de esta nueva leyenda que acaba de nacer. Forza
Ducati... otra vez.

Lo destacable:
- Diseño arrasador
- Comportamiento del motor
- Embrague suave (quizá demasiado )
- Manejabilidad
- Facilidad de pilotaje
- Amortiguación
- Frenos
- Más ligera que antes
- Nuevos relojes con más información.
Lo mejorable:
- Tacto del embrague
- Ergonomía renovada, pero aún muy personal.
- Protección aerodinámica
- Espacio para el pasajero
Precio: 7.495 €
Junio 2008
Prueba y Redacción:N.
D.G.
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