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Prueba DUCATI 1098

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La Razón De Un Mito
Ducati
es considerada desde hace mucho tiempo como el equivalente de
Ferrari en el mundo de las dos ruedas. Después de marcar pautas
estéticas y deportivas con las 916-996-998 diseñadas por el mítico
Massimo Tamburini, llegó el relevo con la
999 esta vez de la mano de Pierre Terblanche, de líneas mucho
más rectilíneas y que, a pesar de su espectacularidad, nunca a llegó
a satisfacer a los fanáticos de la marca como las anteriores. Además
su peso era superior a casi toda la competencia, por lo que era
difícil hacerla competitiva… aunque como toda
Ducati
deportiva de los últimos tiempos llegó a ser campeona del mundo de
Superbikes.
Cuando hace dos temporadas se anunció la nueva generación, la
expectación causada fe enorme, y esta vez el éxito fue pleno. Las
formas volvían a inspirarse claramente en las 916 con un frontal más
ancho que alto y dos ópticas rasgadas. Se trabajó duramente en que
la estética fuese inequívocamente estilo “Ducati
superbike”, y se consiguió. A pesar de que en una moto 100 por 100
nueva hasta el último tornillo, no puede, ni quiere, disimular sus
orígenes.Empecemos por lo que se mantiene respecto a sus
predecesoras.
La Ducati 916 fue la primera moto de la historia que impuso una
colocación, por entonces revolucionaria, del sistema de escape, que
cambiaba la clásica oposición en un lateral a instalarse bajo el
colín para centrar el centro de gravedad (valga la redundancia). Los
dos escapes ovales saliendo juntos justo debajo de la óptica trasera
se convirtieron rápidamente en una referencia estética y técnica. Se
mantuvo en las
999 y sigue en esta
1098.Otro detalle inequívocamente
Ducati
es el chasis multitubular,
que en esta ocasión se ha reforzado con tubos de diferente grosor y
se basaba la experiencia acumulada en la MotoGP. Este bastidor tipo
Trellis se estudió para ahorrar la mayor cantidad de peso posible
respecto al anterior modelo (que, como hemos dicho, se “pasaba” un
poco de peso para el segmento de la súper deportivas) por lo que se
simplifico su entramado y se incrementó el diámetro de los tubos de
28 a 34 mm, aunque reduciendo sus paredes de 2 a 1. 5 mm. El
resultado final fue un aumento de rigidez, necesario para soportar
el importantísimo incremento de potencia del nuevo
motor, de un 14% y, sin
embargo, con un ahorro de kilo y medio.
Otro elemento que supuso toda una marca identidad en las 916 y
posteriores, y que se perdió en la
999 a favor de un diseño más tradicional, fue el masivo
basculante monobrazo.
Esto se ha vuelto a recuperar, rediseñándolo y haciéndolo todavía
más robusto y grande, hasta tal punto que la pieza de aluminio se ha
practicado un “túnel” para que pueda pasar la cadena a través de él.
Es simplemente precioso, y aparte de su función puramente
estructural y que es una verdadera obra de arte de la ingeniería, es
tan bonito que podrías comprar uno para colocar como en tu casa como
si fuera una escultura. Y ahora, pasemos a elementos que si han
cambiado. Por ejemplo, el cuadro ha desterrado todo elemento
analógico y clásico, decantándose por un
cuadro absolutamente
digital y un tacómetro en forma de escala.
También aquí vemos una clara herencia estética y tecnológica de su
modelo de MotoGP. Aparte de todos los datos que puedas necesitar
como presión de aceite, temperatura, entrada de reserva, etc., tiene
un elemento puramente “racing”. Se trata del Ducati Data Analyser
(DDA), por el cual puedes bajar todos los datos de tu último rodaje,
tanda en circuito, o simplemente en ese tramo de puerto vetando te
gusta, mediante una toma USB a tu ordenador. Aproximadamente su
capacidad de carga estándar es de dos megas, que corresponden a unas
tres horas y media de datos. Pero pasemos al elemento más importante
y uno de los “leit motiv” de este modelo: el nuevo
motor. Sabiendo que en su
momento que las Superbikes bicilíndricas podrían subir hasta los
1200 cm³, Ducati presentó este
1098 convenientemente
preparado para poder montar un kit de pistones grandes para subir
esos más de 100 cm³ necesarios para la competición. Por supuesto, se
ha mantenido la clásica estructura
V2 a 90°, pero ahora el
motor se denomina
Testastretta Evoluzione. ¿De dónde viene ese nombre? Ya en la última
de la primera saga, la
998, y que se mantuvo en la
999, se evolucionó respecto al propulsor anterior montando unas
válvulas más cruzadas, con lo que se conseguía más potencia a más
vueltas, acentuando su carácter deportivo sin concesiones, pero al
mismo tiempo suavizando la entrega de potencia y consiguiendo una
culata más estrecha, de ahí el nombre (Testratetta significa “cabeza
estrecha” en italiano). Pues el Evoluzione tiene esta misma base,
pero básicamente subida de cilindrada, con un espectacular
aligeramiento interior y más potencia. Con unas cotas de 104 mm por
64. 7 de a, es un claro ejemplo de
motor deportivo de
carrera ultra corta que declara 160 caballos.
El aligeramiento comienza por los cilindros, en los que ya se ahorra
unos espectaculares tres kilos respecto a modelo anterior, subiendo
a los cinco en todo el conjunto. Todos estos cambios junto con
electrónica, la admisión e inyectores elípticos consiguen una
entrega de potencia consistente y muy poderosa, pero además
progresiva y relativamente tratable para tratarse de una superbike
de altísima cilindrada unitaria (550 cm³ por cilindro) como es esta.
La dieta de adelgazamiento no se ha quedado solamente en el
motor y el
chasis, sino que
lógicamente se ha extendido al resto de la moto. Así disfrutamos de
unas excelentes llantas Marchesini realmente ligeras con unas
pinzas de freno
Brembo monobloque (la primera moto en montar las de serie),
discos aligerados, etc.
LA MARCHA ITALIANA
Sí,
todos estos datos técnicos están muy bien y seguro que te interesan,
pero te interesará mucho más saber cómo va a la hora de la verdad.
Es decir, en el momento en que te sientas sobre ella, giras la llave
y presiona el botón de arranque. Pues pasemos a ello.
Si has tenido la suerte de probar a lo largo de los últimos años
diferentes motos deportivas, te das cuenta de que eso del “carácter
propio” de cada país en el diseño de las motos deportivas existe. En
este caso, la
Ducati
representa el estilo o de cómo diseñar una moto deportiva puramente
italiana, al igual que otras superbikes de ese país, como por
ejemplo la
Aprilia RSV 1000. Se distinguen claramente por su estrechez a la
altura del asiento, posición deportiva sin concesiones con los
semimanillares muy bajos y las estriberas altas y atrasadas, chasis
rígido, depósito largo y, en resumidas cuentas, un diseño general
que no deja lugar a ninguna duda. Te encuentras ante una deportiva
exclusiva y exigente.
Al girar la llave, la gran
pantalla digital
se ilumina y comienza una fiesta de luces, y figuras digitales que
forman parte del proceso del chequeo de todo el sistema electrónico.
Además, y como está de moda últimamente, el cuadro te saluda con un
mensaje que en este caso dice “Ducati 1098 SBK”. Para que no olvides
que te acabas de montar en una moto de pura raza.
El
motor cobra vida con la
contundencia y el retumbar habitual en cualquier
bicilíndrico tan grande
y deportivo como este, pero ya se nota desde este momento el
propulsor funciona con más progresividad, finura y con menos
vibraciones que modelos anteriores. El trabajo de aligeramiento
interior, afinamiento de la inyección y mejora en los ajustes del
motor es evidente.
El tacto del embrague hidráulico es impecable, y las marchas entran
sin ningún problema, aunque cuando está muy caliente puede chirriar
un poco al soltar la maneta en primera. Pero esto sobre todo
maniobrando en primera muy baja velocidad, lo que supone estar
rodando en ciudad y, desde luego este es el peor medio en que se
puede mover una superbike como ésta. Tiene poco ángulo de giro, la
ergonomía es exigente y cansada y tampoco la entrega de potencia ni
el tacto el motor se han
pensado para este medio, puesto que el par es tan poderoso en
marchas cortas que resulta difícil de dosificar.
En carretera abierta es todo un ejemplo de rigidez y empuje de
motor. Desde luego, no
se puede considerar una buena, ni siquiera una mediocre, sport
turismo entre otras cosas por su sacrificada posición de pilotaje,
que aún con todo y con eso es bastante más “habitable” que ninguna
de sus predecesoras. Comparada con la
999 se puede considerar casi hasta cómoda, y desde luego con una
ergonomía mucho más eficaz a todos los niveles incluyendo el de
conducción exclusivamente deportiva. Para cerrar este comentario
sobre sus pocas cualidades turísticas sólo falta citar un detalle:
no tiene asiento trasero,
y tampoco estriberas, por lo que no solamente no puedes llevar
ningún pasajero sino que tampoco podrías anclar ningún eventual
equipaje, ni siquiera pequeño, sobre el colín. Eso así, este está
rematado por una tapa que se puede retirar por cerradura y que está
precisamente terminada con el nombre de la marca troquelado sobre un
breve acolchamiento para las lumbares del piloto al mejor estilo “de
carreras”, consiguiendo un toque estético tan seductor como el resto
de la moto. Bajo él puedes encontrar, sorprendentemente, un pequeño
cajetín que te dejará transportar algún pequeño elemento como pueda
ser un móvil como una cartera un pequeño anti robo. Desde luego,
mucho más que ninguna de las anteriores superbikes de
Ducati.
Y hará pasemos al terreno donde está moto es una de las reinas: la
conducción deportiva. En este caso, si vienes de una tetracilíndrica
japonesa (que es lo habitual) la verdad es que requiere un tiempo de
adaptación. No tienes ni debes subir tanto de revoluciones para
tener empuje del bueno, pero además necesitas mucho más tacto en
zonas lentas y a la salida de ciertas curvas porque tanto par se
convierte-como no combines el giro del acelerador con el tacto del
embrague- en una serie de pistonazos arrolladores que pueden tender
a sacarte de la curva en plena tumbada y hacerte levantar la rueda
delantera a la salida… que es algo muy bonito y espectacular pero
muy poco efectivo y algo “delicado” en carretera abierta.
Una vez le has cogido el tacto de estos elementos, te puedes dedicar
a disfrutar de una estabilidad absolutamente subyugante en curvones
rápidos donde siempre sientes que tu capacidad de pilotaje es
infinitamente inferior a lo que la
Ducati
es capaz de ofrecerte. Si el asfalto es bueno y la curva larga,
puedes inclinar con una confianza ciega sabiendo que jamás vas a
perder la trazada y sintiendo la rueda delantera como si fuera sobre
raíles. Éste es, sin duda, la mayor y mejor característica de la
“escuela italiana” de motos deportivas.
Esto también tiene su lado menos positivo, y es que la dirección es
tan aplomada y el
chasís
tan rígido que cuesta cierto esfuerzo hacerla cambiar de trazada
sobre todo en zonas lentas y muy reviradas, donde te exige estar
cambiando de sentido continuamente. Aquí realmente se necesita mucha
fuerza, flexibilidad y técnica para exprimir todo el espíritu racing
de una moto como la
1098. Toda esta rigidez exige una buena puesta a punto de la
amortiguación, que
aquí es realmente excelente como suele ser habitual en la marca,
aunque lógicamente inferior a la versión
R de puro lujo y que incorpora hasta sistema antibloqueo
mediante corte de inyección al más puro estilo del Mundial… pero es
otra historia. Aquí tenemos una recia
horquilla invertida
Showa multiregulable, así como el excelente
amortiguador trasero
y pinzas radiales Brembo
monobloque con un tacto firme e infatigable característico de las
motos deportivas buenas de verdad. Toda la
amortiguación
tiende más a la firmeza que la comodidad, por lo que es bastante
sensible al estado del asfalto, y si la carretera está bacheada la
verdad es que resulta especialmente incómoda de llevar.
PERSONALIZACIÓN
Como siempre en la marca, puedes complementar este modelo con todo
tipo de extras que te permitan personalizarla a tu gusto. Desde
cúpulas tipo doble
burbuja, hasta escapes
que te permiten ganar casi ¡10! caballos reales a la rueda, además
de un buen ahorro de peso, chips de inyección, centralitas
completas, llantas aún
más ligeras, carenados enteros de fibra de carbono... un verdadero
sueño para todos aquellos que aman las sensaciones deportivas y el
color rojo de
Ducati.
Junto con el inacabable merchandising de la marca, es uno de los
elementos que fomenta el verdadero culto que existe hacía las motos
de Borgo Panigale por parte de miles de motoristas a lo largo del
mundo.
Por mucho que se hable de la exquisita e increíble capacidad de los
diseñadores italianos para crear motos especiales, bonitas y
activas, no lo calibra en su justo punto hasta que no montas un rato
sobre un modelo como esta
1098. Todas las miradas se giran y es inevitable oír susurros de
admiración cuando pasas con ella o simplemente la aparcas en la
acera, mientras que si vas con cualquier “vulgar” japonesa sólo se
darán cuenta de que existes los motoristas más fanáticos y
conocedores de las últimas novedades. En Ducati crean motos que no
sólo están pensadas para ganar campeonatos del mundo y ser las
mejores deportivas, sino seducir al mundo con modelos absolutamente
subyugantes y que entran directamente a la galería de modelos
míticos. Esta
1098 es una de ellas.

Lo destacable:
- Diseño increíblemente espectacular y atractivo
- Comportamiento deportivo
- Chasis
- Potencia y Par motor
- Frenos
Lo mejorable:
- De un uso absolutamente especializado
- Muy sensible en asfalto bacheado
- Capacidad de carga nula
- Posibilidades ruteras casi nulas
- Tacto del motor que necesita adaptacion.
Precio: 17.295 €
Diciembre 2007
Prueba y Redacción: D.G.N.
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