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Rey de los semáforos Un scooter ligero, con buena parte ciclo con ruedas “casi altas” y un motor potente al que además se le ha dotado de un desarrollo de transmisión corto. Así es el Derbi Rambla 300, un scooter de comportamiento muy sport, rey de los semáforos por aceleraciones y casi una supermotard por la forma en que se deja llevar.
La verdad es que en ciudad es uno de los scooters más divertidos que he cogido en los últimos tiempos. En cierta forma me recuerda a aquellos Runner 180 de 2T que con un montón de caballos y poco peso “zumbaban” como pocos scooters actuales. Este Rambla recoge un poco el testigo de aquella filosofía, sólo que con un poco menos de “mala leche” y una parte ciclo bastante mejor, lo que le hace más accesible a todo el mundo, más fácil y más divertido que aquellos.
La mejor forma de describirlo es viendo el nombre de su “primo italiano”. Con eso, entiendes del tirón la filosofía de este scooter: Sport-city; deportivo de ciudad. Como tal, es un scooter ligero, estrecho y muy ágil en el que se han primado las aceleraciones y su capacidad de circular deprisa por cualquier sitio. Para ello se recurre a un chasis tubular de acero, buenas suspensiones y frenos de disco en ambos trenes. Emplea el motor QUASAR del grupo italiano en su última versión, de 278 cc (lo de 300 es por redondear) e inyección electrónica, con 22,5 Cv a 7250 rpm. Curiosamente, en el Aprilia se declaran 22 Cv a 8.000 rpm, lo que lleva a pensar que se ha afinado en algunos puntos para esta versión. Este motor proviene del antiguo 250 de la marca; cuando los 300 cc empezaron a ponerse de moda, Piaggio hizo crecer la cilindrada del Quasar hasta esos 278 cc para conseguir una mejor respuesta en bajos, ya que se conforma con la misma potencia que ya tenía antes.
Pero la particularidad más significativa del
Rambla es que monta
llantas de 15”, a
medio camino entre los scooters normales con ruedas de 13” ó 14” y
los rueda alta de 16”. Con esta medida tan peculiar se intenta
conseguir un buen compromiso entre estabilidad y buena capacidad de
bachear (como tienen los scooters de rueda alta) y la mayor agilidad
que suelen tener los scooters de ruedas más pequeñas. Y lo consigue,
acercando así su comportamiento a esa
Sin embargo se echan en falta algunas cosas: contener los costes para tener un buen precio de venta tiene este inconveniente. El hueco para el casco, como es normal en un scooter que intenta ser ágil y ligero (y además es un “rueda casi alta”) es un poco justo y sólo cabe un casco jet. Se abre desde el lado, no desde el contacto y la cerradura queda un poco baja, te obliga a agacharte para verla o a tantear con la mano a ver donde esta. Eso sí, se le puede montar sin muchos problemas (y sin que afecte demasiado a su estética) un baúl detrás. El cuadro es un tanto básico: informa de velocidad en la esfera principal y en la pantalla digital lleva la hora, nivel de gasolina, temperatura del agua y kilometrajes. Mediante un botón en la piña derecha puedes cambiar en el display entre kilómetros totales, parciales y carga de batería. Se lee bien, aunque por el tamaño del scooter hay que bajar un poco la cabeza. Lleva una pequeña (pequeñísima) cúpula, más como elemento estético que por una utilidad real. Pero para mi gusto, lo que más echo en falta es una pata de cabra en condiciones: un scooter perfecto para hacer rápidos recado por la ciudad y te obliga a subirlo al caballete todas las veces, lo que cuesta más esfuerzo y tiempo, algo que con el Rambla deberías ganar.
Cómo va: Supermotard-scooter
El
Rambla es un scooter divertido, muy rápido y dinámico. Como te
decía al principio, recuerda en cierta forma a aquellos 2T
En la carretera se muestra menos cómodo. El desarrollo corto que permite acelerar tan bien e incluso salir deslizando sobre pintura hace que en carretera se quede un poco justo de velocidad máxima para ser un 300 cc. Roza, de marcador, los 130 Km/h, por lo que las autovías no son lo suyo. Desde luego, de chasis, va sobrado con esa velocidad de la que es capaz, por lo que si puedes elegir entre autovía o una buena carretera llena de curvas y con rectas cortas, no te lo pienses: el Rambla es un supermotard de los scooters y le van las frenadas, las curvas y las aceleraciones, no las rectas, sosas y aburridas.
El Rambla es un scooter que tiene un público determinado. Es un scooter muy enfocado al uso ciudadano y aunque por cilindrada permite tranquilamente un uso interurbano no va a destacar en este uso por encima de otras opciones. Sin embargo, en ciudad o en zonas con curvas no tiene rival por cómo acelera, como se sujeta, como frena y en general, por sus virtudes dinámicas, casi de supermotard. Además tiene un precio muy atractivo: es poco más caro ( e incluso más barato) que algunos 125 cc de gama alta, con muchas más posibilidades, claro está. Cuesta ahora 3.399 € y con este nivel de precio bien puedes olvidarte de su poco hueco bajo el asiento y la falta de pata lateral...o ponerle un baúl y una pata y aún te sobrará dinero ¿te ha gustado?
Lo destacable: - Divertido, ágil y de buen precio.
Lo mejorable: - Le falta una pata lateral y el ajuste de algunos plásticos no es muy bueno
Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing” Agosto 2011 Equipamiento Probador: - Chaqueta: Halvarssons Proximo (Cedida por 2TMoto) - Botas: Axo - Protector cervical: Moveo Brace Dynamic
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