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Tú eres sólo huesos... ...unidos por muy poca piel. Al menos eso cantaba Manolo García cuando su grupo todavía se llamaba “Los Burros”. ¿Estaría pensando en la nueva B-Bone de Daelim? No creo, por que la canción debe tener 30 años más que este scooter, pero desde luego esta canción le viene “al pelo”. Y no sólo la canción le viene bien, si no que su nombre está muy bien elegido. “Bone”, en inglés, como sabes es “hueso” y desde luego si algo caracteriza a este Daelim es por ir enseñando sus huesos y presumiendo de ellos. De hecho, enseña más de lo que lo haría si coges un Daelim Besbi, con la misma mecánica y un chasis similar y le “desnudas”, ya que parte de los herrajes que ves en el B-Bone, en el centro o bajo el asiento tienen más la función de “quedar bonito” que de sujetar algo o ser parte resistente del chasis “real”.
La verdad es que es un scooter original...a la vista, por que
realmente, y aunque suponga quitarle algo de mérito a los Loco por los huesos Ahora Daelim trae de nuevo este concepto de scooter a nuestro mercado y “corrige” alguno de los errores que Honda pudo tener con su Zoomer hace 10 años. Un motor de 125 cc y 4T, el mismo que se monta en el Besbi, como te decía antes, lleva al B-Bone a un público distinto, el que tiene el carnet A1 o el carnet de coche y quiere un scooter de aspecto simpático para sus desplazamientos en corto radio. Con ello entra en competencia en un segmento en donde, a priori, no se queda “empequeñecido” en prestaciones, tal y como le pasó al Honda y su mecánica de 50cc y 4T. Partiendo de ese look naked, y con el motor de refrigeración por aire y aceite del Besbi, el B-Bone es un scooter muy manejable y ágil. En cuanto al equipamiento, echas en falta, desde el principio alguna guantera o algún sitio donde dejar cosas. Es imposible. En el B-Bone se repite el problema del Zoomer y si necesitas llevar cosas de “tamaño medio” tendrás que recurrir a una mochila o bolsa. Puedes levantar el asiento, desde luego, y de hecho, en la parte baja del mismo hay un hueco donde llevar, sujeto con gomas, unas herramientas y la documentación, pero ojo con que se enteren de ello los “chorizos” de tu barrio, ya que además de poder meter la mano por debajo y sacarlo, para cerrar el asiento sólo se ha previsto un alambre que hace de cierre: no hay llave ni sistema de seguridad alguno que permita dejar algo bajo el asiento, aunque sea a la vista pero que no “salga” entre las barras. Tampoco cabe un casco, que sería lo más deseable, así que...
Por lo demás, el “simpático” B-Bone juega su mejor baza en esa línea original y divertida. El cuadro sigue esa filosofía minimalista pero a pesar de ello hay más información de lo que parece. Un aforador de gasolina, el cuentakilómetros y cuatro testigos lo conforman. Sólo un reloj horario y un cuentakilómetros parcial se echan verdaderamente en falta. Eso si, a la hora de aparcar si es “amable” y te ofrece la posibilidad de apoyarlo en la pata de cabra lateral, con sistema de desconexión del motor o en el caballete central, de fácil accionamiento. Pero a pesar de sus fallos, no te extrañe que acabes “loco por sus huesos”, por que resulta un scooter muy agradable, en todos los sentidos. En los huesos.
Aunque más bien debería decir “sobre los huesos”, por que lo que te
voy a contar es cómo va esta
B-Bone. Como ves en las
fotos tiene
pinta de ser un scooter muy ligero. Es normal, con esa carrocería
mínima, que al contrario de lo que mandan los cánones de la
sensualidad, enseña todo. Y efectivamente, no pesa mucho, pero no es
precisamente ligero. Se declaran 130 Kgs en seco para el
B-Bone,
comparado con los 141 Kg. de un
Daelim S2 o los más de 150
Kg. de
casi
Pero a pesar de eso, tiene los kilos bien repartidos. El
asiento
está bastante bajo y cualquiera llega bien al suelo. Los
reposapiés
avanzados, en plan “custom”, están bien posicionados y vas cómodo,
con un asiento mullido y un
manillar bien diseñado en posición y
dimensiones. Es muy fácil moverlo en parado, arrancar y salir. En
marcha se siente suave y dócil. Es muy fácil meterse por cualquier
sitio, gira bien y es estrecho. El motor tiene buenos bajos y en
ciudad o en atascos es muy fácil “escaparse” por los lados.
Para los frenos, una nota alta, desde luego. Lleva un sistema de
frenos combinado y cuando
frenas de atrás manda algo de presión de
freno a la pinza (enorme pinza) de freno delantero, ayudando así a
detener al
B-Bone a los conductores más noveles, los que pueden
tener más miedo de frenar “como Dios manda”, con el
freno delantero.
Sin embargo no resulta intrusivo y si eres un conductor con
experiencia y sí frenas con el
freno delantero, el sistema no
estorba, no te engaña al tacto y llegas incluso a bloquear la
rueda
trasera sin hacerlo deslizar de delante tirando de las dos manetas.
Y En conclusión La verdad es que el B-Bone es un scooter que me ha gustado. Original y atractivo de líneas, muy ágil en ciudad, agradable de conducir y sólo un par de “tachones” en su reputación, en cuanto al amortiguador trasero y la carencia absoluta de huecos para dejar cosas (que poco me gusta quedarme con el casco en la mano cuando voy con un scooter), pueden estropear un poco el buen sabor de boca que deja. Dos mil y pocos euros es lo que cuesta este divertido Daelim, en mitad de la tabla de precios de los scooters de 125cc. Quizás algo caro, si lo comparas con, por ejemplo, el Besbi, que con la misma mecánica, aunque más básico cuesta menos de 1.400€. Aunque quizás barato, si lo comparas son otro scooter “divertido”, de similares prestaciones y también recién presentado, el Yamaha BW´s, de casi 2.800 “pavos” Lo +: Un scooter de líneas simpáticas, muy ágil y fácil de llevar Lo -: Sería de agradecer alguna guantera o hueco donde llevar cosas
Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing” Agosto 2010
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