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ETERNA JUVENTUD
Pese a los 25 años que han pasado desde que viera la luz el primer Seat Ibiza, esta cuarta generación mantiene el legado de entonces en cuanto a fiabilidad, polivalencia, dinamismo y robustez, y sigue enfocado principalmente, aunque no de manera exclusiva, a una clientela joven ávida de ciertas sensaciones deportivas al volante. Es un coche renovado al cien por cien que se sitúa a años luz de cualquiera de sus predecesores. Es la primera vez que un Ibiza supera los 4 metros de longitud –4,05 metros–, unos 10 centímetros más que el anterior y dispone de un ancho de vías y batalla mayores, lo que posibilita, sobre el papel, un mejor comportamiento. Además, Seat afirma que pesa unos 47 kilogramos menos que la generación anterior, gracias a la utilización de materiales más resistente y livianos. Y también por empleo de una nueva plataforma, denominada PQ 25, más grande y que permite el uso de ruedas de mayor tamaño. Plataforma que compartirá con otros vehículos del Grupo Volkswagen en este segmento como la nueva generación del Polo, recientemente presentada en el Salón de Ginebra, o el futuro Audi A1. Más grande y musculoso Esta versión de tres puertas la denomina Seat SportCoupé para distinguirla de la variante de cinco; nombre chocante pues en sentido estricto la carrocería no es del tipo coupé. El SportCoupé es unos 18 milímetros más corto y unos 17 más bajo que el 5 puertas, además de lucir cuatro colores de carrocería específicos, ligeros cambios que sirven para darle un toque algo más deportivo y juvenil. Este crecimiento y una oferta mecánica amplia hacen del nuevo Ibiza, independientemente del tipo de carrocería, un coche que puede ser válido para cualquier tipo de uso, urbano e interurbano, e interesante para un abanico amplio de futuros clientes.
Las mecánicas que se ofrecen pueden ser de gasolina, con potencias que van de los 70 a los 105 caballos, mientras que en diésel todos son turbo TDi con filtro de partículas de 80, 90 y 105 caballos. Dentro de un tiempo habrá versiones rabiosamente potenciadas FR y Cupra. La transmisión se realiza mediante un cambio manual de cinco marchas, aunque como novedad en un Ibiza se ofrece el magnífico modelo automático y secuencial de doble embrague DSG de siete velocidades asociada, de momento, sólo al motor de gasolina 1.6 de 105 caballos. También es novedoso en un Ibiza el hecho de que toda la gama monte de estricta serie el control de estabilidad ESP –unido al control de tracción–, algo propio de coches de segmentos superiores. En cuanto a los niveles de equipamiento, se puede elegir entre tres: Referente, Style y Sport.
Motor veterano pero con marcha
Esta unidad de pruebas dispone del acabado Sport, que incluye de serie elementos como control de velocidad de crucero, doble airbag, radio CD con MP3 y mandos en el volante, sensor de parking trasero, suspensión deportiva e interior con detalles en piel en volante y palanca de cambios. Como equipamiento opcional hay una extensa lista que incluye, entre otros, airbags de cabeza y laterales, climatizador, llantas de 16 o de 17 pulgadas, asientos delanteros calefactados, techo panorámico de accionamiento eléctrico, faros bixenon con luces direccionales y antinieblas con luz estática de giro. El precio de serie es de 16.810 euros, opcionales aparte. Diseño a la última
Del Bocanegra al actual SportCoupé no ha habido prácticamente cambios en el diseño de la carrocería, algo admirable por el impacto estilístico que causó el prototipo. Los laterales exhiben una forma de flecha, con una zaga muy alta y maciza, unos pasos de rueda muy marcados y un frontal afilado y bajo. Los espejos retrovisores se sitúan en las puertas, por debajo de la ventanilla, y no en la parta baja del pilar. En la zona trasera, lo más característico son los pilotos, que se apoyan en la terminación de los pasos de rueda, a modo de hombros, y un pequeño alerón casi inapreciable situado entre el techo y la luneta. Delante, el conjunto de faros y las rejillas en forma de uve afilada, situadas en un plano muy bajo, es lo más llamativo junto con unas ópticas muy grandes y perfiladas.
Sencillez interior
El control de la velocidad de crucero se ubica en la palanca de los intermitentes. Y aunque ninguna de las versiones disponga de navegador de serie, sí lleva la preinstalación y un hueco para incrustar uno portátil de la marca TomTom, solución sencilla pero muy práctica. El resto de los mandos está orientado ligeramente hacia el conductor. Mezcla de materiales
No obstante sí he detectado algunos filos cortantes en las zonas bajas del salpicadero, algunos cables a la vista, y no me ha gustado que la consola central de la unidad probada se moviera más de lo esperado al empujarla lateralmente con la mano. Asiento cómodo y regulable
Una vez sentado, prácticamente todos los mandos quedan visibles y a mano. Y digo casi porque la piña que aloja los mandos del equipo de audio, solidarios a la columna de la dirección, quedan escondidos tras el volante, situación incómoda pero que se soluciona con la práctica. Tampoco me gusta dónde se encuentra el mando de los intermitentes de emergencia, justo delante de la palanca de cambios, lugar alejado de la vista. Buena postura de conducción
Los pedales están muy bien situados respecto al binomio asiento volante y hay un buen apoyo para el pie izquierdo. El tacto del volante, de buen grosor y unos 37 centímetros de diámetro, es agradable y entre topes gira dos vueltas y tres cuartos. El coche recorre 10,8 metros entre bordillos, una buena distancia para hacer maniobras complicadas.
Maletero aprovechable
Dispone de una sencilla luz y huecos para llevar las bombillas de recambio y los triángulos de emergencia. Hay espacio también para una rueda de repuesto convencional que es menos ancha que las que monta el coche. El espacio para las maletas se amplia gracias a la posibilidad de abatir los respaldos de los asientos traseros en dos partes asimétricas.
Plazas traseras algo justas Siguiendo con la habitabilidad, en la parte delantera no hay problema alguno pues hay espacio suficiente y la sensación de amplitud, maximizada gracias a la luz que permite el techo eléctrico practicable, es digna de mención. Por cierto que dicho techo ocupa mucha superficie pero es de tipo compás: sólo puede abrirse de arriba abajo unos centímetros y no desplazarse longitudinalmente.
En las plazas traseras, en cambio, se perciben ciertas limitaciones en anchura y altura, sobre todo para ocupantes que superen los 1,75 metros de altura. El acceso a los asientos posteriores se realiza desde la plaza del copiloto de manera muy cómoda por medio del sistema ‘easy entry’, que permite abatir el respaldo a la vez que se mueve la banqueta y que vuelve a su posición original sin necesidad de recolocarlo gracias a un sistema de memoria.
Detalles mejorables
Desde la posición del conductor la visibilidad es bastante óptima. Tanto hacia delante, gracias a unos montantes no muy anchos y que llevan un pequeño triángulo de cristal en su base, como hacia los lados. Hacia atrás también se agradece el gran tamaño de los cristales laterales y de la luneta, que ofrece una gran visibilidad aun con los tres reposacabezas colocados en su posición más elevada.
Suspensión deportiva
En el eje trasero el puente que une las dos ruedas también se hace más firme. Estos cambios, junto con unos magníficos neumáticos Dunlop SportMax de 215 centímetros en llanta de 17 pulgadas, permiten una conducción muy rápida y efectiva y siempre con una gran sensación de aplomo.
Cómodo y seguro
En curvas lentas se aprecia que el coche gira poco –subvira– aunque se controla fácilmente cerrando más el volante o levantando el piel del acelerador en pleno apoyo para que el eje trasero ayude a redondear la curva. La capacidad de detención es elevada ya que precisa de unos 37,2 metros para detenerse completamente desde los 100 kilómetros/hora y los frenos aguantan bien un uso intensivo.
Mecánica veterana pero eficaz
Otra de las virtudes del motor es su bajo consumo pues es posible viajar a velocidades legales gastando entre 4,5 y 5,5 litros cada 100 kilómetros. Una cifra que se mantiene dentro de unos valores razonables aunque se practique una conducción claramente deportiva.
Conclusión
El espacio interior resulta amplio, al igual que el maletero, a costa de unas plazas traseras algo justas. Y el equipamiento, con el control de estabilidad y de tracción de serie, es muy completo y existe una dilatada lista de opciones. Su precio está algo por encima de sus competidores –Renault Clio, Peugeot 207, Ford Fiesta, Mazda 2 y Opel Corsa–, a igualdad de mecánica y equipamiento, aunque ofrece un bastidor deportivo de lo más eficaz del mercado.
Lo destacable -Diseño deportivo y moderno. -Visibilidad desde cualquier ángulo. -Maletero muy bien aprovechado. -Motor enérgico y de bajo consumo. -Asientos de gran sujeción. -Bastidor excepcional. Lo mejorable -Detalles de ergonomía interior. -Motor ruidoso y con vibraciones. -Ancho de plazas traseras muy justo. -Algunos plásticos de mal aspecto y ajuste. -Plazas traseras sin iluminación. -Pocos huecos portaelementos.
Prueba y Redacción: arpem.com Marzo 2009
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