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Prueba BMW SERIE 1 120d 177 cv 5p

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CONCENTRADO DE DIVERSIÓN

Por encima
de cualquier otra cualidad, la
Serie
1 de
BMW ofrece elevadas dosis de diversión, eficacia y seguridad al
volante a todo tipo de conductor, novel o experimentado. Está muy
bien fabricado, es robusto y de calidad e incorpora numerosas
sofisticaciones tecnológicas, entre las que destacan las
relacionadas con la gestión eficiente de la energía, encaminadas a
reducir consumos y emisiones. Como todo lo bueno, en su contra está
el precio y un habitáculo escaso, algo relativo para quienes
disfruten de la conducción deportiva de un tracción trasera
turbodiésel de 177 CV.
Los
BMW
Serie 1 –chasis E 87– derivan del prototipo CS1 de 2002 y
aparecieron en el mercado en el año 2004, en sustitución de los
Compact, la versión dos volúmenes de la
Serie 3, que no acabaron de triunfar entre los más acérrimos
seguidores de la firma bávara porque ni su comportamiento ni su
estética ni su interior estaban a la altura de los estándares de
calidad e imagen propios de
BMW.
Por aquél entonces un Volkswagen Golf IV era más recomendable que el
benjamín de
BMW,
situación que cambió ligeramente con el rediseño de los
Compact, los E46, más acertados que los primeros E36. Pero la
aparición de la
Serie
1 cambió radicalmente la situación. Por comportamiento deportivo
se ganó rápidamente el aplauso de los acérrimos seguidores de la
marca, y por estética, el de aquellos que buscaban ‘lucir palmito’
con el logotipo
de BMW en el frontal del coche.
Evolución de la gama
El recién llegado inició su comercialización en 2004 con carrocería
dos volúmenes de cinco puertas (E87) y cinco motores: tres gasolina
–116i
115 CV, 120i 120 CV y
130i 265 CV– y dos turbodiésel –118d
122 CV y
120d 163 CV–. En 2006 apareció la versión dos puertas en
variante coupé (E82) y cabrio (E88), y el esperado tres puertas
(E81). A los tres años de su puesta en escena, la gama recibió las
primeras modificaciones importantes: dos nuevos motores –116i
122 CV y
123d 204 CV– y profundos retoques en otros dos –118d
143 CV y
120d 177 CV–; una carrocería actualizada, principalmente
mediante intervenciones en paragolpes,
faros
y
pilotos; y una serie de medidas enfocadas a mejorar consumos y
emisiones, bautizadas con el nombre ‘EfficientDynamics’ o ‘dinámica
eficiente’.
BMW
inauguró este año 2009 con otra actualización en la
Serie
1. La principal aportación fue el estreno de los motores
116i de 122 CV y
116d de 115 CV. También dejaron de ser de serie en algunas
versiones los
neumáticos ‘Run Flat’, gomas con flancos reforzados que permiten
circular tras sufrir un pinchazo o reventón sin que se salgan de la
llanta,
siempre que rueden durante una distancia limitada y a no más de 80
kilómetros/hora. Dichos neumáticos sólo son de serie ahora en las
versiones con los motores más potentes: el
123d de 204 caballos y el
130i de 265.
En la gama 2009 toda la
Serie
1 puede disponer en opción la dirección asistida con asistencia
variable en función de la velocidad ‘Servotronic’. Además, se
introducen algunos cambios en el polémico
iDrive, el
mando en forma de ruedecilla que sirve para configurar y manejar
numerosos elementos como el
navegador,
equipo de sonido, entretenimiento y ordenador de viaje.
La versión de cinco puertas mide lo mismo que la de tres pero su
precio es ligeramente superior. En el
120d de 177 caballos el sobreprecio es exactamente de 1.600
euros, cantidad a tener en cuenta dependiendo del número de
ocupantes que vayan a viajar en él. En ambos las plazas traseras son
pequeñas y útiles para que en ellas viajen dos personas adultas y un
niño. Eso sí, lo harán de manera incómoda porque el espacio interior
es limitado. El acceso a estas plazas es mejor en el cinco puertas,
aunque no lo suficiente porque el tamaño de las
puertas
y su forma no son las más adecuadas. El
maletero
en ambos es suficientemente amplio, aunque los 74 centímetros de
distancia entre el borde y el suelo no lo hacen muy cómodo para
cargarlo. Tiene una capacidad de 330 litros ampliable hasta 1.150
con los
asientos traseros abatidos totalmente. El suelo es casi plano
con o sin los asientos abatidos, divisibles en dos partes desiguales
(60/40). Dispone de ganchos para asir una red, iluminación y un
hueco con tapa para guardar un botiquín.
‘Gadgets’ para todas las necesidades
El equipamiento de serie del
120d es relativamente completo y hay numerosos elementos
disponibles en opción. De serie cuenta, entre otros, con seis
airbags, control de estabilidad y de tracción, dirección asistida
eléctrica, indicador de presión de neumáticos,
ordenador de
viaje,
asientos delanteros ajustables en altura,
climatizador bizona,
botón de
arranque Start/Stop, función de arranque/parada automática,
volante deportivo de cuero, radio CD, conexión auxiliar,
llantas de
aleación de 16 pulgadas y sistema de recuperación de energía de
frenado. Con todo esto, el precio es de 29.800 euros, superior al de
modelos similares de la competencia como
Audi A3,
VW Golf y
Siroco,
Volvo C30 y
Mercedes CLC –también con tracción trasera–, algunos con
equipamiento en origen superior al alemán. Pero la calidad de
acabado y la transmisión de solidez que transmite el
BMW es
mayor que el de sus rivales, además de contar con un comportamiento
más deportivo.
Si decidimos montar algunas de las numerosas opciones que pueden
elegirse, el precio se dispara. Ejemplos de elementos interesantes
son: control de crucero –307 euros–; control de aparcamiento
delantero y trasero –854 euros–; faros de xenón para luces de cruce
y carretera –683 euros–; Servotronic –285 euros–; volante
multifunción –171 euros–; asientos delanteros con ajuste lumbar –320
euros–; luces de lectura delanteras –252 euros con iluminación en el
vano de los pies y en los espejos de los parasoles–; retrovisores
exteriores de plegado eléctrico –285 euros con función de memoria y
calefacción–; compartimento iluminado en tablero de instrumentos
–149 euros con argollas de amarre en maletero, portabebidas en
consola central, redes en el respaldo de los asientos delanteros y
toma de 12 voltios en el maletero–; navegador –desde 1.754 euros–;
preinstalación de teléfono con Bluetooth –705 euros–; y alarma
antirrobo –547 euros–. La suma de todos estos opcionales es de algo
más de 6.000 euros, lo que supondría un precio total del coche
cercano a los 36.000 euros, cantidad suficiente para adquirir un
Serie 3 con idéntico motor.
Interior deportivo y bien acabado
Al volante del
Serie
1 se percibe una sensación de deportividad y de que todo está
dispuesto para que, sobre todo, el conductor se divierta
conduciendo. Todos los mandos están dispuestos a mano y en dirección
del que conduce. La regulación del volante, con tres vueltas de giro
entre topes, permite ubicarlo en una posición prácticamente
horizontal, casi como en un coche de carreras. La
palanca
de cambios, de seis velocidades, es de reducidas dimensiones, de
tacto duro y áspero y recorridos cortos. Un punto a su favor son los
asientos deportivos que montaba la unidad de pruebas. En estos,
a diferencia de los de serie, se puede variar la longitud y la
inclinación de la banqueta, y los laterales del respaldo disponen de
ajuste eléctrico para adaptarlos a la complexión de cada conductor.
Además, los dos
asientos cuentan con regulación en altura. El ajuste del apoyo
lumbar es eléctrico pero se debe pagar aparte. Para quienes les
guste conducir muy bajo, con las manos alejadas del volante y éste
en posición horizontal, este
BMW es ideal. El apoyapies izquierdo es muy amplio y cómodo.
La visibilidad resulta buena hacia delante y los laterales y
limitada hacia atrás. Los montantes delanteros y centrales son
estrechos, no así los traseros. Al poder conducir en una posición
muy baja, la sensación de visibilidad se ve algo reducida, aunque
nunca llega a ser molesto. Hacia atrás estorban los tres
reposacabezas ya que tapan bastante una luneta de reducidas
dimensiones. Los
espejos retrovisores, calefactados y de regulación eléctrica,
junto con un avisador acústico y visual de aparcamiento son de gran
ayuda, sobre todo en maniobras en ciudad.
En cuando a la habitabilidad, esta engaña. Delante parece que hay
muy poco espacio, aunque es una sensación ya que con el metro he
medido unas distancias óptimas para conductores de más de 1,80
metros. Detrás, en cambio, los
asientos
son pequeños, hay poco espacio y sólo pueden viajar dos adultos y un
niño. Se echa de menos un apoyabrazos central para cuando detrás
viajen dos personas.
La calidad de los acabados y sus ajustes son muy buenos. El
salpicadero
está rematado en plástico blando y rugoso y las
puertas
mezclan estos elementos con tela y cuero. Por mucho que castiguemos
el coche sobre asfaltos en mal estado, no se oyen ruidos ni
vibraciones molestas procedentes del interior. En el apartado
práctico, también dispone de numerosos huecos para dejar diferentes
tipos de objetos y la iluminación sorprende por el tamaño y la
calidad de los dos plafones, con luz central y dos independientes a
cada lado, ubicados tanto en las
plazas
delanteras como en las
traseras.
También hay luces en el vano de los pies de la parte delantera y, en
el exterior, en las
manillas de
aperturas de las puertas.
Idrive: copiloto eficaz
La información que
dispone el conductor es muy completa, aunque se echa de menos un
termómetro de agua y de aceite. El ordenador de viaje, en cambio,
ofrece numerosos datos. Se maneja por medio del
iDrive y se
visualiza en una
pantalla doble, que en la unidad de pruebas disponía de
pictogramas a color y gráficos en 3D, elementos propios del sistema
de navegación ‘Business’. La ruedecilla del
iDrive se
encuentra detrás de la
palanca
de cambios y dispone de ocho botones programables. Su
utilización requiere de cierto tiempo de aprendizaje dadas las
numerosas funciones que se pueden manejar con él. Al principio
cuesta un poco extraerle todas sus posibilidades y también es
difícil usarlo sin apartar la vista del volante, operaciones que
desaparecen una vez aprendido su uso.
Con el
iDrive se
tiene acceso a dispositivos multimedia en formatos CD y conexiones
USB y auxiliar; radio; teléfono mediante conexión Bluetooth;
navegación; contactos telefónicos; servicios
BMW;
ajustes –climatizador
programable, sonido, límite de velocidad, etc–; y, por último,
ordenador de a bordo. Este último informa sobre autonomía, distancia
y tiempo al destino, velocidad y consumos medios, presión de los
neumáticos, check control y aviso de operaciones de mantenimiento.
Muchas de estas funciones se pueden programar para acceder a ellas
desde el volante multifunción.
Arranque y parada automáticos
El arranque del
motor y su
parada se realiza por medio del
botón
Start/Stop, ubicado a la derecha del
cuadro
de instrumentos, una vez introducido el mando a distancia en un
conector colocado algo más abajo. También dispone de un sistema que
para automáticamente el
motor cuando
se detiene el coche y que reestablece el arranque al iniciar la
marcha. Este dispositivo forma parte del equipo de medidas de ahorro
de energía denominado ‘EfficientDynamics’ o ‘eficacia dinámica’. Por
lo que he podido comprobar circulando en ciudad, su funcionamiento
está bien conseguido y sirve para ahorrar algo de combustible. Al
llegar a un semáforo, tras engranar punto muerto y levantar el pie
del embrague, el motor se para automáticamente. El arranque se
reestablece al pisar nuevamente el pedal del embrague. El proceso es
muy rápido aunque el arranque es algo brusco. Este sistema deja de
funcionar en determinadas circunstancias, entre otras cuando la
temperatura exterior es inferior a tres grados, si la batería está
muy descargada o si alguna puerta permanece abierta o el cinturón de
seguridad no está puesto.
Tracción trasera divertida y segura
Otra de las peculiaridades del
Serie
1 es su tracción trasera, una ventaja para quienes les guste
practicar una conducción deportiva que, además, aporta una mayor
maniobrabilidad. Aunque antiguamente la propulsión suponía cierto
peligro en manos inexpertas, en la actualidad la seguridad está
garantizada por medio de la actuación del control de estabilidad y
de tracción, sistemas que, para garantizar un alto grado de
dinamismo sin interrupciones en la conducción, pueden ser
desconectados totalmente. La suspensión de origen es algo dura y
tiene poco recorrido, aunque es lo suficientemente cómoda, mucho más
recomendable en este sentido que el kit deportivo que se vende en
opción. La dirección activa permite mover el volante aplicando poca
fuerza con las manos, es rápida, directa y ofrece una gran agilidad,
tanto en recorridos urbanos como en curvas cerradas. En curvas
rápidas da cierta sensación de imprecisión, aunque el coche va
siempre estable y bien asentado.
Propulsor brillante
El
motor 120d
ofrece mucha fuerza desde bajas revoluciones y estira bien hasta
regímenes elevados, lo que posibilita una utilización muy amplia en
cualquiera de las seis velocidades. Lo que menos me ha gustado del
propulsor es su aspereza, sobre todo al ralentí o a velocidades
bajas en ciudad. Las prestaciones, en cambio, compensan de sobra
este inconveniente.
BMW
anuncia una velocidad máxima de 228 kilómetros/hora y un consumo
medio de 4,9 litros cada 100 kilómetros, cifras excelentes para un
coche que pesa 1.450 kilogramos. Los datos que he medido contrastan
las magníficas cualidades dinámicas del
120d. El consumo mínimo que he registrado es de 4,9 litros, 5,3
circulando en autovía a velocidades legales, y un máximo de 11,2 en
conducción deportiva. Por consumos no creo que exista un coche de su
segmento con motor
similar que gaste menos. Las prestaciones que he registrado también
son de primera: 8,2 segundo en hacer el 0-100 kilómetros/hora y 16
el 0-400. En cuanto a la aceleración, pasa de 80 a 120
kilómetros/hora en sólo 5,7 segundos, y sólo necesita recorrer 47
metros para frenar de 100 a 0 kilómetros/hora. Todas estas cifras
encumbran a este
Serie 1 como uno de los compactos mejores del segmento, en
algunos casos sólo superado por el
123d Coupé de 204 caballos.
Conclusión
El
120d es un capricho caro que enamora por las sensaciones
deportivas que transmite a su conductor. Incorpora un elevado
contenido tecnológico de gran ayuda en la conducción que garantiza
unos elevados niveles de seguridad. Corre mucho, frena a la
perfección, es muy estable y consume muy poco. Resulta divertidísimo
en carreteras de curvas gracias a la fuerza de su motor con tracción
trasera y a una dirección ágil y precisa. El apartado práctico lo
aporta las cinco puertas y un maletero bastante válido. Claro que
hay coches más baratos y con mayor espacio en las plazas traseras
que pueden ser muy válidos, pero pocos pueden ofrecer ese plus que
aporta el benjamín de
BMW.
Lo destacable
-Deportividad.
-Calidad de materiales.
-Consumo.
-Prestaciones.
-Múltiples opciones.
-Ayudas a la conducción.
-Sistema de navegación.
Lo mejorable
-Plazas traseras sin apoyabrazos.
-Motor ruidoso y brusco.
-Manejo del iDrive.
-Precio elevado.
-Plazas traseras poco espaciosas.
-Cambio de marchas duro.
-Sin rueda de emergencia.
Prueba y Redacción:
arpem.com
Fotografías: Jesús María Izquierdo
Agosto 2009
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