Prueba KEEWAY SUPERLIGHT 125

A ESCALA 1/125

Una custom es una moto que intenta imitar la estética de las motos americanas de los años 50. Y si alguien es el rey de este mundillo, está claro, es Harley, que no tiene que imitar nada si no seguir su propia tradición. Pero si quieres hacer una custom de 125 y que tenga sabor ”autentico”, ¿que mejor que inspirarte en el original por excelencia?

A lo mejor no me he explicado bien en esta entradilla: lógicamente puedes pensar que cualquier custom está inspirada en una u otra Harley y que, por tanto, ¿que diferencia a esta Keeway Superlight? Pues verás, no sólo sus líneas están inspiradas en las Harley si no que hasta detalles como las piñas de luces, arranque o incluso el doble escape están diseñados para recordar, concretamente a la Fat Boy. Del escape sale un sonido más grave, más “Harley” que de cualquier otra custom 125, la pintura, negra mate en nuestra unidad, también le da un toque “Dark” muy propio a esta Keeway y las plataformas reposapiés, el manillar alto, las ruedas más anchas de lo normal o las llantas casi sólidas...todo intenta ser como en una Fat Boy. Usa una llanta delantera de 16”, lo que le da ese aspecto (como la Fat Boy, otra vez) de rueda delantera gorda y ancha.

keeway superlightRealmente, bajo todos estos componentes “cuasi-Harley” se esconde una moto más conocida de lo que piensas. Motor y chasis son los mismos que en la Kymco Zing II. A nivel de chasis, sólo en el basculante se nota alguna diferencia y en el motor, a pesar de que exteriormente son iguales, no declaran el mismo rendimiento: en la Superlight, el motor monocilíndrico de 4T entrega 10Cv 9.000rpm mientras que en la Kymco son 12 a 9.500: es la diferencia que le otroga  a la Kymco su culata de 4 válvulas.

La Keeway Superlight es una moto bien terminada y con un equipamiento de nivel sorprendente. El manillar, terminado en negro es original y sobre el hay dos espejos muy originales, más parecidos a los que se suelen comprar en tiendas de accesorios para personalizar y mejorar la apariencia de la moto que a los que suelen llevar de serie. Lleva un cuadro completo, en dos partes, con el aforador de gasolina sobre el depósito y doble esfera sobre la tija, con cuentavueltas y cuentakilómetros y los testigos integrados dentro de los relojes. A la hora de aparcar tienes para elegir o bien el caballete central o bien una pata de cabra lateral bien diseñada, de las que se quedan fijas abajo hasta que la recoges, no de las que vuelven solas, con riesgo de tu espinilla o incluso de la propia integridad de la moto. No está tan bien el hecho como sistema de seguridad para no arrancar con la pata extendida, el motor no enciende, ni siquiera con embrague si tienes una marcha metida, obligándote a buscar el punto muerto. Los mandos son tipo Harley, con un intermitente a cada lado del manillar, lo que te lía un poco, si estás acostumbrado a los normales, aunque nada a lo que no te puedas acostumbrar. Eso si, el botón del motor de arranque no está bien pensado, ya que queda más hacia el interior del manillar que el de las luces; para usarlo con el puño en el mando del gas tienes que sortear con el dedo el mando de luces y eso es un poco incomodo.

¿CÓMO VA?

Keeway ha hecho un gran trabajo con esta Superlight. No sólo es una “maqueta” a escala 125cc de una Fat Boy, algo que puedas mirar y poco más. Desde que la arrancas ves que es algo más. La moto suena muy bien, muy grave, para ser una 125cc. El doble escape superpuesto por el lado derecho de la moto es aparente y consigue sacar un sonido del pequeño cilindro de la Keeway que parece una moto mayor. Además, sobre ella apenas hay vibraciones y las que llegan hasta ti, cuando fuerzas el motor, no resultan muy incomodas. Eso si, como te decía antes, arrancarla tiene su “aquel”, ya que no arrancará si no es con el cambio en punto muerto (no arranca con una marcha metida ni con embrague y pata recogida) y el botón requiere cierta habituación, o bien, accionarlo con la mano izquierda, a pesar de que está en el puño derecho. 

Las estriberas son de plataforma, muy grandes y cómodas. Los pedales también tienen buen tamaño y el asiento resulta mullido y amplio. Es una moto realmente cómoda y agradable. Las manetas también imitankeeway superlight perfectamente las formas de las manetas originales Harley: resultan llamativas, más anchas por su base que las normales. Sin embargo no tienen un tacto “chachi”, si no que tienen un recorrido muerto muy largo ya hace que tengas que acostumbrarte a ellas durante algún tiempo. Las primeras veces que coges la Superlight es normal que “achicharres” un poco el embrague o que frenes tarde y de golpe, tras haber tirado de maneta con más precaución de la debida. Con el pedal de freno trasero pasa algo similar: no actúa en su primer recorrido y cuando te “asustas” y pegas el pisotón, frena de golpe. Al final te acostumbras y no frena tan mal como parece a primera vista.

Las suspensiones vienen bien taradas, la moto es cómoda y al tiempo, a pesar de que sus neumáticos son de marca china poco conocida, la moto parece noble y agarra bien. Eso si, la hemos probado sólo en seco, o sea, que no te confíes. Tampoco es una moto que vaya “pidiendo guerra”: cuando subes mucho de vueltas vibra y no consigues mucho. La mejor medición de velocidad máxima que hemos conseguido es de 102Km/h reales, y eso con algo de cuesta abajo. Sin embargo pasear con ella sobre unos 80 km/h resulta agradable. En ciudad, cuando te acostumbras al tacto de sus mandos también es una buena moto. Ligera, no gira mucho, la verdad, pero es estrecha y bajita y eso ayuda.



EN CONCLUSIÓN: MINI HARLEY

keeway superlightEs una custom de 125 diferente. Sin perder posibilidades como moto utilitaria, la Keeway Superlight ha buscado una estética diferente, más cercana todavía a las Harley que el resto de motos de su segmento. Y está bien conseguida, desde luego. Sólo el ajuste de manetas y pedal de freno ensombrece un poco un comportamiento sano y su velocidad máxima, un poco justa para uso en carretera limitará sus posibilidades si necesitas hacer muchos trayectos largos.

A su favor, un precio imbatible, de 1.899€ (1.809€ para usuarios de Arpem.com, mira nuestras listas de precios) por una moto original, poco vista y bien terminada y comercializada por una marca que tiene su importador oficial en nuestro país con una implantación seria y profesional. 

Equipamiento Probador 1:

- Casco: LS2 Compact Modular

- Chaqueta: Lindstrand

- Guantes: Alpinestars

- Botas: Axo



A favor

- Una autentica custom, de inmejorable aspecto y detalles cuidados y originales

En contra

- Tacto de los mandos y botón de arranque

Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing”
Fotos: Miguel Méndez
Octubre 2010

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