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Presentación KAWASAKI ZX 10 R

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Más potencia, más control
Kawasaki renueva totalmente la Ninja ZX-10 R por vez primera desde
su llegada al mercado en 2004. Todo es nuevo, todo; chasis, motor,
suspensiones… Y para exprimir al máximo sus prestaciones cuenta con
lo último en ayudas electrónicas a la conducción como el control de
tracción (S-KTRC) y el ABS Supersport (KIBS).
Las creaciones de Kawasaki siempre se han caracterizado por su
genética deportiva. Y de todos sus modelos, la gama Ninja es el
máximo exponente en altas prestaciones en circuito con la ZX-10 R
como buque insignia. Presentada a finales de 2003 como sustituta la
ZX-9R, la mayor de las Ninja se convirtió en una referencia obligada
para los amantes de las motos deportivas. No obstante, el inexorable
paso del tiempo, y porque no decirlo también, la presión por parte
de la competencia, ha propiciado que Kawasaki construya la mejor de
las Ninja, un modelo totalmente nuevo de arriba abajo. Prácticamente
no han dejado un tornillo por cambiar, todo en pos de dar el salto
definitivo en el Campeonato del Mundo de Superbikes y luchar de tu a
tu contra el resto de fabricantes.
Con
tanta novedad, lo mejor será ir paso a paso. Y nada mejor que empezar
por el motor, el más potente de la categoría con 200,1 CV declarados.
Que nadie se asuste ya que para controlar semejante caballería, la marca
japonesa ha centrado parte de sus esfuerzos en poder ofrecer una entrega
de potencia lineal, sin vacíos ni tirones que mermen la confianza del
usuario, y han desplazado el punto de potencia máxima a la zona alta del
tacómetro. El nuevo motor se ha rediseñado por completo y presenta
detalles interesantes como la nueva distribución de los ejes del
cigüeñal/transmisión: el eje de salida de la transmisión ahora se
encuentra situado por encima de estos dos. La nueva distribución
contribuye a subir el centro de gravedad y a mejorar la centralización
de las masas. Otro detalle son las válvulas. Ahora son más grandes (de
30mm a 31mm) y los conductos de admisión son más anchos. Y así se podría
enumerar pieza a pieza y sus respectivas aportaciones, como los pistones
que son más ligeros o que el cigüeñal ha sido fabricado en chromoly en
lugar de hierro fundido para ahorrar peso. En este sentido también es
más ligera la nueva ECU y la batería, por citar un par de detalles. Y es
que el peso también ha sido uno de los caballos de batalla de los
ingenieros de Kawasaki en la nueva ZX-10R, situándose en 198 kilos en
orden de marcha la versión sin ABS, un kilo menos que las Honda CBR 1000
RR.
El
Ram Air, el pulmón de esta bestia de 200,1 CV, se ha reposicionado
en el punto del frontal donde es mayor la presión de manera que
contribuye a aumentar la eficiencia de llenado de la caja de
ventilación, que ahora es un litro mayor (de 8 a 9 litros) y cuenta
con un flujo mejorado gracias a la adopción de unas toberas
ovaladas. Las mariposas del sistema de admisión también han crecido
de 43 mm a 47 mm y evidente mejoran la potencia y su control. Aquí
entran en escena los inyectores secundarios que empiezan a trabajar
cuando el motor sube de vueltas y ayuda mantener una entrega de
potencia lineal.
El sistema de escape se ha desarrollado, en parte, siguiendo el
patrón derivado de la competición, sobretodo los colectores de
titanio que han sido hifroformados para conseguir una construcción
más simple, ligera y segura. Tanto la precámara como el silenciador
se han fabricado para mejorar las prestaciones pero también la
centralización de masas como podemos ver en la petaca, que acaba
antes del eje trasero. La vocación de depredadora de circuito queda
reflejada, entre otros muchos detalles, en la caja de cambios
extraíble que permitirá a los más exigentes sustituir los engranajes
para adaptar el cambio a cada circuito. Kawasaki ofrece como opción
hasta siete relaciones diferentes. Para mejorar el dinamismo en
pista cuenta con un embrague con sistema antirrobote fácilmente
ajustable para suavizar las reducidas.
Si el motor es de nuevo cuño, lo mismo sucede con el chasis. Se
trata de un bastidor de aluminio de doble viga completamente
rediseñado para mejorar la conducción y reducir peso. Como muestra,
un botón: el nuevo chasis está formado por sólo siete piezas que han
permitido conseguir una gran rigidez y resistencia a la torsión pero
minimizando el peso. Tanto el lanzamiento como el avance se han
reducido pasando de una lanzamiento de 25,5º en el modelo 2010 a 25º
en el 2011 y un avance de 110 mm en 2010 a 107 mm para 2011. Con
estos cambios se consigue una mejor agilidad y a la vez un mayor
tacto de la rueda delantera. La ZX-10R es una caja de sorpresas y
eliminando la precámara del escape (sólo para su uso en circuito) se
puede reducir la distancia entre ejes en 16 mm para ajustar la
máquina a las preferencias de cada circuito. El basculante es de
fundición y sólo consta de tres piezas, diseño que le permite
aumentar la rigidez torsional en un 18%.
Respecto
a las suspensiones, en el tren delantero encontramos una nueva
horquilla BPF, sistema estrenado en la ZX-6R, con unas barras
interiores de 43 mm. La aplicación de este tipo de suspensión
permite utilizar un pistón principal de casi el doble de tamaño
(39,6 mm por 20 mm del modelo 2010) respecto a una horquilla de
cartucho que se traduce, a la postre, en unas mejores prestaciones
que una horquilla convencional, a la vez que una mayor suavidad de
funcionamiento y una reducción de peso. La suspensión trasera se
apoya en un amortiguador trasero, multirregulable con la compresión
a alta y baja velocidad, en disposición horizontal que ayuda a la
centralización de las masas. La nueva ubicación también aumenta la
capacidad de tracción al acelerar y de la estabilidad en el paso por
curva. De la dirección se encarga un amortiguador Öhlins de doble
tubo.
La ergonomía se ha revisado y se ha reducido la altura del asiento
en 17 milímetros y los reposapiés se han desplazado 5 mm hacia abajo
y 2 mm hacia delante (se pueden subir 15 mm para personalizar la
posición de conducción), manteniendo la posición del manillar. De la
misma manera se ha rediseñado el depósito para que se acople mejor
el piloto. La guerra en la reducción de peso también ha llegado a
las llantas ahorrando 330 gramos delante y 490 gramos detrás.
Los frenos siguen prácticamente inalterados, con pinzas radiales
Tokico de cuatro pistones pero el diámetro de estos ha aumentado de
30 a 32 milímetros para morder unos discos de 310 mm y 5,5 mm de
grosor. Detrás monta un disco de 220 mm con una pinza de un pistón
de 30 mm.
Y como en las Bodas de Caná, hemos dejado para lo último lo mejor,
el sistema de control de tracción y el ABS Deportivo, todo para
conseguir las máximas prestaciones reales aprovechables para
circuito. Mientras rivales como la BMW toma los parámetros de la
diferencia de velocidad de las ruedas y de un osciloscopio y Ducati
con un acelerómetro, Kawasaki añade también el régimen del motor, la
marcha engranada y posición del acelerador para poder predecir la
reacción de la moto. El S-KTRC (Control de tracción deportivo de
Kawasaki) maximiza la aceleración permitiendo un cierto
deslizamiento de la rueda y también es capaz de distinguir entre un
levantamiento de la rueda delantera repentino o suave. En el
repentino actúa el sistema. De la misma manera podemos elegir entre
tres modos de funcionamiento: 1 es para circuito y en seco, 2 para
seco fuera de circuito y 3 3 en mojado. El sistema se completa con
la posibilidad de poder escoger entres tres modos de entrega de
potencia: Full representa la potencia máxima, con Middle se reduce
el 75% y en Low entre un 50 y un 60%.
Como novedad, el ABS deportivo de Kawasaki es el primero para motos
de serie que dispone de una comunicación entre la ECU del motor y la
ECU del ABS. Diseñada por Bosch, se trata de la unidad de ABS más
pequeña y ligera del mundo y sólo añade 3 kilos respecto al modelo
sin ABS y está situada junto a cilindro izquierdo del motor para
mejorar el centro de gravedad.
Estéticamente,
la Kawasaki ZX-10R sigue las líneas maestras de la saga Ninja pero
con una agresividad acentuada por la silueta de la parte frontal del
carenado. Los intermitentes llegan integrados en los retrovisores
aunque están montados con unos acopladores para facilitar su
desmontaje en caso de utilizarla para la competición. El diseño
queda rematado por un colín finalizado con una elegante luz de led
de nueve bombillas flanqueada por los indicadores de dirección.
Una vez vista la teoría, pasemos a la práctica. Y que mejor
escenario que el Circuito Internacional de Losail en Qatar para
tener una primera toma de contacto mientras en el hemisferio norte
vemos como las montañas se tiñen de blanco. Estética a parte, lo
primero que llama la atención de la nueva ZX-10R es la altura del
colín respecto al depósito, casi a la misma altura en contra de
otros modelos cuya parte trasera suele ser más pronunciada. Una vez
a su grupa, la revisión llevada a cabo de la ergonomía tiene un
efecto inmediato. La posición de conducción es radical pero
agradecida con el usuario, sobre todo la altura de los estribos, que
es regulable en 15 mm para personalizar más si cabe nuestra
ubicación.
Dando la llave de contacto, el nuevo cuadro de instrumentos cobra
vida aportando toda una serie de datos que ensalzan su impronta
deportiva como el indicador de la posición del control de tracción,
el modo de entrega de potencia, la marcha insertada o el
cuentarrevoluciones, que formado por una línea de leds domina la
zona superior de la instrumentación y funciona también como
indicador de cambio de marcha (sobrerrégimen). Además, el cuadro de
instrumentos tiene dos modos de utilización: Estándar y Carrera. En
el modo Carrera la velocidad, el tiempo por vuelta y la marcha
engranada dominan la pantalla de LCD. Otro detalle importante es el
sensor de luz integrado en el propio panel de instrumentos que
ajusta los leds y el brillo de la LCD de forma automática. Y como
guiño ecológico cuenta con un indicador de conducción eficiente
(ECO) que aparece en la pantalla para mostrar un consumo de
combustible favorable. Respecto a los mandos, será en el
semimanillar izquierdo donde debamos prestar más atención pues aquí
se encuentra el pulsador que nos permitirá elegir tanto el modo de
control de tracción como de entrega de potencia con tan solo pulsar
el botón pero siempre con el gas cortado, sin acelerar.
Con
las levas del embrague y del freno puestas a nuestro gusto, llegó el
momento de la verdad: apretar embrague, primera para bajo ¡Y a
pista! La primera impresión que transmite la ZX-10R es de una
nobleza propia de un samurai. Todo lo hace fácil, da la sensación de
pilotar una supersport, algo más ancha entre las rodillas a causa
del tamaño del motor, pero muy ágil y ligera. La entrega de
potencia, tal como había prometido Kawasaki, resulta muy lineal,
tanto que al principio da la sensación de que no corra. Craso error,
la ZX-10R corre, y mucho, pero a diferencia de otras rivales, su
entrega de potencia es muy constante sin ningún tirón adicional como
suele pasar con otros modelos cuando se llega a cierta parte del
tacómetro. Parte del secreto de poder exprimir el potencial del
propulsor, además de la electrónica, está en su desarrollo que
resulta largo de manera que podemos entrar con una marcha menos de
lo que podría ser habitual en otro modelo y abrir gas al salir sin
contemplaciones.
La sensación de pilotar una supersport se prolonga hasta en los
pasos curva. Son realmente rápidos por tratarse de una superbike.
Aquí entra en escena el trabajo realizado con el chasis y las
suspensiones, pero sobre todo con el chasis. Sea la situación que
sea, en curvas lentas o rápidas, la ZX-10 R siempre se siente muy
aplomada, sin reacciones extrañas ni al entrar, ni en medio ni al
salir de la curva. Parte del secreto se debe al trabajo del control
de tracción que minimiza las reacciones de la parte ciclo y permite
exprimir las posibilidades de la moto. Pero el KTRC sólo trabaja al
acelerar, al salir de las curvas. ¿Cómo puede ser tan estable al
entrar y en medio de la trazada? La solución a la pregunta está en
el arduo trabajo que se ha realizado en la parte ciclo, consiguiendo
una moto muy equilibrada con detalles como el cambio de la
geometría, que mantiene un buen equilibrio entre estabilidad y
agilidad.
La frenada, casi el único elemento que sigue prácticamente
inalterado, no tiene secretos. Está más que probada en la versión
anterior de quien hereda potencia y dosificación por partes iguales.
Estos detalles nos ayudarán tanto en el día a día como rodando a por
la vuelta rápida en circuito ya que el tacto es tan bueno que
podremos entrar frenando en las curvas sin miedo a perderla de
delante por un exceso de mordiente repentino. En este sentido,
también se tiene que destacar el papel de la nueva horquilla BPF
puesto que su funcionamiento resulta muy progresivo en la apuradas
fuertes, sin vacíos en su recorrido, transmitiendo una gran
sensación de confianza. Lo mismo sucede con el amortiguador trasero
pero en una operación totalmente inversa pues su funcionamiento
progresivo permite acelerar con seguridad, y con la ayuda del
control de tracción.
Una
vez familiarizados con la moto y con el circuito, empezamos a
exprimir el potencial de la ZX-10R y buscamos un tarado más a
nuestro gusto que el estándar preparado por Kawasaki. Bastaron un
par de cliks del maestro Pere Riba para poder llegar a la apurada de
frenada del final de la recta principal de Losail con la moto
estable como una tabla y entrar a degüello en la siguiente curva de
derechas para acelerar sin compasión hacia el primer viraje de
izquierdas y así hasta acabar embriagado por su rápido paso por
curva y gran aplomo. Y todo en un escenario de lujo, porque el sol
hacía unas horas que se había ido y seguíamos rodando de noche
aunque parecía de día gracias a la iluminación del circuito.
Increíble.
Después de un par de tandas llegó la hora de empezar a probar todas
las posibilidades que nos da la electrónica de la ZX-10R. Lo
primero, y mejor, es que el control sólo tiene tres posiciones,
además de una cuarta que es anulándolo, y no como otras rivales que
llegan hasta 8 posiciones. Como no podía ser de otra manera, el modo
3 resulta muy intrusivo y está pensado para rodar sobre el asfalto
mojado de manera que sobre seco le quita ‘la chispa de la vida’ a la
Ninja. La posición 2 será la mejor en carretera abierta, circulando
sobre superficies con el grip cambiante ya que se deja notar pero a
la vez nos permitirá disfrutar de una conducción deportiva pero
segura, sin ningún susto al abrir gas. En circuito, el número 1 será
el que domine el cuadro de instrumentos. Va de cine, su
funcionamiento es suave pero a la vez permite que la rueda deslice
hasta cierto punto. Gracias al sistema Delta, derivado de la
experiencia de Kawasaki en el mundo de las carreras, permite
predecir la reacción de la moto y actuar antes de que el
deslizamiento supere el intervalo de tracción óptimo. De aquí parte
de su suavidad de funcionamiento y mayor eficacia ante otros modelos
con control de tracción. Sobre la pista se traduce en una confianza
plena a la hora de abrir gas, sin notar un exagerado corte en caso
de que nos pasemos derrapando y que el KTRC entre en escena. En
resumen, es el mejor aliado para que los usuarios de circuito puedan
mejorar sus tiempos con seguridad y sin miedo a sufrir un
‘hideside’. Para los pros, para aquellos que tienen la técnica del
derrapaje controlada, les bastará con anular el control de tracción
para disfrutar de 200 CV ‘a pelo’.
Como
hemos apuntado antes, la ZX-10R también permite elegir el modo de la
entrega de potencia con tan sólo apretar un botón. Full son 200 CV
pura sangre mientras que la posición Medio se rebaja la potencia
hasta un 75%. En esta posición, Kawasaki va un poco más allá ya que
el rendimiento varía según la posición del acelerador y la velocidad
del motor. Es decir, si el acelerador está abierto por debajo del
50%, el rendimiento es el mismo que el modo Bajo (potencia limitada
a un 60%) pero si se abre el acelerador a más del 50%, la ECU
entiende que necesita más potencia y accede a la gama de rendimiento
de la posición Full. ¿Cómo se traduce en la carretera? Pues en un
momento dado si circulamos en la posición Medio y necesitamos más
potencia para acelerar bastará con abrir el puño del gas para salir
como un disparo. En circuito se da la circunstancia de que si
quieres salir de una curva con decisión, al acelerar abrirás la
‘caja de los truenos’ pero con la seguridad que transmite el control
de tracción. Y hablando de seguridad no podríamos dejar pasar la
oportunidad de hablar del ABS Supersport de Kawasaki. Si el control
de tracción es nuestro mejor aliado, el ABS será nuestro mejor
guardaespaldas. En situaciones comprometidas nos permitirá exprimir
al máximo el potente equipo de frenos de esta Ninja ya que por
primera vez una moto de serie presenta una comunicación entre la ECU
del motor (régimen, marcha, posición del acelerador y accionamiento
del embrague) y la ECU del ABS. El resultado es un control de la
presión de la pinza delantera que, entre otras cosas, evita el
típico levantamiento de la rueda trasera en las apuradas fuertes. De
la misma manera, las pulsaciones que percibimos en la leva se han
reducido al mínimo como en otros modelos de ABS deportivo. En
circuito no aporta mucho a cierto nivel de pilotaje pero en
carretera puede ser definitivo.
La nueva Kawasaki ZX-10R llegará a los concesionarios el próximo mes
de enero y estará disponible en color verde o negro. El precio
todavía no es oficial pero estará por debajo de los 17.000 euros,
control de tracción incluido, mientras que el ABS Supersport será
opcional. Y de salida, Kawasaki ya tiene listo un pequeño abanico de
opciones que van desde el Akrapovic hasta una pantalla tintada
pasando por la tapa del colín y los protectores laterales. Sin
dudas, Joan Lascorz y compañía contarán con una buena base para
luchar por el Campeonato del Mundo de Superbikes y el resto de
usuarios podrán disfrutar de la nueva referencia en este competido
segmento, ya sea en color negro o verde.
Texto y Fotografías: Kawasaki
Diciembre 2010
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