|
|
|
|
 |
GILERA GP 800

|
GILERA GP 800: NO VA MÁS
La
carrera de cilindradas que llevan los megascooter hubiera parecido
algo digno de cualquier película de ciencia ficción hace pocos años.
Si a nuestros padres o abuelos, que conocieron una época en que una
Vespa 200 era lo más que podía montar un ciudadano “normal” (los que
tenían mucha pasta o los muy pijos podían permitirse BMW´s, o ya a
principios de los 80 alguna japonesa, pero poco más) les hubieran
dicho que ya sobrepasarían los 800 cc, nos hubieran tildado de
locos, de que habíamos visto demasiadas películas de George Lucas o
leído demasiados cómics… pero ese momento ha llegado. El grupo
Piaggio, tras la compra de Aprilia, retomó gran parte de sus
proyectos abandonados temporalmente por falta de dinero. Entre ellos
estaba un motor pensado para impulsar un nuevo proyecto de moto
automática o/y un gran megascooter, el más grande jamás fabricado.
Así se llegó a la
Aprilia Mana 850 y al modelo que ahora vamos a
probar para ti: el gigantesco y superpotente
Gilera GP 800.

¿POR QUE GILERA?
Con todas las marcas
que ahora mismo están dentro del gigante italiano
Piaggio-
Aprilia,
Derbi,
Vespa,
Moto Guzzi,
Gilera, etc.- está claro que cada una de
ellas sigue unas pautas de marketing para dominar una parte del
mercado. Así, en
Gilera podemos ver los scooters más deportivos y de
diseños más futuristas y arriesgados, como pueden ser las
Nexus, por
poner un ejemplo. Así, el scooter más grande jamás llevado a la
serie estaba predestinado a pertenecer a la marca de los anillos, un
modelo que deja en pañales a los hasta ahora considerados gigantes
del cambio automático como son la
Suzuki Burgman 650 o la
Honda Silverwing 600. Ambas palidecen ante la potencia y estabilidad de la
GP, que marca sin duda un nuevo listón a superar. Como estarás más
que ansioso para conocer los secretos de este nuevo gigante de la
categoría, y como ha podido llegar a batir de un plumazo a tan
selecta competencia, vamos a analizarlos.
¡PEDAZO DE MOTOR!
Para empezar, hablemos de lo que más interesa desde un primer
momento, habida cuenta que es un scooter que hará historia por su
cilindrada. O sea, el motor. Se trata de un bicilíndrico en V con
los cilindros a 90 grados, que es la apertura entre cilindros que
permite un equilibrado “natural” entre los pistonazos generados por
este tipo de motores de gran cilindrada unitaria. No en balde es la
estructura usada por la marca italiana bicilíndrica por excelencia-
por supuesto estamos hablando de
Ducati- desde hace ya décadas en
todos sus modelos, entre los que se encuentran (como seguro que
sabes) varias campeonas del mundo de Superbikes.
Declara 78 CV a 7250 rpm, lo que supone record absoluto de la
categoría y que es perfectamente comprobable en cuanto te subes en
ella… pero de eso hablaremos más tarde. Por supuesto cuenta con una
evolucionada inyección electrónica que permite un funcionamiento
suave, lineal, pero con una potencia desbordante en altos y un
sonido embriagador, algo que también es en parte mérito de un
precioso escape “2 en 1” de doble cola oval situado en el lateral
izquierdo en el que podemos leer estampado en la chapa del protector
térmico un gran “V-TWIN”, para que no haya dudas sobre el motor
usado. No tienes más que verlo en las fotos para darte cuenta del
cuidado puesto en el detalle y en la imagen deportiva de este
modelo.
Sigamos. El cambio es totalmente automático, por lo que no cuenta
con el cambio secuencial al estilo de su rival más directa, la
Suzuki Burgman, o de su “prima” la
Aprilia Mana 850. Es decir, es un scooter clásico a este respecto, en el que no tienes más que
acelerar o decelerar con el acelerador, ¡con cuidado, eso sí, que
corre mucho!
Su estructura y cantidad de cilindros solo proporcionan ventajas,
excepto el tamaño. Un V2 es más grande que un monocilíndrico
(lógico: tiene el doble de cilindros) y no tan compacto como un
“twin” en línea, al estilo del usado en la
Yamaha T-Max, por lo que
hay que sacrificar espacio en el
hueco bajo el asiento, que
realmente en este modelo se muestra algo escaso para un “mega” de
estas dimensiones. Solo cabe un casco y algo más, que si lo
comparamos con la insondable capacidad de su única rival posible (de
nuevo la
Suzuki Burgman 650), donde caben dos cascos integrales y
queda sitio libre, no es muy grande, la verdad.
Tanta potencia y par
necesitaban una transmisión secundaria más resistente que la
habitual en un scooter, así que al final se ha montado una cadena
tradicional que transmite la fuerza desde el variador a la rueda. En
los primeros prototipos vistos en los salones del ya lejano 2006 se
pudieron ver algunas unidades con correa dentada al estilo de las
Buell o varias custom grandes, pero al final se han decantado por lo
más conocido. A pesar de que la cadena pesa más, es algo más ruidosa
y sucia que una correa de kevlar, además de necesitar mantenimiento,
tantos caballos necesitan los eslabones metálicos para asegurarse
una vida útil razonable. Además, proporciona una sensación “más de
moto”, algo especialmente perceptible para aquellos que provengan de
modelos de gran cilindrada.
MANTENER LA ESTABILIDAD
El gran problema del
concepto scooter, y especialmente en las últimas generaciones
superiores a 400 cc y con una potencia ya más que generosa, es la
estabilidad. Buscar la agilidad necesaria para un uso
urbano o
semiurbano, y además una buena capacidad de carga, obliga a usar
chasis muy largos y montar ruedas de diámetros inferiores a las
motos tradicionales, lo que produce meneos y flotaciones en
tramos
rápidos o en ciertas curvas. No obstante,
Gilera es una marca con un
marcado gen deportivo y por ello los ingenieros han trabajado
duramente para lograr no solo el modelo más potente, sino también el
más estable… con permiso por supuesto de la
Yamaha T-Max 500.
Para ello, se ha diseñado un
chasis multitubular de acero que abraza
al motor por ambos lados, como si fuera un doble viga. De este modo
se logra una excelente rigidez con relativamente poco peso.
En cuanto a las ruedas, se han elegido unas medidas que ya son casi
de moto sport: 120-70- 16 delante (¡16!, casi la medida de una CBR
900 de hace bien poco) y 160-60 15 pulgadas detrás. Suponen un buen
compromiso entre la agilidad, la potencia y el peso de esta
Gilera.
Como verás, bien anchas. En cuanto a los frenos,
doble disco
delantero de 300 mm y uno trasero de 280. No tiene grandes alardes
de tecnología, como pinzas o bomba radiales, pero os aseguro que el
tacto era prácticamente lo mejor que he probado jamás en un
megascooter (al menos la unidad de pruebas de la que dispusimos).
Exacto, sin casi hundimiento, un tacto perfecto y mordiente adecuado
al tipo de moto que es: es decir, excelente pero no agresivo para
evitar problemas de bloqueo.
Porque aquí pasamos a la amortiguación. La horquilla delantera es
convencional con barras de 41 mm. con eje atrasado. Su tarado es
correcto para un uso normal, pero cuando ruedas como la GP es capaz
de rodar en carretera abierta y en zona de curvas, en las fuertes
frenadas notas como se hunde y, además, se agota con el uso. Quizá
esto sea también debido a que tiene una tija simple, una solución
habitual en los scooters de menor cilindrada pero que ofrece una
rigidez al tren delantero muy justa para modelos grandes y pesados
como los megascooter. Y, como te puedes imaginar, con el más potente
del mercado esto se acusa aún más puesto que el peso tampoco es
precisamente bajo. Declara 245 kilos en seco, que con todos los
llenos se acercan peligrosamente a los 300.
Detrás sí nos encontramos una pieza muy especial, puesto que frente
a los basculantes con el motor integrado habituales en las scooters,
aquí vemos una pieza doble brazo de aluminio que funciona con una
suspensión independiente puesto que el motor está fijo dentro del
chasis. O sea, como una moto normal, para que nos entendamos.
MULTIUSO
Sin duda, una de las
grandes ventajas de los megascooter, y por lo que han llegado a
hacerse con una parcela tan importante de mercado y todo un nutrido
grupo de incondicionales seguidores, es por su polivalencia. Si eres
rutero, o simplemente, un motorista que busca excursiones más o
menos largas de fin de semana, y además eres de los que se mueve en
moto todos los días, rápidamente encuentras las grandes ventajas a
una moto automática, que es como prácticamente podríamos llamar a
esta Gilera.
Como ya hemos dicho, su capacidad de carga es menor que en la
competencia, pero aún así cumple correctamente a este respecto, al
poder transportar ahí dentro algún maletín, mochilas, bolsa del
gimnasio, etc. En un uso urbano (o diario si tienes la suerte de
poder ir a trabajar sin apenas entrar en la urbe) es muy cómodo,
pero su peso y altura del asiento hacen que sea más que recomendable
tener bastante experiencia en “motos gordas”. Además su inmediato y
poderoso tacto de acelerador también obliga a manejar el puño
derecho con manos de pianista, sobre todo en asfalto húmedo o con
poco agarre. Notar como la rueda trasera desliza si giras el
acelerador con ganas es muy fácil, y si no estás preparado tanto
peso y envergadura te pueden llevar a un, digamos, “momento
problemático”. No estaría mal que incorporase, como ya lo hacen cada
vez más modelos, un sistema de curva de potencia variable para poder
elegir la mejor dependiendo de cada circunstancia.
En carretera, la verdad es que te preguntas si es realmente
necesario comprarte una super rutera existiendo modelos como la
GP.
La velocidad máxima declarada ronda los 180 por hora (dato que si
pudimos comprobar cuando probamos la
Aprilia Mana 850, con motor
prácticamente igual), pero a la hora de la verdad en esta
Gilera se
puede ver pasar el velocímetro de 200. Eso si, en una relativamente
larga cuesta con una cierta inclinación, pero tampoco hacía falta
coger mucha “carrerilla” para alcanzarla. Y lo mejor es que a esta
velocidad apenas notaba movimientos parásitos, flotaciones o
similares, tan habituales en otros maxiscooters.
En esta situación, la posición es muy cómoda incluso para hacer
muchos kilómetros, algo remarcable porque en muchas de sus rivales
el manillar está algo bajo respecto al pecho del piloto y termina
cargándote mucho los hombros y la espalda. En cambio, aquí te
sientes capaz de engullirte los kilómetros que te pongan por
delante. La ergonomía es muy buena, si, pero además el asiento es
mullido y bien diseñado, y la
cúpula regulable con diseño tipo
“doble burbuja”, habitual en las motos deportivas. Aunque algo
estrecha, por lo que deja los hombros bastante descubiertos, el
tronco y la cabeza quedan perfectamente protegidos además de evitar
turbulencias. Con un botón de la
piña puedes subirla o bajarla, pero
si eres de una altura normal sueles dejarla en la
posición mínima
porque te ayuda a una conducción más divertida y, porque si la dejas
en la más alta, vibra y distorsiona un poco la visión.
El motor muestra en este terreno más ventajas, porque a pesar de su
poderío, los consumos son realmente contenidos. A velocidades
legales ronda los 5 litros, pero si vas más rápido, o en conducción
mixta autopista- carretera-puerto de montaña, donde lógicamente los
consumos aumentan, es difícil pasar de los 6´5.
Por cierto, hablando de puertos, en zona de curvas también disfrutas
de la
GP, aunque disfrutarás más cuanto más amplias sean las curvas
y mejor sea el asfalto. Su buen
chasis, imponente tracción y tacto
de acelerador y correcta amortiguación, la convierten en
tremendamente efectiva a la hora de afrontar curvones sin cortar
gas. Pero en curvas muy lentas y enlazadas, los casi 300 kilos de
peso y la longitud entre ejes pasan factura. Es muy física de meter
y de cambiar de trazada, algo que por otro lado ya te esperas en un
vehículo así. El truco aquí está en cogerle el tacto al acelerador e
intentar aprovechar dentro de lo posible la tracción para seguir la
trazada buena. La horquilla tiende a hundirse demasiado al estar
tarada un poco blanda, por lo que si abusas del freno perderás
fluidez, además de poder quedarte sin tracción al desconectar el
variador a menos de cierta velocidad, como en todo scooter. Si
animas mucho el ritmo, es más que posible que comiences a rozar el
caballete, momento en el que te tienes que empezar a andar con
cuidado porque quizás vas a un ritmo que no es el de un maxiscooter.
CONCLUSIÓN
Como verás,
básicamente es un modelo bastante tradicional si exceptuamos su
poderoso motor y la transmisión por cadena. Incluso de perfil
pasaría por cualquier otro modelo de los muchos que actualmente hay
en el mercado. Solo su
óptica de doble foco (cuya forma, por cierto,
se parece mucho al logotipo de
Gilera... ¿casualidad?) le da un
toque estético personal, y que además cumple su función
perfectamente. Esto es, iluminar por la noche.
Muchos califican de locura crear un scooter de esta cilindrada y
potencia, pero también lo hicieron cuando en el ´98 vimos los
primeros Burgman 400. Es más, también oí verdaderas barbaridades
sobre el primer 250, el Honda Spazio a principios de los ´90. El
tiempo se encargó de poner las cosas en su sitio y demostrar que era
un concepto acertado… algo que pasará también con los que no confían
en Gilera y su
GP 800.

Lo destacable:
- Motor
- Potencia
- Consumo
- Comodidad general
- Ergonomía
- Tacto frenos
- Tacto transmisión
- Chasis
- Protección aerodinámica
- Pantalla regulable y bien diseñada.
Lo mejorable:
- Hueco bajo el asiento algo justo
- Horquilla blanda
- Mantenimiento transmisión secundaria por cadena
- Peso.
- Manejabilidad, sobre todo en ciudad.

ver video Gilera GP 800
Precio: 8.600 €
Junio 2008
Prueba y Redacción: D.G.N.
Fotografía:
Myriam Chirousse
|
|