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Pata negra Pero no ibérico, si no de Noale y con sabor supermotard, esta Dorsoduro Factory emplea lo mejor de las “bodegas” de la fábrica italiana para convertir esta gran SM en una moto más exclusiva todavía. Es ya un apellido habitual en Aprilia. Desde las RSV Mille de hace unos años, muchas de sus motos más sport acaban teniendo una versión Factory, lo que significa una moto más racing y equipada para los circuitos y la conducción extrema que las versiones “estándar”. También significa, lógicamente, que es una moto más cara, pero generalmente, y en contra de lo que pueda parecer supone un importante ahorro de dinero si tu intención es coger una moto básica y meterle los accesorios que traen estas Factory.
Aún así, no se yo si esto es lo más importante, por que la nueva carrocería de fibra de carbono es algo espectacular y que no verás salvo en motos muy exclusivas. No sólo es muy ligera, lo que no sólo compensa el mayor peso de las suspensiones, si no que deja a la Dorsoduro Factory en un kilo menos que la estándar. Con todo esto se ha buscado que la Factory sea una moto más radical y deportiva que la normal. Que es más exclusiva se nota mucho en su carrocería pero habrá que probar la moto para ver si esa búsqueda de mayor efectividad deportiva se ha conseguido con tan pocos cambios. La mecánica
El chasis es una típica creación de Noale de última generación basado en el que hicieron para las RXV/SXV, con una parte tubular en acero, atornillada a unas placas centrales en aluminio, el mismo material que emplea en el basculante. El amortiguador trasero va montado en cantilever tumbado y en el lado derecho de la moto, es regulable en precarga de muelle y en rebote hidráulico, igual que en la Dorsoduro estándar, pero a diferencia del empleado en esta, el de la Factory es de botella separada, una unidad más sofisticada. La horquilla si tiene tres regulaciones, mientras que la de la estándar no tiene ninguna. Los frenos, brutales: dos discos lobulados de 320mm delante con pinzas Brembo radiales de cuatro pistones y detrás un disco, también “wave”, de 240mm. Frena como un demonio esta Dorsoduro. ¿Cómo Va? Bien, lo cierto es que la Dorsoduro Factory resulta efectiva, deportiva, muy divertida y radical, sin concesiones ni compromisos con nada que no sea su capacidad para ir deprisa entre curvas, haciendo diabluras con ella. Pero también es cierto que ya la anterior Dorsoduro, la estándar era así, muy divertida y radical, una moto construida para “emular” las sensaciones de las SM de 450 monocilíndricas pero con las prestaciones de una moto de más de 90Cv y un motor V2 de 750cc. Esta nueva Factory aporta exclusividad y esas suspensiones regulables. Lo primero cualquiera lo agradece y además es que esa carrocería de carbono es preciosa. Pero la regulación de las suspensiones sólo (y no es poco) te supondrá una ventaja en el caso de que ruedes mucho en circuito o seas un “quemado” de los que se cronometran yendo a trabajar, por que a nivel de sensaciones, la Dorsoduro estándar era ya muy buena. Pero en el fondo, la diferencia de precio entre ambas versiones, algo menos de mil euros (8.544€ la normal y 9.510€ la Factory) es suficientemente “corta” por lo que te dan que hará que haya que pensarse mucho por cual de las dos quieres decantarte. La
Dorsoduro Factory es una moto grande de tamaño.
Cuesta subirte si no eres En un uso más cotidiano, la Dorsoduro es una buena moto, pero hay que tener en cuenta su “especialidad”. Puede tener pinta de naked sport, de hecho, por tamaño, por prestaciones y por su falta de protección aerodinámica, podríamos clasificarla como naked (como de hecho está en la lista de precios de arpem.com). Sin embargo, cuando te subes, cuando la pruebas, te das cuenta de que a pesar de compartir motor y chasis con la Shiver, la verdadera naked sport de la familia, ves que no lo es. La posición de conducción, el tacto de la parte ciclo y unos desarrollos de cambio muy cortos, muy de “acelerar” entre curvas más que de hacer rectas delatan su verdadero carácter. En la carretera de curvas está en su salsa. Frenar fuerte, tumbarla con el pie por fuera, con la rodilla, inclinándote, manteniéndote en el sitio...como te guste y como quieras, frenando de atrás y bajando marchas o “afinando” estilo velocidad, te deja entrar muy rápido y salir “mangado” de las curvas abriendo el gas con decisión desde el mismo ápice de la curva. Puedes confiar en ella y si quiere deslizar de atrás al abrir, avisa, y además, con la posición “cross” que llevas sobre ella tienes la sensación de que aunque deslice, la puedes sujetar. Entre curvas, el gran par motor del Rotax V2 (82Nm a 4.500rpm) y el cambio corto “la dispara”, como si tuviese prisa en volver a entrar en sus amadas curvas. Es, en resumen, una moto hecha para eso. Las autovías, autopistas y demás rectas ”interminables” no son de su agrado. Como buena supermotard, las lleva con resignación...y con 92 Cv a la velocidad que quieras o que tu cuello aguante. A pesar de la mini-cúpula delantera que imita los portanúmeros de las motos de cross que se emplean en SM, la protección aerodinámica es escasa y no es cómodo ir tumbado sobre su depósito. El asiento te deja echar el culo para atrás para poder tumbarte, pero aun así, el aire te zarandea la cabeza. Además, la aleta delantera elevada, “off road” tiene un cierto efecto aerodinámico en el tren delantero y cuando vas muy deprisa, por encima de unos 170 Km/h, aparece algo de “shimmie” y hay que agarrarla fuerte para dejarla quieta. Tiene poca autonomía, además, por lo que, aunque por velocidad y prestaciones sea apta para viajar, no es la mejor opción del catálogo de Aprilia para el turismo en moto. En la ciudad se encuentra “encerrada”, no puedes
disfrutar de su potencial,
En conclusión La Dorsoduro Factory es una gran moto, cuya mejor virtud se convierte también en su mayor defecto: es una moto muy especial y “especializada”. Una moto construida para carretera de montaña, para hacer curvas lo más deprisa que puedas y sobre todo, divirtiéndote como con muy pocas otos puedes hacer. Es, además, una moto muy exclusiva,-no hay muchas Dorsoduro por la calle ni habrá muchas Factory-, y todas estas “dotes” se potencian en esta versión. Sin embargo, el “coste” a pagar por ese comportamiento tan divertido es precisamente el renunciar a una utilización turística algo más cómoda. La Dorsoduro te enamorará en una carretera de curvas, pero hasta que llegues a ella, a lo mejor echas de menos una Shiver o algo menos radical y más polivalente. Eso si, por menos de 10.000 ”pavos”, tienes gran parte de lo “último” en alta tecnología motorista.
Lo destacable: - Una moto exclusiva y divertida, llena de tecnología punta, a un precio razonable
Lo mejorable: -Demasiado especializada en curvas y poco polivalente Septiembre 2010 Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing” Acción: Salvador Parra Fotografía: Miguel Méndez
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