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ELIXIR DE JUVENTUD
Por imagen y detalles interiores, cualquier Mini es un bomboncito deseado por los más jóvenes, pero por prestaciones y capacidad dinámica, esta versión de 175 CV es un reclamo para cualquier conductor, independientemente de su edad, que busque pasárselo a lo grande con un auténtico kart carrozado y con matrícula. Una jugosa bomba de sensaciones que, eso sí, requiere atención y eficacia al volante para exprimir al máximo todo su potencial.
Aunar un excelente bastidor y un motor pletórico de fuerza en un coche de dimensiones contenidas, muy bien equipado y con un diseño impactante y juvenil. Estas son las bazas que juega la versión deportiva S del Mini, un lobo vestido en plan casual y dispuesto a dar dentelladas en nuestro tramo de curvas favorito. Un fuera de serie diseñado y desarrollado por BMW que retoma el concepto de coche pequeño, divertido y exigente que derrocha calidad, tecnología, amplio equipamiento y buenos ajustes. Un capricho caro que, para bien o para mal, es víctima del diseño, lo que se traduce en ciertos detalles del interior que no son de ayuda para una conducción atenta. La actual generación del Mini, lanzada a finales de 2006, supuso una importante puesta al día con respecto a la primera serie de 2001. Cambios a penas perceptibles en la carrocería pero que resultan evidentes en los motores y en el bastidor. Joya mecánica
Esta joya mecánica, similar a la utilizada por vehículos de segmentos superiores, es un desarrollo conjunto de BMW y el grupo PSA Peugeot Citroën, y ha ganado el galardón Motor internacional del año 2007, en la categoría de 1.4 a 1.8 litros, otorgado por la Engine Technology International. Un motor que trabaja en conjunción con cajas de cambio de seis velocidades, manual o automática en el caso de esta unidad de pruebas, de accionamiento rápido y suave y con un sexta velocidad de desarrollo largo para desahogar el consumo de combustible. Con todo este despliegue tecnológico, las prestaciones son brillantes: 7,1 segundos en alcanzar los 100 km/h desde parado y una velocidad punta de nada menos que 225 km/h. Todo ello con unos consumos teóricos ajustados pero que en realidad se alejan un poco de las cifras oficiales. El mínimo real está entorno a los ocho litros cada 100 kilómetros, cifra que se puede disparar hasta los 14 en conducción deportiva. Datos no excesivos si tenemos en cuenta las prestaciones de un vehículo de pequeño tamaño pero que lastra 1.205 kilogramos de peso, pero que cuenta con varias soluciones para reducir el gasto de combustible, similares a las del BMW Serie 1. Por ejemplo el alternador, que sólo resta energía al motor en retenciones; el sistema de parada automática de la mecánica cuando el coche se detiene –sólo con cambio manual–, así como un indicador que aconseja cuándo se debe cambiar de marcha.
Motor y transmisión de carácter deportivo que se combinan con una dirección servoasistida de funcionamiento electromecánico. En ciudad es muy suave mientras que en carretera se endurece en función de la velocidad. Por si fuera poco, la electrónica hace que apretando el botón del modo Sport, la dirección se endurezca aún más a la vez que se incrementa la respuesta del motor. Sensaciones similares a las de un kart que se ven subrayadas por medio de una suspensión firme que cuenta, en opción, con un reglaje más deportivo, que varía la dureza de los amortiguadores y la rigidez de las barras estabilizadoras, para ganar estabilidad y deportividad. Nuevos detalles exteriores
En el frontal llaman la atención la nueva parrilla hexagonal, constituida por un solo elemento completo, y los grandes faros redondos equipados con luces intermitentes. Los laterales aparecen ahora más marcados, los voladizos son casi inexistentes y la superficie de cristal da la sensación de rodear todo el coche. La línea de la cintura es ligeramente ascendente en la parte posterior, zona donde la franja acristalada se hace algo más estrecha. Todo ello ofrece un aspecto en forma de cuña, realzando el carácter dinámico del coche. También se perciben detalles premium, como los acabados en cromo que se exhiben en las manillas de las puertas, en los embellecedores de los faros y de los pilotos posteriores, en la parrilla del radiador y en la tapa del depósito, entre otros. El Cooper S se distingue fácilmente desde atrás por la salida doble de escape ubicada en el centro. Interior amplio y actualizado
Se mantienen los mandos giratorios del sistema de ventilación, los portavasos integrados en la base de la consola central y los interruptores metálicos en forma de tecla aeronáutica típicos de Mini. Estos últimos, ubicados en la parte baja de la consola central, sirven, entre otros, para manejar los elevalunas eléctricos y activar el cierre centralizado. Tanto por posición como por tamaño, resultan muy vistosos pero no son fáciles de utilizar. Lo mismo ocurre con los botones del climatizador, agrupados en el centro de la consola a modo de logotipo de Mini, de escaso tamaño y difícil utilización. También hay teclas en el techo, de estética idéntica a las otras, cuya misión es activar la iluminación interior, y el techo abatible de accionamiento eléctrico. Este último cuenta con dos cristales, delante y detrás, el primero se puede desplazar completamente o bascular de atrás a la vez que lo hace el trasero.
La tradicional llave de arranque y apertura de puertas se sustituye por un mando redondo que sirve para abrir a distancia las puertas y, una vez encastrado en un hueco, activar el encendido. Posteriormente el arranque o parada del motor se realiza accionado el botón start/stop. En la unidad probada, el arranque del motor no acababa de funcionar correctamente.
Una vez sentado en el asiento, la sensación de espacio es grande, tanto en altura como a lo ancho, al menos delante ya que en las dos plazas traseras hay poco hueco para las rodillas. También la visibilidad es buena, sobre todo hacia delante y a los lados. Peor es el el acceso a la zona de atrás, pues los asientos delanteros no recuperan automáticamente su posición una vez desplazados y porque el hueco que dejan libre resulta pequeño. También escaso es el maletero, de tan sólo 160 litros –diez más que en el modelo anterior–, inconveniente menor dado el tipo de uso del vehículo. Y tampoco hay muchos huecos para portar cosas menudas. Divertido pero exigente
El cambio automático de seis velocidades, con levas en el volante, es muy efectivo y suave. Permite apurar las marchas al máximo así como engranar varias velocidades inferiores para hacer reducciones efectivas sin tirones ni titubeos. Los desarrollos de cambio son correctos para apurar al máximo la mecánica y, en sexta, rebajar algo los consumos. La recuperaciones son inmediatas sin necesidad de engranar la segunda velocidad, ya que en tercera, incluso en cuarta, el motor va sobrado. Conclusión
Lo destacable - Puesto de conducción. - Prestaciones y capacidad dinámica. - Relación consumo y prestaciones. - Diseño. - Estabilidad. - Posibilidades de personalización. Lo mejorable - Ergonomía interior. - Acceso a las plazas posteriores. - Capacidad del maletero. - Toma de aire del capó. - Detalles de acabado. - Precio elevado. Prueba y Redacción: arpem.com Fotos: Jesús María Izquierdo Diciembre 2009 Agradecimientos al circuito Karting Club Correcaminos de Recas
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