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COREANO CONVINCENTE Atrás quedaron los tiempos en los que decidirse por la compra de un coche coreano podía constituir un freno por temor a adquirir un producto de escasa calidad en comparación con modelos europeos o japoneses. En la actualidad el gigante industrial Hyundai, propietario de Kia y mayor productor de vehículos surcoreanos, ofrece productos bien acabados, con mecánicas modernas que ofrecen un alto grado de satisfacción al volante. Esta mejora, como es obvio, tiene su contrapartida en unos precios que, aun interesantes, ya han dejado de ser su principal motivo de reclamo. El Hyundai i30 comenzó a venderse en 2007, tras el éxito que supuso el prototipo del que deriva: el Arnejs, presentado en el Salón de París de 2006. Sustituye al Accent y Elantra, modelos también compactos aunque el primero era demasiado pequeño y básico y el segundo excesivamente grande. El i30 mide 4.245 milímetros de longitud, cifra similar a la de un Opel Astra (4.250 mm). Diseñado al gusto europeo Para Hyundai, el i30 es un modelo muy importante pues supone un acercamiento a los estándares de calidad europeos, de hecho se ha diseñado específicamente para Europa. Además el i30 inicia una nueva etapa que ha supuesto el cambio de nomenclatura de unos vehículos, que, a partir del i30, abandonaron los nombres por la combinación de una ‘i’ y un número que identifica la categoría correspondiente. Son algunas las marcas que utilizan este tipo de denominación para subrayar el modelo por encima de la firma: Audi, BMW, Mercedes, etcétera. El i30 es el hermano gemelo del Kia Cee’d, con el que comparte plataforma, aunque las carrocerías y los diseños tienen poco que ver, incluso se producen en factorías diferentes. La similitudes estéticas se encuentran más en los laterales que en el frontal y la trasera, más elaborados en el caso del Hyundai. Las principales diferencias entre ambas marcas es que Hyundai aporta algo más de calidad en los diseños y acabados y, casi siempre, mejores equipamientos tanto de serie como en opción. También los modelos Hyundai son, en líneas generales, algo más caros que los Kia, al menos en los modelos de acceso a la gama. En este sentido el Cee’d más económico sale por 15.175 euros, 1.375 euros menos que el i30, en el caso de las versiones básicas con motor CRDi 1.6 de 90 caballos. Disponible sólo con cinco puertas
En el caso del i30 objeto de esta prueba con motor CRDi 115 CV y acabado Style Sport, su precio base es de 21.150 euros, sin tener en cuenta posibles descuentos provenientes de los planes Vive, 2000 E o de la propia marca, que en el momento de escribir esta prueba anuncia en su web 2.500 euros menos aplicables a este modelo y versión. Cantidad razonable, independientemente de la posible rebaja, si tenemos en cuenta que, entre otros, ofrece de serie llantas de aleación de 17 pulgadas con ruedas 225/45, climatizador automático, radio CD con MP3 y conexiones auxiliares USB, sensor de aparcamiento, seis airbags (frontales, laterales y de cortinilla), controles de estabilidad y de tracción y una suspensión denominada por Hyundai como deportiva. Interior amplio y bien resuelto
También el maletero se ha cuidado con especial atención. El portón de acceso tiene cierto parecido al de un BMW Serie 1 y deja un hueco amplio de 340 litros. El suelo es completamente plano, va tapizado y dispone de iluminación y cuatro ganchos para fijar una red elástica. La rueda de repuesto es de tamaño normal y va escondida bajo el piso, lugar donde también se encuentran unos compartimentos para guardar algunos objetos. Es muy útil que el tapizado del suelo disponga de un pliegue para acceder a dichos compartimentos sin necesidad de quitarlo por completo. Para optimizar el espacio del maletero, los respaldos traseros se pueden dividir en dos partes en una proporción 60/40, lo que permite un espacio libre desde la boca del maletero hasta el respaldo del acompañante, una vez abatido, de 1.830 milímetros. Los dos respaldos se pueden bajar hasta prácticamente formar un suelo totalmente liso, de esta manera la capacidad de carga se amplia hasta los 1.250 litros. Buenos asientos y reposacabezas
Los materiales empleados en el habitáculo son mayoritariamente de plástico, algunos de tacto blando, de cierta calidad y diseño geométrico, como los empleados en las puertas y en la zona más alta del salpicadero. El resto de piezas plásticas son algo más duras aunque parecen resistentes y no muestran ningún tipo de desajuste. Los huecos para llevar objetos son numerosos; hay dos en la consola central, un porta gafas en el techo, dos en los apoyabrazos de las puertas, otro delante de la palanca de cambios, dos portalatas detrás del cambio de velocidades, además de unas útiles bolsas portarrevistas detrás de los respaldos de los asientos delanteros. En cuanto a la iluminación interior, delante existen dos plafones y hay otro entre los asientos delanteros y traseros. Los acompañantes de las plazas posteriores carecen de luz alguna. Controles a mano del conductor
Al volante de este coreano con motor turbodiésel de 116 caballos, prima la funcionalidad y la comodidad sobre cualquier otro aspecto. No hemos de buscar sensaciones deportivas ya que no está diseñado para ello. En ciudad y alrededores y autovías a ritmos normales es donde se desenvuelve mejor. El aislamiento acústico es lo suficientemente bueno como para no escuchar ruidos molestos del exterior ni del motor. Sí se percibe cierta rumorosidad en regímenes de motor elevados. Seguridad en marcha
En cuanto al sistema de detención del vehículo, los frenos son de disco autoventilados delante de 15 pulgadas y macizos detrás de 14. Funcionan lo suficientemente bien como para detener el coche de manera rápida y segura. De 100 a 0 kilómetros/hora he medido una distancia de 40 metros, mientras que el 120-0 lo he hecho en 57 metros, cifras bastante aceptables. Lo que peor aguanta el equipo de frenos es un uso intensivo, dando muestras de fatiga tras exigirles un esfuerzo extra, como por ejemplo al bajar un puerto a velocidades elevadas. Mecánica suave y con empuje
En cuanto a la capacidad de aceleración, este i30 ofrece unas cifras bastante discretas. Para pasar de 80 kilómetros/hora a 120, en cuarta velocidad, he necesitado unos 9,6 segundos, prácticamente 1 segundo más que su hermano gemelo el Kia Cee´d con el mismo motor de 116 caballos. La misma medición pero en quinta velocidad me ha llevado 14,4 segundos, unos dos segundos menos que el Cee´d. Tampoco los consumos resultan satisfactorios ya que en ciudad no he sido capaz de bajar de los 8 litros cada 100 kilómetros; y en autovía, a un ritmo constante de 120 km/hora, de 6,5 litros. En conducción deportiva la cifra se disparó por encima de los 10 litros. Conclusión
Lo destacable -Habitabilidad, espacio interior, maletero bien resuelto. -Cómodo y funcional, muy válido para ciudad y viajes a ritmo normal -Plásticos interiores de cierta calidad con buenos ajustes. -Ergonomía, todos los mandos están a mano. -Numerosos huecos para portar objetos. -Regulación en inclinación de los reposacabezas. Lo mejorable -Los montantes traseros gruesos limitan la visibilidad. -La guantera central no sirve como apoyabrazos pues va demasiado retrasada. -Tapón del combustible sin cerradura. La tapa se abre desde un tirador del interior. -Instrumentación poco visible con mucha luz. -Manejo incómodo del ordenador. -Consumos algo elevados.
Prueba y Redacción: arpem.com
Mayo 2009
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