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Los cambios estacionales suelen traer un aumento significativo de los procesos respiratorios infecciosos. Las gripes y resfriados son muy habituales y, pocas veces, puedes considerar que necesitas atención médica urgente. Sin embargo, a raíz de la pandemia, los procesos respiratorios infecciosos causan mayor preocupación entre la población. Hoy descubrirás cómo tu seguro de salud gestiona la cobertura para el tratamiento y prevención de gripes, resfriados e infecciones.

Las gripes, resfriados e infecciones respiratorias son enfermedades comunes que afectan a millones de personas cada año. Aunque generalmente no son graves, estas afecciones pueden causar malestar significativo y, en algunos casos, complicaciones más serias en personas con sistemas inmunitarios comprometidos.
Si te has preguntado por qué parecen repetirse con tanta frecuencia, es importante entender cuáles son las causas detrás de estas enfermedades. Es fundamental entender cuáles son los tratamientos más comunes de estas afecciones y así, poder seguir las recomendaciones para prevenirlas. Fíjate qué son y cuáles son las diferencias entre cada una de ellas.
Antes de enumerar las causas, es importante entender la diferencia entre la gripe y el resfriado común, ya que a menudo se confunden. La gripe es una infección viral causada por el virus de la influenza. Sus síntomas tienden a ser más graves y pueden incluir fiebre alta, dolores musculares, fatiga extrema y tos intensa. La gripe también puede llevar a complicaciones más serias, especialmente en personas mayores, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas.
El resfriado común, por otro lado, es causado por diferentes tipos de virus, siendo el rinovirus el más frecuente. Los síntomas suelen ser más leves e incluyen congestión nasal, dolor de garganta y estornudos, pero raramente fiebre alta o dolores musculares intensos.
Aparte de estas dos afecciones, existen otras infecciones respiratorias como la bronquitis o las neumonías, que pueden afectar el sistema respiratorio de manera más severa.
Los virus que causan la gripe y el resfriado son altamente contagiosos y se propagan de diversas maneras. Mira algunas de las causas más comunes detrás de estas afecciones.
La transmisión aérea es una de las principales causas de gripes y resfriados. Estos virus, como el de la influenza o el rinovirus, se propagan cuando una persona infectada tose, estornuda o habla. Esto expulsa gotículas respiratorias que contienen partículas virales infecciosas. Al estar en contacto con estas gotículas, ya sea por inhalarlas o tocando superficies contaminadas, puedes contraer la infección. Es por eso que en espacios cerrados o con poca ventilación, el riesgo de contagio aumenta significativamente.
Además de la transmisión aérea, los virus pueden sobrevivir en superficies durante horas e incluso días. Esto incluye objetos comunes como manillas de puertas, teléfonos, teclados o barandillas en el transporte público. Si tocas una superficie contaminada y luego te tocas la cara, especialmente la boca, nariz o los ojos, puedes fácilmente infectarte.
Por este motivo, una de las mejores maneras de prevenir gripes y resfriados es mantener una buena higiene, lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o utilizar geles desinfectantes.
Es un hecho conocido que las gripes y resfriados son más comunes durante los meses de otoño e invierno. Aunque el frío en sí no causa la gripe o el resfriado, el cambio de temperatura puede debilitar el sistema inmunitario y hacer que seas más susceptible a contraer infecciones. Además, las bajas temperaturas hacen que las personas pasen más tiempo en espacios cerrados, lo que facilita la transmisión de virus.
Es común que durante esta época se presenten brotes de infecciones respiratorias. Es por ello que las campañas de vacunación contra la gripe suelen realizarse antes del inicio del invierno. La vacuna ayuda a reducir la incidencia de esta enfermedad y sus posibles complicaciones.
Un sistema inmunitario debilitado también es una causa importante que puede aumentar tu riesgo de contraer infecciones respiratorias. Factores como el estrés, la falta de sueño, una alimentación pobre en nutrientes o enfermedades crónicas pueden debilitar tu capacidad para combatir los virus. Las personas que padecen enfermedades crónicas son más vulnerables a sufrir complicaciones graves por una gripe o infección respiratoria.
El ambiente también juega un papel importante en el desarrollo de infecciones respiratorias. Las personas que viven en zonas con altos niveles de contaminación tienen un mayor riesgo de desarrollar resfriados y gripes. Pero también, infecciones respiratorias más graves como bronquitis o neumonía.
Los contaminantes en el aire pueden irritar las vías respiratorias, debilitando la capacidad del cuerpo para luchar contra los virus. Además, reducen la eficiencia de las estructuras en el tracto respiratorio que ayudan a eliminar partículas y microorganismos. Lo que facilita que los virus puedan causar infecciones.
Afortunadamente, la mayoría de las gripes y resfriados se resuelven por sí solos con reposo y tratamientos sintomáticos. Sin embargo, en algunos casos, las complicaciones pueden necesitar atención médica, como:
Es importante conocer cuáles son los efectos de estas afecciones que se consideran leves y poco relevantes. Una gripe o un simple resfriado, puede ser muy grave si no se toman las medidas sanitarias recomendadas. Fíjate por qué.
La gripe y el resfriado se consideran enfermedades leves. Pero, las complicaciones que pueden derivarse de ellas no deben subestimarse. Lo que comienza como un simple resfriado o episodio gripal puede evolucionar hacia problemas de salud mucho más graves. Fíjate en cuáles pueden ser las consecuencias de no tratar a tiempo una gripe o un resfriado:
La neumonía es una de las complicaciones más graves asociadas a la gripe. Puede ser causada por el propio virus de la influenza o por una infección bacteriana secundaria. La neumonía afecta los pulmones y dificulta la respiración, lo que puede poner en riesgo la vida de personas con sistemas inmunitarios debilitados, como los ancianos, bebés y personas con enfermedades crónicas.
La gripe también puede agravar enfermedades crónicas preexistentes, como el asma, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. Las personas con asma, por ejemplo, pueden experimentar crisis más frecuentes y severas durante un episodio gripal. Del mismo modo, aquellos con enfermedades cardíacas pueden sufrir complicaciones como insuficiencia cardíaca o ataques al corazón.
Las infecciones del oído u otitis y las sinusitis son complicaciones relativamente comunes de la gripe, especialmente en niños. Estas infecciones pueden requerir tratamiento con antibióticos y, si no se tratan a tiempo, pueden generar dolor intenso y problemas de audición.
En algunos casos, el resfriado común puede dar lugar a bronquitis aguda, una inflamación de las vías respiratorias que causa tos persistente y, en ocasiones, fiebre baja. Si no se trata adecuadamente, la bronquitis puede agravarse y llevar a infecciones más graves en los pulmones.
Estas complicaciones son, en sí mismas, o como parte de un cuadro más complejo, causantes de miles de fallecimientos. En España, se calcula que la gripe y el resfriado están asociados a la muerte de casi cincuenta mil personas anualmente. Además, estas complicaciones requieren cuidados médicos intensivos y, por lo general, costosos. Entonces, cabe la pregunta: ¿Los seguros de salud tienen coberturas contra la gripe y el resfriado? Mira cuáles son las más importantes.
Dada la gravedad de las complicaciones que pueden derivarse de una gripe o resfriado, contar con un seguro de salud adecuado es una medida eficaz. Es especialmente clave para garantizar un acceso rápido a tratamientos y atención médica especializada. Estos seguros te permitirán realizar revisiones periódicas, acceder a medicamentos y tratamientos cuando sea necesario. Algunos puntos clave que debes tener en cuenta al elegir un seguro de salud que te proteja frente a complicaciones respiratorias incluyen:
Adicionalmente, las aseguradoras con mayores y mejores planes de medicina preventiva, suelen incluir tratamientos de prevención. Comprueba que tu aseguradora cuenta con estos planes antes de decidirte por un seguro de salud.
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Hasta el año 2020, las estadísticas de fallecimiento por complicaciones de gripe y resfriados comunes estaban muy cercanas a las cincuenta mil personas por año. A partir de la COVID-19, la población inició un proceso de prevención más acucioso que ha derivado en una reducción sustancial de las muertes por complicaciones respiratorias. En el último año, la cifra de fallecimientos se redujo en más de un 30%. Esto pone de manifiesto la importancia de la prevención, el cuidado del contagio y el diagnóstico/tratamiento a tiempo.
Efectivamente. Un proceso infeccioso respiratorio puede tener graves consecuencias si no es tratado a tiempo. En España, más de cuarenta mil personas mueren anualmente por complicaciones derivadas de gripes y resfriados. La prevención y el tratamiento adecuado son clave en la gestión de estos procesos infecciosos.
Dependiendo de la póliza, tu seguro de salud puede ofrecerte planes de medicina preventiva que incluyen consultas médicas, tratamientos de refuerzo inmunológico y pruebas diagnósticas exhaustivas. Pero, es clave comprobar cuáles son los planes individuales de cada póliza.
Por lo general, no. La mayoría de las aseguradoras no incluye la vacunación como parte de sus coberturas. Aunque existen algunas excepciones específicas, las vacunas suelen quedar fuera del rango de cobertura de las pólizas de salud.