“Estoy muy indignado con mi compañía de seguros o la que creía que era mi aseguradora hasta hoy.

En la tarde de ayer unos agentes de la guardia civil me pararon en un control rutinario y me pidieron que les entregara los papeles del coche. Procedí a entregárselos sin ningún tipo de temor porque siempre he tratado de tener todo en regla.

Cuando el agente regresó después de comprobar en su vehículo todo lo que le había entregado, me comentó que si sabía que estaba circulando sin el debido seguro obligatorio, a lo que respondí con una cara de sorpresa mayúscula y un rotundo ¡¡¡NO TENÍA NI IDEA!!!

He comprobado que mi póliza de seguros venció hace 14 días, pero no tenía ni idea que la compañía había procedido a la cancelación de la póliza. De hecho, tenía entendido que la renovación es automática cada año. He visto que las compañías deben avisar de la cancelación del seguro, pero en ningún caso he sido avisado de tal circunstancia, porque de lo contrario, lo habría sabido.

Ahora me enfrento a una multa económica que puedo permitirme pagar, y más teniendo en cuenta que yo siempre he actuado de buena fe y que no tenía conocimiento de tal circunstancia. ¿Alguien puede decirme qué debo hacer?”

Respuesta de Arpem:

En primer lugar, la compañía tiene todo el derecho a no renovar una póliza de seguros sin argumentar ningún motivo. Sin embargo, sí que está obligada a avisarte de este hecho con, al menos, dos meses de antelación al vencimiento de la póliza.

Así lo establece el artículo 22 de la Ley de Contrato de Seguro: “Las partes pueden oponerse a la prórroga del contrato mediante una notificación escrita a la otra parte, efectuada con un plazo de, al menos, un mes de anticipación a la conclusión del período del seguro en curso cuando quien se oponga a la prórroga sea el tomador, y de dos meses cuando sea el asegurador”.

Por consiguiente, nuestro consejo es que envíes un burofax a tu compañía de seguros en el que reclames el pago de la multa, la reposición del seguro y, si lo ves conveniente, los daños y perjuicios que te han podido ocasionar. A ser posible, solicita la ayuda de un abogado de confianza para redactarlo correctamente y con las oportunas referencias a la Ley de Contrato.

Asimismo, la compañía debe demostrar que te notificó de forma fehaciente de la cancelación de la póliza, para lo cual debió haberte enviado un correo certificado. Si no recibiste esta carta, difícilmente podrán hacerlo y no tendrán más remedio que pagar.