Ilustración: Víctor López

Cuando se produce el atropello a un peatón es habitual pensar que el responsable es el conductor del vehículo implicado y que este debe responder por los daños personales y materiales causados a terceros.

Sin embargo, cuando un peatón irrumpe en la vía de forma imprudente o sin tiempo material para que el vehículo se detenga y acaba ocasionando su propio atropello, no tiene derecho a percibir una indemnización, ya que será considerado culpable del siniestro. En estos casos, el conductor puede esgrimir y debe demostrar que la culpa es exclusiva del peatón. 

De confirmarse su culpabilidad, el peatón deberá hacer frente al pago de los desperfectos causados al conductor o a su vehículo, tal y como le sucedió recientemente a un joven que fue condenado por el juzgado de Primera Instancia número 7 de Salamanca a pagar 521 € por dañar el retrovisor y parte de la carrocería. Quedó demostrado que el joven había cruzado por un lugar indebido al tiempo que escribía en su teléfono móvil y llevaba los auriculares puestos.

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