Yamaha YZF-R1/R1M 2020

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Yamaha renueva en profundidad sus deportivas de alta gama, las R1 y R1M, para poder homologarlas con la futura y estricta normativa Euro 5, al tiempo que mantiene su potencia máxima y mejora su comportamiento.

 

La preservación del medio ambiente y de la calidad del aire es una lucha a la que todos debemos contribuir. En 2020 entra en vigor la normativa Euro 5, cuatro años después de que lo hiciera la Euro 4, que ya representó un enorme esfuerzo para las marcas y en su transición acabó con la vida de muchos modelos y motores. La Euro 5 exige una reducción de emisiones aún más drástica: un 30% en términos generales sobre la anterior normativa, además de una reducción del ruido, no solo del escape, sino también de los mecánicos en general. Un nuevo desafío para las marcas y para sus ingenieros que tienen que desarrollar motores más limpios y silenciosos, ganando eficiencia sin perder rendimiento. Una tarea nada fácil de conseguir.

Las nuevas Yamaha R1 y R1M del 2020 ya cumplen la EU5 y hemos asistido a su presentación internacional, que se ha celebrado en el circuito de Ángel Nieto en Jerez, para calibrar su comportamiento en uno de los mejores escenarios posibles.

Continúan las dos versiones en el catálogo: la estándar, que cuesta 21.899 euros, y la versión M, una serie numerada con componentes y equipamiento más exclusivo, que eleva su factura hasta los 29.499 euros. Técnicamente ambas derivan del modelo anterior, mantienen sus medidas y geometrías generales, salvo pequeñas modificaciones que ahora te explicaré. Igualmente han sido capaces de mantener la potencia máxima de 200 caballos al mismo número de revoluciones (13.500 rpm), con la misma relación de compresión (13:1), incluso incorporando cuatro catalizadores en el escape, todo un logro.

Yamaha YZF-R1 y R1M 2020

El carenado es nuevo, está mejor integrado con la carrocería. La cúpula es algo más alta y aumenta la eficiencia aerodinámica un 5%. Además, el piloto se encuentra mejor resguardado a alta velocidad cuando se esconde detrás de ella.

El bastidor es el mismo de aluminio tipo Deltabox con el subchasis trasero de magnesio. Las llantas también son de magnesio en busca de la reducción de peso. El depósito de combustible de 17 litros está fabricado en aluminio. Las suspensiones siguen siendo Kayaba, pero mejoradas con nuevos reglajes.

La electrónica es más avanzada, con una IMU de 6 ejes provista de giroscopio, sensores de fuerza G y datos de movimiento en 3D, que se encarga de enviar información para gestionar: el control de tracción (TCS), el control de derrape (SCS), el control de elevación de la rueda delantera (LIF) y el sistema de control de salida (LCS). 

Continúa el sistema de cambio rápido (QSS). Podemos calibrar la gestión del freno motor (EBM) en tres niveles. El acelerador electrónico sin cable (APSG) es nuevo y han añadido un sistema de ABS con control en curva con dos modos de actuación (BC1 y BC2).

Además de todas estas delicatessen electrónicas, la R1M incorpora suspensiones electrónicas (ERS) de la firma Öhlins con horquilla presurizada de cartucho de gas y amortiguador trasero, así como una nueva configuración para el amortiguador de dirección. La carrocería, colín trasero, aleta delantera y el carenado son de carbono; otros componentes los lleva de aluminio pulido.

Yamaha YZF-R1 2020

Los neumáticos son Battlax RS11 de Bridgestone y el trasero es de 200/55-ZR 17. Lleva las aplicaciones Y-TRAC e YRC Setting para poder descargar y analizar los datos de nuestras vueltas en circuito. El ser propietario de una R1M también nos da acceso exclusivo a los actos europeos de YRE (Reuniones, cursos y actividades en distintos circuitos europeos).

A pista en el Ángel Nieto de Jerez

Tres mangas de 25 minutos con la R1 estándar, la correspondiente sesión de fotos y, tras un ligero almuerzo, otras tres tandas de 25 minutos con la R1M calzada con neumáticos slick, ha resultado ser una prueba bastante exhaustiva de los dos modelos.

El circuito de Ángel Nieto de Jerez es uno de mis favoritos. Su trazado es magnífico y la pista está perfecta. Técnicamente tiene de todo un poco: virajes a derecha, a izquierda, más rápidos, más lentos, frenadas…

Las motos de la presentación están perfectamente alineadas en el pit lane y sus reglajes han sido elegidos por Lowes y Vander Mark, los pilotos oficiales de la marca en el Mundial de SBK, que llevan allí unos días y estuvieron presentes en el circuito con nosotros. Evidentemente no quiero enmendarles la plana y los dejo como están, aunque me ofrecen la posibilidad de variar los parámetros que quiera.

Desde que apareció esta versión de la R1, siempre me ha gustado su tacto y la sensación de calidad que transmite. Todo está en su sitio, la postura es deportiva, pero nada forzada, y eso me permite pilotar con soltura y comodidad.

Yamaha YZF-R1M 2020

La primera tanda la empleo para coger confianza con la moto, el agarre de los neumáticos y el estado de la pista.

En la zona de descanso habilitada en los boxes, hay una R1 con preparación GYTR (Genuine Yamaha Technology Racing), equipada con piezas especiales que vende Yamaha, desarrolladas específicamente para rodar en circuito. Viene con suspensiones Öhlins, pero no las electrónicas, sino las de competición, con una horquilla delantera FGRT219 y amortiguador TTX36 GP, así como con un escape completo sin catalizadores construido en titanio y firmado por Akrapovic. Manetas y protectores de competición, un juego de pinzas Brembo Stylema con bomba radial y un carenado completo de fibra de carbono.

Yamaha nos dice que el 42% de las motos de las parrillas de salida de los diferentes países europeos donde se celebran campeonatos nacionales - Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, España…- son Yamaha. Y también nos dice que un 20% del total de sus clientes solo utilizan su R1 en pista. Siendo así, creo que la marca se debería plantear comercializar una moto con preparación GYTR solo para circuito. 

Calculo, a modo personal, que descontando las piezas que se utilizan en una moto de calle, lo que ahorra en escapes con cuatro catalizadores, instalaciones eléctricas, etc… se podría tener una moto básica estupenda para rodar en circuito, por unos 15.000 ó 16.000 euros, y a partir de ahí poderla configurar y equipar con piezas GYTR hasta lo que nos queramos gastar.

En las siguientes mangas voy cogiendo confianza y rodando más rápido, apreciando el gran trabajo que ha hecho Yamaha en esta versión 2020, a pesar de las restrictivas medidas que se han visto obligados a tomar para cumplir la Euro 5.

Yamaha YZF-R1M 2020

Me gusta la R1 porque es una moto que pone las cosas fáciles a su piloto. La diriges casi con el pensamiento y apenas te tienes que preocupar de nada, salvo de concentrarte en pilotar. Cuando entro en pista, lo primero que intento hacer es decidir las relaciones de cambio que debo utilizar en cada sección y eso me genera siempre algunas dudas, por lo que en distintas vueltas pruebo a hacerlo en una marcha u otra. Cuando lo tengo claro, me concentro en el pilotaje e intento pasar cada viraje por la trazada perfecta y cada vez más rápido, hasta que calibras donde está tú límite. Entonces, si no eres un piloto profesional, debes quedarte ahí o, incluso, dar uno o dos puntitos hacia atrás por seguridad.

En una de las tandas de por la tarde con la R1M, voy ya tan entusiasmado que me creo el mismísimo Valentino Rossi. Salgo enchufado del viraje nº 4 de izquierdas -donde se cayó Doohan y terminó con su carrera deportiva en 1.999- en cuarta, disparado hacia el viraje de Sito Pons. La entrada en esa curva de derechas es en ligera cuesta arriba, la trazada es complicada, amplia, bastante redonda, con un ligero rasante en el medio del viraje, de tal modo que cuando entras, no ves la salida. Tienes que entrar bastante abierto y cerrarte en el último tercio de la trazada para dirigir la moto hacia el arcén interior y abrir el gas a fondo para salir como un tiro a la contrarrecta, la más larga del circuito de Jerez, lamiendo el arcén izquierdo. 

Bueno, pues como te contaba, llego a todo trapo a la entrada del viraje y, como las vueltas anteriores, saco una marcha. Voy tan entusiasmado que, no sé por qué, lo hago como en una moto de carreras en las que el cambio va al revés y en lugar de engranar 3ª puse 5ª. Me doy cuenta del error al instante y también de que no entraba en el viraje. Pongo la moto recta y voy directo hacia la grava frenando todo lo que podía. Entraría a más de 120 km/h en la escapatoria. Suelto los frenos y saco los pies al más puro estilo motocross o “salvese-quien-pueda”. Por un momento veo la flamante R1 rebozada en la grava y a un servidor revolcándose a su lado. Creo que esa visión me da fuerzas y voy salvando los bandazos mientras veo que me aproximo a los neumáticos del final, todavía a bastante velocidad. Afortunadamente la grava hace su trabajo, me va frenando y consigo controlar la moto y salvar la situación al borde del desastre.

Yamaha YZF-R1M 2020

Como conclusión, decirte que Yamaha ha hecho una excelente superbike que es capaz de cumplir con la futura Euro 5 para poder circular por la calle legalmente en tiempos venideros. Lo que más me ha gustado es la evolución y excelente funcionamiento de las ayudas a la conducción electrónicas que incorpora, donde la madre del cordero se la lleva el módulo inercial IMU, que es un auténtico ángel de la guarda.

En el viraje Sito Pons, (3ª) o el de Aspar (también de 3ª), la moto va derrapando de atrás, el SCS entra en acción (lo llevaba en el nivel 2) la deja ir, pero no deja que se escape. Es una sensación estupenda, notas como derrapa, pero tú no haces casi nada, mantienes el gas abierto y no pasa nada. 

Igual que la entrada a la recta de meta, el viraje Jorge Lorenzo, la hago en 2ª, a la salida gas a fondo, te agarras fuerte al manillar y notas cómo se aligera la dirección. La rueda delantera va cuatro dedos en el aire y no sigue hacia arriba. Metes 3ª sin cortar un ápice el gas y la R1 sigue acelerando como un misil. En esto notas una ligera oscilación en la dirección y es que la rueda ha vuelto al suelo. Estas superbikes de hoy en día son un auténtico festival de pilotaje, en el que la electrónica juega un papel fundamental.

De la R1M solo decir que es como la R1, pero un poco mejor y un poco más eficaz. En mis últimas tandas en el circuito Ángel Nieto con la R1M soy capaz de rodar más rápido. No solo por la moto, también me encuentro más confiado y los neumáticos son slick R11 de circuito, y eso se nota.

Yamaha YZF-R1M 2020

Prueba y Redacción: Mariano Urdín
Fotos: Yamaha
Septiembre 2019

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