Ilustración: Arpem.com

En ocasiones las entidades bancarias aprovechan la solicitud de un préstamo para vender además otros productos al cliente. Por ejemplo, la contratación de una hipoteca va muchas veces ligada a la adquisición de un seguro, ya sea de hogar, de vida o de automóviles. Adquirirlos permite reducir los intereses del préstamo, lo que a priori parece una opción muy atractiva.

Sin embargo, los intereses que dejas de pagar no tienen por qué compensar el ahorro que obtendrías si contrataras el seguro por tu cuenta, valorando todas las ofertas del mercado y eligiendo la que más se adapte a tus necesidades.

Decidas lo que decidas, no debes olvidar que el único seguro obligatorio al adquirir una hipoteca es el de daños del hogar, tal y como establece el artículo 8 de la Ley de regulación del mercado hipotecario. Un seguro que, además, puedes contratarlo por tu cuenta, sin mediación del banco, siempre que la suma asegurada cubra el valor de tasación del inmueble.