Prueba YAMAHA EC-03

AL PRINCIPIO DE LOS TIEMPOS

Hubo una vez, hace muchos años, cuando se inventó el motor de gasolina que a alguien se le ocurrió meterlo dentro de un chasis con dos ruedas, parecido al de una bicicleta. Al poco, otro lo hizo más sofisticado y a otros inventores añadirle una rueda más, poner el motor en la rueda delantera, poner amortiguadores o sustituir la correa de transmisión por una cadena

  

AL PRINCIPIO DE LOS TIEMPOS

El caso es que ningún “invento” nace con todas las soluciones perfectas. Todos, incluyendo las motos parten de una idea básica (meter un motor, recién inventado, en una bicicleta) y es con los años, cuando “el invento” se va perfeccionando, consolidándose como un producto válido y útil. Ahora, a principios de siglo XXI estamos en ese proceso con las motos eléctricas. Y no, no se han inventado ahora. De hecho,yamaha ec-03 hay referencias a patentes anteriores a las de gasolina, en 1860 y a lo largo de la historia hay algunos ejemplos. Simplemente, hasta ahora, no había capacidad tecnológica en baterías que consiguieran una buena relación capacidad-peso-precio cómo para hacer una moto eléctrica mínimamente competitiva en relación a las de gasolina.

Hoy en día esto ha mejorado mucho. Y no por las motos en sí, si no por los teléfonos móviles. Si recuerdas los primeros, a principios de los 90 o iban montados en coches o llevabas una especie de mochila con las baterías, que además duraban poco más de 3 horas. Pero claro, ese negocio movía mucha pasta, pasta que se invertía, entre otras cosas en mejorar esa autonomía, una característica que entonces se valoraba mucho en un móvil. Ahora, en la cuarta parte de lo que ocupa un paquete de tabaco llevas una autonomía de varios días y ya nadie miramos (salvo casos raros) cuanto nos dura la batería del móvil: con toda seguridad, antes de que se acabe, vas a tener a mano un enchufe y un rato para cargar.

Aún así, con las motos (con los vehículos en general) no hemos llegado a ese punto.yamaha ec-03 Todavía no igualan en capacidad de moverse sin parar a las de gasolina, pero todo llegará. Lo que si hemos llegado es a ese punto donde para algunos consumidores es suficiente, los precios se acercan a lo razonable y las marcas “intuyen” el potencial del mercado y se preparan.

Sin embargo, igual que ocurrió al principio de los tiempos en la historia de la moto, las soluciones que al final se impondrán y cómo será “el estándar” de las motos eléctricas está por definir, y por eso, cada marca inicia el camino de la forma que le parece oportuno: unos hacen scooters, otros motos de campo o intentan hacer un moto de carretera. Yamaha, por su parte ha empezado, de forma razonable, por la forma más básica de moto posible: el ciclomotor, entendido como algo más que una bicicleta, un vehículo ligero pero motorizado, en el que no hace falta tu esfuerzo para que se mueva y útil en breves desplazamientos; el EC-03.



CÓMO ES

Un EC-03 es un vehículo que llama la atención. Cuando lo hemos visto en los salones, expuesto en lo alto de un podium, entre focos, azafatas y motos de última generación, el aspecto de pieza de alta tecnología es evidente. Puesto en la calle recobra un poco el aspecto de bicicleta eléctrica, de algo más accesible a “los simples mortales” que una concept-bike. Pero sigue siendo un vehículo llamativo y con cierto “look Guerra de las Galaxias”. Es pequeño, muy ligero y compacto; escueto, incluso. Pesa 56 Kgs gracias, entre otras cosas a su chasis de aluminio. Lleva un motor que alcanza 1,4 Kw de potencia (1,9 Cv) y un para motor constante desde 280 rpm de 9,6 NM. El motor, la unidad que Yamaha denomina YIPU, va directamente en el cubo de la rueda trasera y la gestiona un miniordenador conectado al puño del acelerador y al pequeño cuadro de mandos

El motor requiere 50 V para funcionar. Lleva una batería de iones de litio que requiere una carga de entre 6 y 7 horas desde plena descarga a plena carga y con “los llenos hechos” yamaha ec-03tiene una autonomía aproximada de entre 20 y 30 Kms. Para cargarla necesitas sólo un enchufe normal de 220 V, ya que la Yamaha lleva su propio cargador incorporado con un enchufe bajo el asiento.

La parte ciclo tiene su lógica. No es que Yamaha haya querido que el EC-03 parezca una bicicleta sofisticada: es que en un vehículo eléctrico, cuanto menos peso, más autonomía (en realidad, en cualquier vehículo, aunque en uno de gasolina no es tan crítico este asunto). Por eso, las ruedas han sido específicamente diseñadas para este ciclomotor. Tambores de freno sistemas más simples y ligeros que los discos en ambas ruedas y unas ligerísimas suspensiones, con una mini-horquilla invertida y un sólo amortiguador en el lado izquierdo (donde el propio “cárter” hace de basculante) que mejoran el comportamiento y hacen que el EC-03 sea capaz de circular a su velocidad máxima con seguridad. Sencillez y ligereza, pero sorprendentemente efectiva cuando te montas.



CÓMO VA

Como has visto, empecé esta prueba titulándola “al principio de los tiempos”. Luego, bajo ese titular te he contado porque veo yo en el EC-03 similitudes con aquellas motos de los primeros días de la historia de la moto, pero lo cierto es que ese titular se me ocurrió mientras la probaba. Montado en ella me recordó a aquellos ciclomotores “de verdad” de inicios de los 70 que, años después tuve oportunidad de probar. En concreto me recordaba a una Mini-Montesa (no se si la recordarás, pero era una de aquellas tipo “Vespino”) que tuve ocasión de semi-restaurar hace unos años. Igual de tamaño, muy parecida de posición, de similares prestaciones...pero infinitamente más suave, más fácil y mejor en todos los aspectos, claro está. 

Te subes en ella, le das al contacto, como en cualquier moto, y se enciende el cuadro con un pitido. El cuadro te da la indicación “push”, de forma que hasta que no pulsas el botón “power”, uno de los tres que hay en la base del cuadro, no arranca. Cuando lo pulsas, el cuadro ya se enciende definitivamente, con la indicación del nivel de batería, los dígitos de velocidad preparados y el totalizador de kilómetros (también tiene parcial, este aparece pulsando un botón). Tiene dos modos de funcionamiento: el normal y “power”. Depende del último uso, de en cuál de las dos posiciones lo hayas dejado para que arranque en ese modo.yamaha ec-03 Conmutan con el mismo botón que hemos pulsado para arrancar y la diferencia entre ambos es mucha: de 30 a 49 Km/h de máxima velocidad y de 30 Km de autonomía a unos 20. Puedes cambiarlos en marcha y la sensación es graciosa: parece que metes el “mini-turbo”; vas con el cuentakilómetros oscilando entre los 30 y 31 km/h y de repente empuja sin parar hasta los 49 km/h, en llano o bajando, claro. A los 45 km/h enciende un led rojo bajo el que lees “warning”: ya vas muy rápido.

Es cómodo, el asiento, pequeño, es suficiente para cortos desplazamientos, las estriberas estás en buena posición y sobre todo la sensación de ligereza es total. De hecho en Yamaha han hecho un trabajo excepcional equilibrando los pesos de todos sus componentes para que, a pesar de la ligereza y la simplicidad de su equipamiento de ciclo este “yamahita” se comporte dignamente. Eso si, ojo con los baches, por que si son suficientemente grandes parece que “se te comen”.

Cargarla es tan fácil como abrir el asiento y sacar el cable que viene enrollado en su sitio, enchufarlo a cualquier toma de 220 v y dejarla así hasta que en unas horas vuelvas a cogerla.



EN CONCLUSIÓN

El EC-03 es una interpretación muy acertada de cómo la tecnología actual puede ya sustituir, en ciertos casos, a los vehículos de gasolina. En este caso, los ciclomotores “verdaderos” que, aunque hoy en día en retroceso hasta casi su desaparición, hace unos años suponían una forma de movilidad urbana y rural muy importante y económica. En este caso, la economía y su limpieza son indiscutibles, e incluso forman parte de su nombre si lees el “cero” de su nombre como “o”: Eco 3. 

Por 2.400 euros puedes tener ya este “concept” convertido ya en vehículo de serie. Si tu caso es el de necesitar un vehículo para desplazamientos dentro de sus radio de acción, su economía y facilidad de uso son imbatibles. Y también puede resultar un vehículo útil y práctico como “secundario” en una auto-caravana o en un barco: con 56 Kgs de peso y un tamaño muy contenido, es fácil de guardar en cualquier sitio. E incluso de meter en un ascensor para subirlo a casa y cargarlo.

Equipamiento probador:

- Casco: Givi X.07

- Guantes: Alpinestar

- Chaqueta: Tucano urbano



A favor

- Retoma el concepto de ciclomotor básico, sólo que mejorado con la tecnología eléctrica.

En contra

- Demasiado simple de parte ciclo, podría mejorar suspensiones.

Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing”
Fotos: Luís Navarro
Mayo 2010

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