Prueba VESPA S 125 ie SPORT

LA PRIMAVERA HA LLEGADO...

No, si ya se que estamos más bien en verano. Me refiero a la Vespa de esta prueba, que aunque tampoco es ya una Primavera de aquellas que en los años 80 poblaron Europa si es una versión moderna de aquella mítica Vespa, favorita de los jóvenes de aquella época

  

LA PRIMAVERA HA LLEGADO

Yo soy de los que cree que la Vespa no es sólo un scooter. Desde hace muchos años, es algo más, es todo un icono, un vehículo especial, con muchas virtudes, algunos defectos pero sobre todo con un carisma y una personalidad muy especial. En Piaggio son conscientes de esto y de vez en cuando le dan “una vuelta de tuerca” al concepto y recuperan el espíritu o la imagen de alguno de los modelos que a lo largo de estos más de 60 años de vespa s 125 ie sporthistoria para volver a “enamorar” a posibles clientes.

La Vespa que ves en las fotos es una Vespa 125 Sport, una serie especial basada en la 125S que se presentó hace un par de años, construida sobre la base de la 125LX pero con el faro cuadrado y asiento tipo “retro” y otros detalles que la acercaban a la estética de aquellas Vespa Primavera de los 80. Con un acabado especial, con acabado en gris titanio , la franja con la bandera a cuadros en tonos grises del lateral y las llantas negras, esta versión Sport supone una estética más personalizada y atractiva de la misma Vespa S.

En el fondo, y como ves, sigue siendo la misma Vespa 125 de los últimos años, con sólo unos retoques “ de maquillaje” que la hacen más atractiva. Con carrocería autoportante en chapa de acero, el motor 125 4T de aire de la marca y su proverbial agilidad, es un scooter bien acabado, eminentemente ciudadano, de prestaciones suficientes en ciudad (un poco justas en carretera, la verdad) pero de indudable atractivo estético. No hay un equipamiento de GT, si no más bien de scooter ciudadano. Un cuadro con la información justa, enmarcado en un embellecedor cromado, una bandeja portaobjetos en el escudo interior, con un gancho para llevar bolsas sobre el suelo casi plano, sólo “interrumpido” por la viga central tradicional de las Vespa y bajo el asiento un pequeño hueco para un casco jet (y no todos caben). Eso si, ese hueco es un “cubo” que va suelto, no como en otros scooter y sólo tirando de él sale entero, dejando una buena zona para trabajar en la zona superior del motor. Sin embargo, y para que se note que en una Vespa actual la estética es primordial, detalles cromados como los topes interiores de los puños, espejos o el brazo de suspensión, logos en rojo, o ribeteados blancos en el asiento no faltan.



65 AÑOS

Si tuviésemos una máquina del tiempo y trajeses desde los años 50 a un conductor europeo a nuestros días, posiblemente el único vehículo que reconociese por sus logos e incluso por su silueta es una Vespa. No es la misma Vespa, está claro, pero es de los vehículos que menos ha cambiado en sus formas a lo largo de estos 65 años que ven desde su creación. 

Este “invento” es una idea de uno de los propietarios de la empresa Piaggio, Enrico Piaggio. Su empresa había sido fundada a finales del siglo XIX y construía al principio material para barcos y ferrocarriles. En la 1ª Guerra Mundial se pasaron a la aviación y hasta 1945 fue su actividad principal. Terminada la vespa s 125 ie sportguerra se encontraron con sus fábricas destruidas y, sobre todo, poca posibilidad de seguir viviendo de los aviones. Sin embargo, tenían claro que en poco tiempo iba a hacer falta un vehículo que motorizara Italia. ¿Y que tal una moto ligera?. El encargo recayó en un ingeniero aeronáutico poco aficionado a las motos, característica que le llevó a diseñar el vehículo que a él le pareció racional y lógico, desechando las ideas preconcebidas (que no tenía) de como tiene que ser una moto. Corradino D´Ascanio, que así se llamaba hizo una moto con carrocería autoportante, con el motor en un lado de la rueda trasera y un tren delantero basado en el tren de aterrizaje de un avión. Con un pequeño motor de 98 cc y 2T (dicen que derivado de un motor de un arrancador de aviones) se empezaron a construir Vespas en 1946 que vendieron a través de la red de concesionarios Lancia de la época.

Pocos años después hubo una 125, se subió el faro al manillar (las primeras lo llevaban sobre la aleta) y comenzó un fenómeno que cubrió el mundo de Vespa. En los años 60 se diseña la Vespa 50, siguiendo los mismos conceptos, con una carrocería más pequeña para el motor de 50 cc y de ella derivarán posteriormente las 75 y 125 que “inspiran” esta 125S Sport que hoy traemos. De aquellos años, Vespa mantiene parte de sus características que la hacen única: la carrocería metálica autoportante, la suspensión delantera por brazo oscilante y la filosofía de ser un vehículo con afán de ser útil a todo el mundo. Y por si no te habías fijado, al igual que desde los años 60 hasta los 90, se sigue manteniendo la filosofía de mantener la gama con dos carrocerías: una grande para las cilindradas desde los 125 (ahora las de la gama GTS) y las de carrocería pequeña para las de hasta esos mismos 125 (LX y S actuales). Otra historia es que ahora, además, para los “puristas” se vuelva a hacer la PX, que esa no sólo mantiene la filosofía si no que es la “verdadera heredera” de la Vespa de D´Ascanio.



CÓMO VA

La filosofía de una Vespa es la que te cuento: es una moto útil, cómoda para desplazarse en ciudad y fácil de mantener. Del “pliego de diseño” de las primeras Vespa se mantiene la carrocería autoportante en acero, el tren delantero y sus formas, “a grandes rasgos”. Ya no es, sin embargo, aquella moto que podía reparar un herrero en cualquier pueblo: no lleva el motor lateral y simple de 2T y cuatro marchas si no un motor de aire de 4T, inyección electrónica y variador automático, más difícil de reparar, sin duda, pero seguro que también es más difícil de romper. Mantiene, sin embargo, las ruedas de 10”, pequeñas, que no aportan grandes ventajas si buscas una estabilidad impecable, pero insustituibles para hacer un vehículo muy ágil. Por supuesto, tampoco hay sitio ya para la rueda de repuesto, pero al igual que pasa con el motor, hoy día un pinchazo es algo anecdótico que pasa de año en año y no tres veces en un viaje. 

Todas estas “características” perdidas de las Vespa de siempre se han sustituido por complementos más útiles hoy día: el hueco bajo el asiento, la pata de cabra lateral o un caballete con brazo de palanca “ponen” a la Vespa en el siglo XXI.vespa s 125 ie sport El motor central de 4T y con variador y los dos amortiguadores traseros hacen que la Vespa sea un scooter con un comportamiento más sano y normal que el de las antiguas (o que el de las PX) y sin embargo no ha perdido el encanto de las formas tradicionales.

En marcha es un scooter práctico. Nada más ponerla en marcha y bajarla del caballete (baja bien con la maniobra típica en las Vespa: subido en ella, empujón hacia delante) notas que es ágil, muy ágil. Gira en un pañuelo, los mandos son suaves, aunque el freno trasero de tambor necesita estar bien tensado para tener buen tacto y el motor responde al mando del gas con prontitud. De hecho, notas cierto “nerviosismo” del tren delantero a baja velocidad, síntoma de la poca inercia de sus ruedas de 10”. Las suspensiones están conseguidas: no muy duras, tampoco son demasiado blandas y la delantera, a pesar de recurrir al sistema de brazo oscilante (por cuestiones estéticas y filosóficas, más que por otra cosa) y su poco recorrido trabaja bien sobre buen asfalto, dando un buen “feeling” a la dirección. En ciudad, con todos estos aspectos a su favor, es un magnífico scooter. En carretera, sus prestaciones se quedan un poco justas, aunque no supone mayor problema salir a la carretera en trayectos e medio rango, ya que es cómoda y agradable. Otra cosa son las curvas, si buscas hacer conducción deportiva: esta Vespa es una Sport, pero eso es sólo por su estética. Su comportamiento, sano y divertido, no invita a hacer una conducción “sport de verdad”: las ruedas de 10”, un centro de gravedad alto y las suspensiones cortas sujetan a la Vespa bien pero no ves cuando llegas al límite así que, o arriesgas y a ver que pasa o te contienes y disfrutas del paseo a un ritmo más tranquilo. Para eso es un Vespa.



EN CONCLUSIÓN

En 1946 la Vespa se diseñó para motorizar un país. Con el tiempo, motorizó no sólo uno, si no muchos: media Europa y media Asia han recurrido a estos scooters a lo largo de los años. Hoy día, en Europa, ya no es necesaria esa función en los scooters que todavía portan el nombre. Ahora, una Vespa es un scooter práctico y ciudadano, virtudes que desde el primer día han destacado en las Vespa y que en el siglo XXI se han potenciado, como es lógico. Sin embargo, tantos años de historia también han forjado sobre estos scooters una personalidad muy acusada y hoy día, el que quiere una Vespa no sólo busca funcionalidad, si no que también la estética es un componente importante. En esta Vespa Sport esa estética se ha potenciado a través de una decoración exclusiva y llamativa, pero elegante y de moda, recordando estéticas de los 70 y 80. 

Es algo más cara que una práctica Vespa 125 LX, una moto que ya de por si, sin considerar “sus antecesoras” es toda una clásica, ya que lleva entre nosotros desde 2005 (1996 si la consideras un restyling de la ET4, la primera Vespa 4T de la historia) y es uno de los scooters ciudadanos mejor considerados. Por un pequeño sobreprecio te harás con una Vespa S (3.288 €), mucho más personal con su estética “Primavera”. Y si todavía quieres más, por 3.368 €, esta Vespa Sport es una auténtica “pasada” en cuanto a “look” se refiere. 

Equipamiento Probador:

- Casco: Givi X.07

- Chaqueta: Halvarssons Proximo (Cedida por 2TMoto)

- Botas: Axo

- Protector cervical: Moveo Brace Dynamic



A favor

- Un gran scooter para ciudad, con una estética inigualable.

En contra

- Un hueco para el casco un poco mayor, o bien una rejilla trasera portabultos de serie mejoraría su capacidad de carga manteniendo el “look” clásico.

Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing”
Fotos: Javier Ortega
Mayo 2010

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