Prueba SUZUKI B KING

IMPACTO TOTAL

La B-King es la «naked» más potente y rápida del mercado, además ahora Suzuki te la entrega con un ligero escape Yoshimura, y un precio excelente: 10.171 euros.

 

Recuerdo la primera vez que la vi fueron unas fotografías que me llegaron del Salón de Tokio del 2001, donde hizo su primera aparición en público. Al natural no la tuve delante de mis ojos hasta pasados unos años, y me volvió a impresionar. La B-King es una moto impactante, grande, aparatosa, mayúscula, pero al mismo tiempo tiene cierto aire de “moto normal” que hace que te apetezca montarte en ella y ver como va semejante aparato.

suzuki b kingLa unidad que me ha dejado Suzuki viene con el extra del escape Yoshimura y aunque la aligera un buen número de kilos y seguramente mejora un poco el rendimiento del motor, le quita una parte de su personalidad, ya que por detrás parece otra moto. Los escapes originales que salen generosos por los laterales del colín como si fueran dos inmensos cañones de artillería de calibre gigante, con la boca acabada en forma de cuadrado-pentagonal, le dan mucha gracia y un aspecto de batería antiaérea.

Vista en parado das una vuelta alrededor, y luego otra… y hasta una tercera. Ves una moto muy bien hecha, inmensa, pero todo resuelto con una terminación exquisita y cada pieza en su sitio. Desde la original óptica delantera con un bisel afilado en el centro, los intermitentes integrados en el depósito o el piloto trasero formado por leds infundibles. El panel de instrumentos tiene un diseño muy logrado, es una esfera central con tacómetro analógico y un panel digital multifunción. Tiene reloj horario, velocímetro, indica la marcha engranada, dos parciales, un totalizador, un ordenador de a bordo, intervalos de mantenimiento, curva de potencia elegida… y un largo etcétera. En la parte izquierda del cuadro hay un montón de testigos que cuando pones el contacto y se resetean parece una auténtica discoteca.

UN REPASO TÉCNICO

La B-King como te puedes imaginar está directamente derivada de la imponente Hayabusa, pero no es una de estas a la que le han “quitado la ropa”, la B-King es otra moto diferente.

El motor si conserva su arquitectura, sus cotas, su cilindrada (1.340 cc) y su estructura general, pero han rebajado algo su potencia y suavizado su respuesta, pasa de 197 CV a 184 CV, eso si, al mismo número de revoluciones, 9.500. Además en la B-King han incorporado el sistema S-DMS con dos curvas de potencia, la A (plena potencia) y la B que rinde 47 CV menos y tiene una entrega todavía mucho más dulce, suave y dosificable, muy indicada para utilizarla en días de lluvia o en ciudad. Lleva igualmente sutilezas técnicas como radiador curvo, válvulas de titanio con un solo muelle que restan menos potencia por su ligereza, bielas tratadas al cromo-molibdeno, embrague con rampas, antibloqueo y mando hidráulico, sistema de inyección con un super procesador de 32 bits y doble mariposa SDTV para cada cilindro, válvula de escape SET, llave codificada… y muchos gadgets más.

suzuki b kingEn cuanto al bastidor, este le podemos considerar como el “adn” de las motos, y aunque su estructura es muy parecido al de la Hayabusa, es decir un doble viga de aluminio, se ha confección en cinco tipos diferentes de fundición para darle la rigidez adecuada en cada segmento. El comportamiento ciclista de una moto, se basa principalmente es sus geometrías y sus cotas, es decir su distancia entre ejes, lanzamiento y avance. En la Hayabusa tenemos 1.480 mm, 97 mm y 24º, mientras la B-King tiene 1.525 mm, 107 mm y 25'5º respectivamente, luego es más larga, más conservadora y tiene una dirección más «lenta». Las dos motos pesan casi lo mismo (245 kg llenas de gasolina), pero la B-King está pensada para una conducción más aplomada en carretera, menos radical y más turística que su hermana.

En el tren delantero nos encontramos una horquilla invertida de 43 mm que se puede regular en tres vías, va sujeta al chasis por una espectacular tija inferior de triple abrazadera para asegurar su robustez y rigidez. El amortiguador trasero igualmente regulable lleva un sistema de bieletas para darle progresividad al conjunto. En la tija superior de la dirección va anclado un eficaz y necesario amortiguador de dirección. Los frenos son Nissin de 310 mm los delanteros y 260 mm el trasero, con pinzas de 4 pistones y anclaje radial. Y quiero destacar el enorme neumático trasero de 200/50-17 montado sobre una llanta de 6 pulgadas de anchura.



ME VOY A PROBARLA

La verdad es que pensaba que la primera vez que me montara en ella me iba a impresionar más, y no fue así. Posiblemente gracias a su posición de conducción bastante racional, con el manillar algo bajo, pero sin exagerar, de una anchura muy correcta entre las piernas y una altura bastante contenida (805 mm) que me permite llegar bien con los dos pies al suelo. Eso si, ves mucha moto delante de ti, que se “esparrama” hacia los lados. ¡Es muy ancha de depósito! Sus laterales con los intermitentes integrados, llegan casi hasta las puntas del manillar. Me agrada la suavidad general y la buena ubicación de todos sus mandos.

Salgo por la ciudad, y aunque la B-King por peso y tamaño no es el vehículo ideal para moverse entre los coches, no se me da mal. Su aceleración es lineal e instantánea, le da igual en la marcha que vayas, siempre responde con energía y optimismo. La noto dura de dirección, es un poco pesada y algo torpe, y a muy baja velocidad, maniobrar entre los coches requiere bastante pericia, pues el amortiguador de dirección la da un tacto un poco de “tentetieso” y tienes que ir atento si no quieres zigzaguear demasiado y llevarte algún espejo retrovisor colgando de un extremo del manillar.

suzuki b kingSalgo a carretera y enfilo camino a mi casa en El Escorial, a unos 50 km de Madrid. Voy por el puerto de Galapagar que me conocen ya hasta las hormigas. Primera sorpresa desagradable, la moto va fatal. La noto muy imprecisa en la entrada de las curvas, y al salir de una de las rotondas que hay antes de comenzar el puerto, abro el gas con cierta decisión y me hace una derrapada que me da un susto de aúpa. ¿Qué pasa? Entro en la gasolinera para mirar las presiones y estaban bien, 2,9 adelante y atrás. Pero las ruedas… ¡las ruedas estaban el las lonas! Ya me lo había advertido Manuel de Euromoto al entregarme la B-King: “Ten cuidado Mariano, que las ruedas no están muy allá”. Muy allá no Manuel, ¡lo que están es hechas polvo! Subí Galapagar sin mucha confianza, la verdad. Bueno mejor dicho, con confianza cero, no me fiaba ni un pelo y extremo las precauciones. Lo primero que hice cuando llegué a casa fue llamar a Valentín de Suzuki y explicarle lo de las ruedas. Me dijo que no me preocupara que llevara la moto al concesionario que me pondría un juego de cubiertas nuevas.

Fue mano de santo. Salí del concesionario con cautela hasta que se limpia del todo el “brillito” que tienen siempre las cubiertas nuevas y marche hacia mi zona de curvas. ¡Qué diferencia, parecía otra moto! A partir de ahí la he hecho kilómetros a la B-King por todos sitios, y te diré que me ha gustado hasta tal punto, que es una moto que me compraría. Además el sonido de estos escapes Yosimura es embriagador, Suena bonito, pero no suena mucho, es discreto y excitante a la vez. Y luego la moto es preciosa, la miran allá por donde pasa.

Mecánicamente es una maravilla, el motor tira desde abajo, y en esta ocasión cuando digo desde abajo, quiero decir desde el ralentí. Abres al gas y va subiendo con progresividad y energía constante, de una forma lineal. Hasta llegar a las 7.000 revoluciones más o menos. A partir de ahí le cambia un poco la voz y su bramido se va haciendo más fiero, te empieza a avisar de lo que se avecina. Notas que la dirección, siempre aplomada y como te he dicho hasta tal vez un poco pesada, tiende a aligerarse. Hay que empezar a agarrarse con fuerza al manillar y prepararse bien si decides enroscar el puño de gas a fondo. Por otro lado el cambio de marchas es “made in Suzuki”, que quiere decir casi perfecto para mi. Es preciso, corto de recorrido y muy rápido al insertar las marchas. Al motor no vamos a ponerle pegas ni echar nada en falta. Es brutal arriba, fantástico en medios y excelente en bajos, con una curva de potencia tan llena a todo régimen que te puedes ahorrar muchos cambios de marcha en carreteras viradas. Solo tienes que frenar, negociar el viraje y abrir el gas.

Por otra parte la moto frena muy bien, pero no hay que olvidar que llevamos casi 260 kg de moto más nuestro peso y el del acompañante si viene. Hay que anticipar mucho las maniobras, hay que calcular bien el espacio necesario para frenar y estar mirando hacia donde queremos dirigir la moto cuando vamos frenando, luego buscar la salida y abrir el gas.

suzuki b kingEn carreteras viradas se puede ir muy deprisa con la B-King, pero lo suyo no es ir al límite; te hace trabajar demasiado, la horquilla delantera es un poco blanda con los reglajes de serie y la recompensa no es óptima. Si vas a fondo, a los frenos les das una paliza y tú te llevas otra, tirando la moto de un lado a otro, descolgándote para no rozar, amarrándote fuerte al manillar en las brutales aceleraciones y apretando como un poseso la maneta del freno para parar donde quieres. Es mejor bajar un poco el ritmo y entonces disfrutarás un montón. No hay que ir a tope. Deja al motor trabajar en la parte media del cuentavueltas, ahórrate cambios de marcha y disfruta pilotando con cierto relax, sin prisa pero sin pausa, rápido y fluido. Me lo he pasado genial con la B-King pilotando así, es mucho más eficaz de lo que parece en carreteras de curvas y de verdad que también vas rápido.

Es una moto a la que tienes que cogerla el punto, tienes que ser preciso en tus trayectorias, no es una moto a la que le guste cambiar de trazada en mitad del viraje, ni frenar con la moto inclinada (tiende a levantarse). Pero una vez inscrita en su trayectoria, la mantiene con un aplomo imperturbable y te transmite una grata sensación de seguridad, tanto en curvas lentas como en virajes de alta velocidad.

En línea recta y si tus brazos aguantan, entre las naked no tiene rival: la llegue a ver durante unos breves instantes (casi no podía más) 280 km/h en el marcador (en autopistas alemanas naturalmente) que podrán ser unos buenos 260-5 km/h reales, una pasada para una naked. Viajar en autopista tiene el inconveniente de todas las naked, pero con la barbilla en el depósito y la cabeza metida a la altura del manillar, se merienda los curvones de autopista como si nada, con un aplomo excelente.

Como conclusión te diré que en este momento y por “diez mil pavos”, la gran “B” de Suzuki es una ocasión para comprarse. Es una moto de capricho, pero si eres un motorista de los de toda la vida, te puedes dar el gustazo de usarla a diario y no te fatiga, con un componente utilitario que tal vez te sorprenda, debido a las bondades de su imponente motor. Es una moto grande, para pilotos con experiencia, exclusiva, bonita, buena y ahora además barata.



LO MÁS, LO MENOS

Lo +:

-Su imponente motor y sutilezas técnicas

Lo -:

-Es un poco torpe de dirección



Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing”
Fotos: Paloma Soria
Agosto 2010

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