Prueba SUZUKI SIXTEEN 125/150

"LA RIVAL"

Como sabrás, el mundo del scooter es posiblemente el que más ha evolucionado durante los últimos años a todos los niveles: diseño, tecnología, especialización, etcétera. Del tradicional concepto de scooter “puro” hasta esa especie de naves espaciales llamados “mega scooters” de más de 600 cm³ que proliferan actualmente por nuestras ciudades y carreteras, media un abismo. No obstante, la única alternativa al concepto tradicional tipo Vespa -con llanta pequeña y chasis de chapa estampada, para que nos entendamos- ha sido, durante años, los modelos denominados de rueda alta. ¿Y a qué se refería esta denominación?, pues lógicamente al diámetro de sus llantas.

  

"LA RIVAL"

Los primeros scooters tenía 10 pulgadas, que evolucionaron hasta 12 para lograr una estabilidad más o menos aceptable manteniendo una buena agilidad en ciudad. No obstante, años más tarde se desarrolló un segmento en el que las ruedas eran de 16 pulgadas para lograr una estabilidad mucho mayor (el eterno problema de estos vehículos, y si no que se lo digan nuestros abuelos que se recorrían media España en las Vespas o Lambrettas) aún sacrificando espacio interior y capacidad de carga. En este segmento se produjo un fenómeno realmente curioso, puesto que España es un país rendido ante el concepto de scooter tradicional, y sin embargo la reina indiscutible del mercado ha sido durante años- décadas, más bien- la Honda Scoopy a pesar de venderse prácticamente sólo en Cataluña. Bueno, Barcelona para ser más exactos, puesto que el resto de España apenas si se vendía un 1 o 2% del total. Y este fenómeno se repetía en Europa, donde los modelos de rueda alta se vendían solamente en puntos muy concretos, pero con un éxito más que notable o incluso-como es este caso-arrasador.



Prueba SUZUKI SIXTEEN 125/150

Con la revolución que ha sufrido nuestro mercado en los últimos años, lo cierto es que la venta de los modelos de 16 pulgadas ha subido y se han diversificado. Así, Suzuki ideó un modelo con el que poder competir directamente con la mítica Scoopy y, para qué andarse con paños calientes, convertirse en su rival directa y a ser posible vencerla en el mercado. Sin duda, es un reto muy complicado puesto que el modelo del ala dorada se ha convertido casi en un símbolo, pero la realidad es que Suzuki ha puesto toda la carne al asador con su nuevo modelo. Para empezar, ha sido desarrollado en España en su centro de Gijón, lo que asegura un estudio minucioso de su calidad y su comportamiento, como se demostró cuando los japoneses tuvieron el buen acierto de encargar al centro asturiano también el desarrollo y fabricación de las Burgman 125.

Por tanto, como la estética de este segmento está muy delimitada, al primer golpe de vista la Suzuki se parece claramente a la Honda. Con una acertadísimo nombre- Sixteen, Dieciséis en castellano, que se refiere tanto al conocido diámetro de sus llantas como el “target” de edad al que va dirigido-resulta bonita, atractiva y con buenas terminaciones.

En cuanto al motor, aunque lo normal hubiera sido aprovechar uno ya existente para bajar costos, lo cierto es que se ha desarrollado un nuevo con una impecable inyección electrónica que declara unos buenos 13 caballos, ya muy cerca del límite de 15 de los usuarios “homologados” de carné de coche. Su funcionamiento es impecable desde el mismo momento del arranque. Ya sea en frío o con muchísimo calor no tose ni vacila lo más mínimo, y desde el primer giro de acelerador el empuje es progresivo y contundente para tratarse de un modelo “escuela” enfocado a novatos y especialmente al emergente mercado juvenil femenino. Como su medio natural va ser la ciudad, la Sixteen acelera más que corre, puesto que sale con presteza de cualquier semáforo incluso con dos adultos encima, pero su velocidad máxima apenas rebasa los 100 km/h.

Hablando sobre la amortiguación, aquí se nota la mano española del proyecto, puesto que se nota razonablemente firme y estable frente a la tendencia japonesa de hacer los escúteres demasiado blandos buscando la comodidad. Sorprende cómo se comporta siguiendo la trazada en rotondas o curvas cerradas incluso con cierto bacheado (dentro de un orden, claro), y todo gracias a las ya conocidas excelencias del diámetro de la llantas, pero también a una buena puesta a punto de la amortiguación.



HABLEMOS DE FRENOS

Con un disco de 220 mm en cada rueda- algo en que aventaja claramente a la Honda que incorpora un anacrónico tambor trasero- frena perfectamente para sus prestaciones y peso, pero además incorpora un sistema de frenada combinada evidenciado por los tres pistones y el doble latiguillo de la pinza delantera que permite, presionando la maneta izquierda, actuar sobre ambas ruedas. Una excelente ayuda para los más noveles.



COMODIDAD Y CAPACIDAD DE CARGA

Si la estabilidad ha sido históricamente el principal argumento de ventas de la “rueda alta”, su principal hándicap y punto más criticable es su capacidad de carga. Puesto que las llantas son más grandes que los modelos tradicionales de 12 o 13 pulgadas de diámetro, que en los últimos modelos de mercado logran capacidades realmente sorprendentes incluso en pequeñas 125, obliga a los diseñadores a “comerse” parte del generoso hueco bajo el asiento. Aquí se consigue más espacio en otros modelos de la competencia directa, pero realmente sigue siendo reducida. Debajo del asiento apenas se cabrá un casco jet y poco más, aunque hemos de contar con su amplia plataforma plana con un buen gancho para poder fijar la bolsa o mochila para ir a clase o al gimnasio (o donde te dé la gana, vamos) y una parrilla trasera que te vendrá de perlas para poder fijar algún paquete. Por cierto, en la parte inferior de sus laterales incorpora unos estratégicos ganchos donde poder fijar los siempre socorridos pulpos. No, si detalles no le faltan a esta Sixteen, desde luego.

 

¿O sí?, porque en un modelo de imagen y prestigio como es éste, el hecho de que no lleve pata de cabra lateral resulta bastante incómodo puesto que tienes que bajar de ella para poder subirlas sobre el caballete central. Y esto, si acaso llevas alguna bolsa en el pasillo central, se puede convertir en un ejercicio de equilibrio.

 

suzuki sixteen Por otro lado, sus dimensiones son lo suficientemente generosas para que un adulto o alguno de estos quinceañeros de ahora tamaño L o XL, no se encuentre en un espacio reducido e incómodo. El asiento es ancho, cómodo y con buen acolchamiento, el escudo frontal protege bien las piernas y la ergonomía general resulta francamente cómoda. El pasajero tampoco se puede quejar en cuanto al asiento, y además cuenta con dos buenas asas laterales anchas y de formas suaves que permiten agarrarse sin ningún problema, con unas estriberas plegables también muy bien colocadas.

El enfoque que se sigue en su diseño para facilitar el uso a los motoristas que empiezan se nota también en el cuadro de relojes, compacto pero completo en el que destaca un indicador de revisiones, que se ilumina cuando han pasado los kilómetros tras los que debes llevar al taller. Un detalle muy bueno en un modelo de este segmento, como también lo es el sistema anti robo tradicional de Suzuki en que, con una pieza moldeada en la cabeza de la llave, se puede girar una pequeña trampilla que aísla la cerradura. Desde luego, este modelo será más difícil de robar que los de su competencia.



LA ALTERNATIVA

 Lo cierto es que hasta el momento ninguna de las marcas llamémoslas “tradicionales” se había atrevido a atacar directamente a la Honda Scoopy. Suzuki es la primera que dispara directamente a su línea de flotación con un buen producto que resulta bonito, cómodo, estable, con un motor suave, progresivo, que consume poco (¡prácticamente 3 l y medio los 100!) y que puedes dar por seguro que tendrá fiabilidad mecánica indiscutible. Buena muestra de la confianza que tiene Suzuki en este modelo es el lanzamiento y el esfuerzo de marketing que se ha hecho, por lo que a Honda le ha salido un hueso duro de roer. Acabar con mito de la Honda Scoopy es imposible, pero compartirlo es otra historia. Si hasta ahora sólo había una reina, ahora tiene una dura rival llamada Sixteen.



A favor

- Diseño agradable y atractivo.

- Motor suave y progresivo.

- Consumos.

- Habitabilidad.

- Terminaciones.

En contra

- Lo mejorable

- Muy parecida a la Honda Scoopy.

- Falta de caballete lateral.

- Capacidad de hueco bajo el asiento.

- Velocidad punta.

- Poco válida para circunvalaciones o vías rápidas.

Prueba y Redacción: David García de Navarrete
Fotos: Nora Cámara
Julio 2008

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