Prueba KAWASAKI VN 1700 Voyager

TECHNOLOGY INSIDE

Para este año, Kawasaki ha presentado una completa y profunda remodelación de su gama megacustom. La veterana familia Vulcan, que ha conocido infinidad de evoluciones y cilindradas- desde aquella 500 con motor bicilíndrico paralelo heredado de las GPZ que inundaron nuestras carreteras en el inicio de la fiebre custom en España, hasta la más grande de la familia, la 2000- ha ido creciendo en tecnología y cubicaje en los últimos 10 años desde los 1500, pasando por los 1600 y llegando ahora a 100 cm³ más.

 

Realmente, y como te puedes imaginar, estos incrementos influyen poco en cuanto a rendimiento puro, pero sí bastante en cuanto imagen y que se aprovechan estos modelos “nuevos” para presentar novedades o modificaciones de cierto peso. kawasaki vn 1700 voyagerNo obstante, en esta ocasión la verdad es que el avance ha sido más que significativo, puesto que con la Voyager- la verdadera joya de la corona de la marca en este segmento- se ha dado un paso evolutivo importantísimo en cuanto a tecnología y seguridad. Con la incorporación del sistema K-ACT con ABS y excelencias como el acelerador electrónico, la verdad es que parecería que estamos hablando más una súper rutera de lujo al estilo de la Honda Goldwing o también las reinas históricas a este respecto, las BMW GT - LT. Pero no, es una verdadera megacustom de estilo clásico rival directa de la Harley Davidson Ultra Electra Glide pero que incorpora en sus entrañas todo lo que la moderna tecnología puede aportar a la seguridad y eficacia sobre dos ruedas

¿Piensas que todo esto sobra en una custom “de verdad” y que tanta electrónica sobre una moto tranquila y de corte clásico como esta? No te culpo porque pienses eso, pero te aseguro que estás equivocado. De hecho, cuando montas en una moto con una desmesurada distancia entre ejes de 1700 milímetros, una distancia total de casi 2´6 mts y un peso real de 400 kilos (sin carga, claro) te das cuenta de lo importantísima que es cualquier ayuda que puedas tener.

HISTORIA

kawasaki vn 1700 voyager

Antes de ponernos a escribir la prueba de esta Voyager, hablemos de la historia de las Vulcan. En los 80, cuando ninguna fábrica se atrevía no ya sólo a discutir la primacía de la marca madre de todas las custom-o sea, Harley Davidson- sino casi ni fabricar una moto de este estilo, Kawasaki dio un golpe de efecto que a muchos les pareció la pataleta de un super holding en que la división de motos es más una cuestión de imagen que la rentabilidad pura- recuerda que Kawasaki Heavy Industries fabrica maquinaria pesada de alta tecnología como grúas para construir kilométricos puentes colgantes o trenes bala, por poner unos ejemplos- para que se hablase de ella. Efectivamente, en aquellos tiempos la marca que irónicamente es posiblemente la más “racing” y radicalmente deportiva de todas las japonesas, presentó una 1400 denominada Sumo ¡Una 1400! Visto ahora parece una cilindrada respetable pero desde luego nada espectacular teniendo en cuenta la cantidad de modelos que hay por encima de los 1700, pero en aquellos tiempos era lo máximo que nadie se había podido atrever a sacar al mercado, incluyendo la propia Harley que en aquellos momentos tenía como propulsor Big Twin- el motor de mayor cilindrada montado por la marca-al Blockhead, más conocido como Evolution o simplemente Evo, que tenía 80 pulgadas cúbicas, lo que en cristiano suponen 1340 cm³.

O sea, que de buenas a primeras Harley perdía la primacía en cuanto a motos mastodónticas se refiere. Desde entonces, la marca verde se convirtió el máximo estandarte de Japón en el segmento de las mega custom. De hecho, actualmente y aparte de la Triumph Rocket (inglesa, para los más despistados), la Vulcan 2000 es la moto de serie con mayor cilindrada del mercado.

 Así, la reciente historia de las Vulcan comenzó hace unos 10 años con las 1500 que conocieron versiones Classic y Tourer- precisamente estas son las denominaciones de las hermanas de la protagonista de esta prueba- que, lógicamente, equipaban en un principio carburadores que no lograban controlar unos gastos de gasolina absolutamente disparatados. Más tarde evolucionaron a los 1600 cm³, incorporaron inyección electrónica y con misma base se presentó una de las primeras Power-Cruiser de serie, la Mean Streak.

kawasaki vn 1700 voyager Y, como hemos comentado antes, al tener Kawasaki una de sus grandes bazas de imagen y de mercado en ser la pionera y líder de las megacustom niponas, ha desarrollado esta Voyager que al igual que los ordenadores con procesadores Intel- recuerda, aquellos en que ves un pequeño escudo en que se lee “Intel Inside”- parece tremendamente clásica y recuerda a los coches y motos de los años 60 (según dice el dossier de prensa, aunque se comprueba mucho más rápidamente a primera vista) pero que en sus entrañas tiene no solamente de lo mejor que la tecnología actual puede proporcionarte para tu seguridad y un funcionamiento mucho mejor de la moto, sino algo nuevo que ha sido desarrollado en exclusiva para este modelo por los chicos de Kawasaki y que tiene un rendimiento excepcional no sólo porque su comportamiento sea perfecto, sino porque además pasa totalmente desapercibido cuando lo usas. Y eso, en una moto de estas dimensiones titánicas, es algo totalmente admirable.

Empecemos por el sistema K-ACT (tecnología de freno coactiva de Kawasaki), que por cierto se instala en exclusiva en este modelo y no en sus hermanas de gama. Básicamente se trata de un repartidor de frenada evolucionadísimo que, gracias a la instalación de sensores en ambos trenes, logra que la presión de los frenos en ambas ruedas se equilibre automáticamente detectando el exceso o defecto de fuerza en cada una de ellas. Si presionas la maneta, trabajas sobre las pinzas delanteras y si lo haces sobre el pedal, sobre la trasera. En principio, todo como en una moto normal, pero los sensores de presión colocadas en ambas bombas de freno pasan los datos a la unidad de control electrónico (ECU) que teniendo en cuenta la fuerza ejercida sobre cada bomba y la velocidad de la moto en ese momento determina la correspondiente cantidad de fuerza de frenada necesaria para obtener una eficiencia máxima… teniendo en cuenta como eficiencia máxima la que equilibre más la moto y ofrezca más seguridad. Esto se consigue con un pequeño motor que activa bombas de líquido en las unidades de control que desvían presión hasta la pinza delantera derecha o a la pinza trasera, de lo que deducirás fácilmente que la pinza delantera izquierda es la única que trabaja con presión directa de tu mano. Vamos, para entenderlo rápidamente es que el sistema busca que ambos frenos ejerzan la presión adecuada que evite pérdidas de agarre de las gomas- bastantes duras y con carcasas muy rígidas, como te puedes imaginar en motos de este peso y carácter turístico- lo que redunda en un tacto perfecto en frenadas bruscas, evitando en parte los típicos “balanceos” de estas motos tan grandes y con amortiguaciones taradas muy suaves cuando llegan esos momentos “delicados”.

Por otro lado, también incorpora un acelerador electrónico que proporciona una finura de funcionamiento admirable para un motor de esta cilindrada unitaria tan descomunal y que por otro lado permite la incorporación de “gadgets” como el control electrónico del ralentí cuando el motor está frío y, sobre todo, un control automático de velocidad de comportamiento impecable y activación muy intuitiva. Presionando un botón sobre la piña derecha, se te ilumina un piloto en el cuadro que te indica que el sistema está preparado. Cuando llegas a la velocidad deseada, presionas un pulsador y automáticamente la moto mantendrá siempre esa velocidad sin necesidad de tocar el acelerador. Al contrario que otros sistemas similares, aquí te adaptas rápidamente y resulta tremendamente seguro y fácil tanto de activar como de desactivar.

Y eso no es todo. Como buena super turística, incorpora también un sistema de audio que se puede controlar por medio de la piña izquierda donde, como puedes ver en las fotos, incorpora todos los mandos de volumen, selección de canal, etc, al que además se puede incorporar un I-Pod para el que trae preinstalación.



DESPEGANDO

Con la Voyager te sientes como si tuvieras que despegar con un gigantesco cohete espacial del mismísimo Cabo Cañaveral- no en vano su nombre es el de una lanzadera de la NASA y también de la nave de la serie Star Trek- en el que, una vez en movimiento, todo resulta controlable, pero iniciar ese lanzamiento requiere mucha técnica y experiencia. Primero, pesa mucho, pero mucho, mucho. Más te conviene no perder el equilibrio y aprender a controlarla dentro de lo posible a base de acelerador y tacto de embrague. Como puedes suponer, el gigantesco carenado junto con las grandes maletas laterales y el top case con respaldo para el pasajero incorporado, aparte de aumentar el peso, desplazan el centro de gravedad y vuelven la dirección más pesada que en el mismo modelo sin toda esa parafernalia “Touring” (su hermana Classic). No obstante, gracias a las excelencias técnicas que te hemos comentado antes, junto con las del chasis y el asiento colocado convenientemente bajo, logra que te acostumbres a este comportamiento mastodóntico. No olvidemos que, como en gran parte de las custom de Kawasaki, la transmisión final es por correa de kevlar de 28 mm (26 mm en la Vulcan 900 y 40 en la 2000), lo que logra ahorrar peso y amortiguar gran parte de las inercias de una transmisión que sería sonora y de comportamiento tosco por culpa de un motor tan grande que, además incorpora dos ejes de equilibrado para controlar las vibraciones.

Pero es que no es una moto para moverse en ciudad ni a baja velocidad. Desde luego, si buscas una moto urbana aquí tienes el polo opuesto a lo que deberías contemplar. En cambio, en carretera abierta o vías más o menos rápidas logras una comodidad absolutamente subyugante que se junta con el acolchado y anatómico asiento- tanto para el piloto como para el pasajero, y es que ambos cuentan también con respaldo o apoyo lumbar- y una protección aerodinámica impecable. Tanto es así que el calor emitido por el motor es más que apreciable (pero mucho más, no sé si me explico) cuando estás parado o reduces la velocidad, porque desde las rodillas hasta las manos y la cabeza están perfectamente cubiertas del viento de la marcha. Eso sí, en invierno debe ser un sistema de “calefacción autónomo” que hará tus delicias, pero en verano no. Eso sí, cuenta con unas trampillas regulables que permiten entrar el aire fresco desde tus pies… y funciona muy bien.

kawasaki vn 1700 voyager Por otro lado, la respuesta de motor al acelerador electrónico es perfecta-no como en otros modelos del mercado actual- aunque desde luego la potencia no es desbordante. 73 CV declarados, a pesar del excelente par de 13,9 kgm a 2.750 revoluciones, se pueden quedar algo escasos debido, sobre todo, al gran peso y a la monumental sección frontal de la Voyager que ofrece una resistencia aerodinámica en relación directa a la excelente protección que proporciona al piloto. No obstante, desde luego logra rodar a ritmos legales y bastante más allá- 180 km de máxima en condiciones favorables- sin ningún problema y con el extra del excelente Control Cruise que te permite pasar los kilómetros sin el más mínimo esfuerzo- y eso que el tacto del acelerador es tremendamente suave, pero si no tienes ni que tocarlo la cosa mejora mucho- y a una autonomía que, gracias a las excelencias de la inyección electrónica es bastante correcta. Con un depósito de 20 l y unos consumos que rondan los 7-7,5 lts, puedes hacer etapas de más de 250 km sin repostar.

kawasaki vn 1700 voyager Por otro lado, el cuadro de instrumentos tiene cantidad de información y detalles que hasta hace poco injustamente parecían relegados a las motos más deportivas- excepto las BMW de gran cilindrada- como es el indicador de cambio de marcha, algo tremendamente útil cuando afronta una zona de curvas sea cual sea el tipo de moto que lleves. Aquí tenemos cinco marchas más una sexta que oficia de “overdrive”- y así lo marca el indicador con un gran “OD”- que permite bajar al máximo el régimen de giro en largos tramos de autopista. Rodando a unos 140, rondas las 3000 revoluciones.

Kawasaki logra mantener con la Voyager su estatus de líder del gigantismo custom nipón, pero no sólo por su gran cilindrada que ya es batida por muchos modelos de la competencia- entre otros, como hemos comentado, por su hermana 2000- sino por la tecnología y el cuidado que ha aplicado en su desarrollo. Esta es una gran moto, y no solamente una gran custom. Una excelente rutera para los que busquen grandes motos para largos viajes, con un estilo clásico, la máxima comodidad y seguridad y, desde luego, tecnología a raudales.



A favor

- Tecnología para la seguridad nueva y estupendamente desarrollada y aplicada (K-ACT ABS, etc)

- Suavidad del motor

- Capacidad de carga

- Protección aerodinámica

- Comodidad y posibilidades ruteras

En contra

- Peso

- Manejabilidad en parado

- Requiere mucha, mucha experiencia en motos de gran cilindrada.

- Calor emitido por el motor ( aunque en invierno se agradecerá )

- Precio algo elevado, que por otro lado se justifica perfectamente por la calidad de toda la moto

Prueba y Redacción: David García de Navarrete
Fotos: Miguel Méndez
Agosto 2009

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