Prueba HONDA SH 300 i

AL MÁXIMO NIVEL

Pocas veces, en esto de las motos, las cosas están tan claras como con el Scoopy SH 300 i nuevo. Hay muchos scooter con ruedas altas. No tantos con un motor de 300cc. Y menos aún comparables al Scoopy. Pero ninguno de ellos llega al nivel del Scoopy en prestaciones, agilidad...y precio.

  

AL MÁXIMO NIVEL

Pocas veces, en esto de las motos, las cosas están tan claras como con el Scoopy SH 300 i nuevo. Hay muchos scooter con ruedas altas. No tantos con un motor de 300cc. Y menos aún comparables al Scoopy. Pero ninguno de ellos llega al nivel del Scoopy en prestaciones, agilidad...y precio.

Viene de una familia exitosa. Los SH 125 han sido éxito en ventas desde hace “la tira” de años y de hecho, durante mucho tiempo, han sido líderes absolutos de ventas en España. Son de esas motos que tienen a su alrededor una legión ya no de usuarios fieles, si no de gente que no se plantea directamente otra forma de moverse por la ciudad. Y en el resto de Europa no les ha ido mucho peor. 

honda sh 300 iPero lo cierto es que había otro tipo de clientes a los que el SH 125 y 150 no convencían: los que necesitaban salir de la ciudad y tener un mayor radio de acción y, por tanto, mayor velocidad punta y mejores prestaciones en carretera abierta. De esta necesidad nació el primer SH300, un scooter que intentando no perder la agilidad y las bondades de sus hermanos pequeños en la ciudad mejorase sus prestaciones lo suficiente como para resultar cómodo en cualquier desplazamiento interurbano. Y lo consiguieron. El SH 300 i era un scooter ligero, rápido y cómodo, con un motor específicamente diseñado para él con un nivel técnico impresionante, basada su estructura termodinámica en los monocilíndricos de cross de la marca (las CRF) para conseguir potencia con pocos kilos y así mantener las dimensiones y peso los más cercano posible al SH 125.

Desde luego, no ha igualado las ventas de sus hermanos pequeños: no hay tanta gente con carnet para llevar este 300 como la hay para un 125 y tampoco todo el mundo necesita un scooter que pase de largo los 140 Km/h reales. Además, el SH 300 i no es un scooter precisamente barato, lo que tampoco ayuda a las ventas, a pesar de que el scooter “lo vale”. Ahora le llega el turno a una nueva versión del SH 300 i. Y es algo más que un simple restyling: lógicamente, se ha diseñado una nueva carrocería, pero además se han revisado puntos del chasis, tarados de suspensiones y se han cambiado las ruedas, montando un nuevo neumático detrás. Si con algunas unidades de la versión anterior hubo problemas de estabilidad a alta velocidad, sobre todo si llevabas montado top case y pantalla, estos habrán pasado a la historia.

honda sh 300 iEn el equipamiento no encontrarás nada que sobre. Tampoco falta nada “imprescindible” pero no es un scooter de lujo o muy equipado. En el cuadro, de diseño moderno y actual hay un gran cuentakilómetros central. A los lados, temperatura de motor y nivel de gasolina. Y en el centro una pantalla digital con la hora y kilometrajes recorridos. No hay cuentavueltas (innecesario en un vehículo automático), algo que está de moda en scooters de gama alta. Entre ellos, varios testigos de funcionamiento, entre ellos, el del ABS, para las unidades que lo lleven y el HISS, el sistema antirrobo de llave codificada de Honda. En cuanto a huecos y soluciones para cargarlo, hay una práctica guantera sin llave (se abre y cierra apretando sobre la tapa) en el lado izquierdo de la columna de dirección. Bajo el asiento, que se abre desde la cerradura de contacto, hay muy poco hueco, algo que ya es “tradición” en los Scoopy y sólo puedes meter un casco pequeño, de los conocidos como “quitamultas”. Sin embargo, su suelo plano, con un gancho en el escudo interior, permite llevar objetos voluminosos o bolsas. Es otra de las características que no podían faltar en un Scoopy. Para los que necesitéis más, la marca sabe que el hueco bajo el asiento es muy justo y por eso vende la versión “Top Box”, con un cofre de 35 Lts detrás, que también puedes pedir aparte.



CÓMO VA

La verdad es que dinámicamente, el Scoopy es donde gana enteros. Es caro, de acuerdo. No tiene un equipamiento precisamente lujoso, vale. Pero en marcha es muy rápido, estable, ágil, noble y divertido. Por supuesto que siendo un scooter de esta calidad, moderno y de inyección, arranca con facilidad en cualquier situación. Una vez en marcha, en cuanto abres gas sale disparado. Gira mucho, 45º, se llega bien al suelo, el asiento es grande y cómodo; permite sentarte delante o en medio, como te guste. Y en la plataforma plana pones los pies también más o menos adelantados. Todos los mandos están a mano y en posición habitual. Es una moto estrecha (tiene que pasar entre coches) y el manillar, aunque estrecho tiene la medida justa para dar buena sensación de control. 

En ciudad es “casi” perfecta: ágil, rápida, con buena salida...si tuviese un sitio para dejar el casco cuando te bajas, sería el colmo de la perfección, pero si no llevas el cofre trasero sólo te queda colgarlo de los ganchos bajo el asiento, dejando el casco expuesto a cualquier “desgracia” de las que pueden ocurrir si lo dejas ahí. En la carretera corre mucho: llegas a ver en el marcador cómo la aguja pasa la marca de los 155Km/h (unos 145 reales) y ahí corta el encendido, lo que quiere decir que con un desarrollo (contrapesos del variador) un poco más largo, sería “un formula 1”. No hay protección aerodinámica alguna, salvo muy agachado, pegando la cara al honda sh 300 icuentakilómetros, y aunque la pretensión del Scoopy no sea ir a ese “cisco” por ningún lado, desde luego, lo soporta mejor que bien y si quieres, puedes hacerlo.

No es un scooter deportivo. No es su filosofía. Toda la familia SH pretenden ser vehículos útiles y prácticos. De calidad, fiables y económicos de mantener. Lo cumple con creces, este 300. pero además, si le buscas las cosquillas, si le vas “dando leña” te encuentras con que no sólo “aguanta el tipo”, si no que lo hace muy bien y te diviertes un montón. No es fácil encontrar el límite de este scooter. Llevarlo por curvas en plan “supermotard” (salvando las distancias, claro), es decir, cargando peso delante, tumbando la moto hacia dentro en las curvas, frenando fuerte y tarde y abriendo gas todavía con el scooter tumbado es todo un placer y una diversión que no todos los scooters “saben hacer”. Además, nuestro Scoopy de pruebas es la versión con ABS y frenada combinada, un tipo de frenos que aunque no convence a todo el mundo, en este Scoopy, además de darte un plus de seguridad al frenar en suelos de poco agarre, ayuda a ir deprisa: frenes donde frenes, lo hará bien, con potencia y sin deslizar. Eso si, no busques equilibrar tu la frenada entre las dos manetas; con el SH300 de frenada combinada es mejor tirar de las dos manetas y confiar en que el reparto de frenada que en la fábrica “han programado” es bueno. Para mi, desde luego, lo es.

Se ha trabajado el chasis, en esta versión. También las suspensiones han recibido nuevos tarados para mejorar la estabilidad a alta velocidad. Los amortiguadores traseros siguen siendo regulables en precarga de muelle, aunque para mi gusto van muy bien tal y como vienen. De hecho, una de las cosas que menos convencían del primer SH 300 era que resultaba un poco rebotón de atrás cuando circulabas por baches. Ahora, sin ser más blando, no rebota tanto, pero sigue siendo suficientemente firme para ir deprisa. El sistema de bieleta flotante que Honda desarrolló para el anterior Scoopy 300 sigue presente: entre el chasis y el motor, que hace de basculante, hay un sistema de bieletas que aísla las vibraciones del motor para que no lleguen al piloto. También en el sentido de mejorar la estabilidad sin perjudicar su agilidad se le ha dotado de un nuevo tipo de neumático trasero que la marca llama radial “mono espiral”.



EN CONCLUSIÓN

El Honda Scoopy SH 300 i de la nueva generación es un scooter del máximo nivel en tres aspectos: prestaciones, calidad y precio. No encontrarás otro rueda alta que corra más o mejor, en todas las circunstancias: ciudad o carretera, en el día a día o en utilizaciones largas esporádicas. Es estable y noble, rápido y divertido. Como es de esperar, está muy bien terminado: no encontrarás materiales “sospechosos” o faltas de terminación. Pero eso hay que pagarlo y un precio de 4.999€ no es una broma. No es barato, desde luego, y menos para un scooter con poco hueco bajo el asiento, sin pantalla y sin lujos más allá de los normales en un scooter práctico y utilitario. Puedes solucionarlo, claro, con un poco más de dinero puedes o bien comprar el baúl trasero de la marca (u otros, que también los hay) o bien decidirte por la versión “Top Box”, que ya lo trae. Y por supuesto, si tu economía lo permite, no lo dudes: versión C-ABS. Esos frenos merecen lo que cuestan.

Equipamiento Probador:

- Casco: Givi X.07

- Chaqueta: Halvarssons Proximo (Cedida por 2TMoto)

- Guantes: Alpinestar



A favor

- Prestaciones de primer nivel y un comportamiento dinámico impecable.

En contra

- El precio “asusta” un poco y el hueco bajo el asiento es mejorable.

Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing”
Fotos: Daniel Navarro “DaniRacing”
Abril 2011

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