Presentación HARLEY-DAVIDSON XL 1200 Forty Eight

CUSTOM EN ESTADO PURO

Dicen los hombres de Harley Davidson, que la belleza pura se palpa en los huesos desnudos como el estilo de sus motos custom. Son fuertes y simples; lo que se ve muestra la pasión por ir en moto y es el resultado de su cabezonería por mantenerse fieles a sus principios desde hace más de cien años.

 

Dentro de la familia Sportster de Harley Davidson hay que incluir un nuevo miembro, la Forty-Eight, una custom básica, radical, que va equipada solo con lo esencial, como mandan los “canones custom”. Depósito pequeño (8 litros) con forma de cacahuete (ellos dicen peanut en inglés, pero yo la verdad es que no le veo la forma del cacahuete por ningún sitio). El asiento es un sencillo monoplaza y no lleva estriberas para el pasajero, aunque se pueden pedir e instalar como accesorio.

Destacar sus llantas de 16 pulgadas de radios cromados que van calzadas con neumáticos de grueso calibre (balón gordo o perfil alto). El guardabarros traseros está limpio, no lleva piloto, solo unos discretos Led para iluminar la matricula. Las luces de posición y stop van integradas en los fanales de los intermitentes. El manillar esta bastante bajo, es plano y discretamente ancho, me llamó la atención la ubicación de los espejos retrovisores por debajo de las piñas de los conmutadores, y sobre todo me sorprendió lo útiles que resultan y lo bien que se ve a través de ellos, lo que sucede a nuestra espalda.

 

POCOS CAMBIOS

Técnicamente es la Sportster de siempre, con su motor Evolution V-Twin a 45º de 1200 cc que incorpora un moderno sistema de inyección electrónica que le permite ahorrar combustible y contaminar menos. La refrigeración es por aire y va unido a un cambio de cinco velocidades por medio de un embrague de discos múltiples bañados en aceite, con la transmisión final por correa dentada de neopreno exenta de mantenimiento. Los señores de H&D no declara potencia máxima.

Para realizar esta toma de contacto nos fuimos hasta Almería, donde nuestros anfitriones habían elegido un trazado de unos 120 km por unas carreteras preciosas de trazado, estrechas, muy viradas pero con un asfalto excelente. 

harley davidson forty eightNada mas subirte en su escueto asiento -es un poco más cómodo que el sillín de mi bici de spining- ves mucho hierro y poca moto, además en la unión entre este y el depósito se ve un trozo de chasis, parece que le falta algo, pero evidentemente está hecho así a posta.

La Forty-Eight, es una rememoración de un modelo del año ’48, muy bajita y minimalista, recordando a todos aquellos principiantes apasionados de la mecánica que se atrevían a cortar y eliminar piezas, dando un toque artesanal y una personalidad propia a sus monturas. Fueron los primeros precursores de la moda custom.

Como te he dicho vas sentado muy bajito, con la culata del cilindro trasero acariciándote las rodillas y al acelerar sientes el bramido del motor acompañado de un insistente cosquilleo en el trasero que te sube por la espalda. La postura es más bien erguida y no se maneja mal a pesar de sus 260 kg en orden de marcha, que se notan más cuando hay que moverla en parado.

Para hablarte de esta Forty-Eigth dinámicamente, tengo que recurrir a alguna una de las fantásticas frases lapidarias que Harley Davidson pregona y que siempre merece la pena escuchar: “¿A quien le importa el tiempo, o en el milenio en que estamos? Muchas generaciones han quedado encandiladas por el rugido del V-Twin. Las leyes del Universo son predecibles, pero nosotros hacemos las cosas de forma que nadie puede predecir. Por eso somos diferentes”. Y ciertamente lo son, en este milenio y en este momento. Pocas motos, o mejor dicho ninguna, te transmiten sensaciones y sentimientos como lo hace una Harley Davidson. ¿Cuánto corre, como frena, como se sujeta, como acelera esta Forty-Eight…? Eso en este tipo de moto no es importante. Lo importante es sentirla, disfrutarla, recorrer parajes y recrearse en aventuras que duren en tu memoria y te hagan recordar los momentos vividos. Otra de sus famosas frases dice “En Harley Davidson vendemos sueños e ilusiones, la moto…¡la moto te la regalamos!”.

Evidentemente, el que se compra una custom de este tipo, se compra algo más que un medio de transporte. No debe esperar que corra mucho (no lo hace), ni que acelere como un trueno (tampoco lo hace) ni que frene de maravilla (frena lo justo). Y en trazados sinuosos como el que fuimos, si te caes es para darte encima dos tortas, porque tienes que ser tonto para irte al suelo con lo mucho que te lo van advirtiendo los avisadores de las estriberas, tanto hacia un lado como hacia el otro.

La XL 1200 Sportster Forty-Eight, es una auténtica y genuina custom Harley Davidson, Con todas sus particularidades, virtudes y defectos. Además ahora, si te gustan este tipo de motos, puede ser tuya por un precio verdaderamente atractivo. 11.000 euros la de color negro y 11.200 euros si es naranja o plata.



Prueba y Redacción: Mariano Urdín
Fotos: Harley Davidson
Abril 2010

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