Prueba VOLVO S60
2.0 D3 163 CV Summum Geartronic

CAMBIO RADICAL

Dejar atrás el diseño clásico de líneas angulosas. Eso es lo que ha conseguido el S60 dentro de la gama de Volvo, que siempre ha estado dominada por modelos con una imagen continuista en la que predominaban las líneas rectas. Éstas han sido sustituidas por trazos redondeados que han supuesto un gran cambio en la berlina media de la firma sueca. El diseño es ahora uno de los principales argumentos del S60. No es el único.

  

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El S60 se distingue por ser una berlina con la que se puede viajar cómodamente durante muchos kilómetros gracias a una suspensión muy bien puesta a punto y una correcta insonorización del habitáculo. El conductor siempre tiene la sensación de encontrarse a gusto a sus mandos. El interior tiene suficiente espacio para cuatro adultos y está realizado con materiales de calidad. 

En la actualidad, hay dos versiones Diesel —D3 de 163 CV y D5 de 205 CV— y dos de gasolina —2.0T de 203 CV y T6 de 305 CV—. Próximamente habrá una variante Diesel de bajo consumo (DRIVe) con un motor de 114 CV y otros tres motores de gasolina de 152, 182 y 243 CV.

Algunas versiones pueden llevar un sistema de tracción total conectable automáticamente («AWD»). Hay tres tipos de cajas de cambio: manual, automática de convertidor de par («Geartronic») y automática de doble embrague («Powershift»). Todas ellas son de seis velocidades.

Hay tres niveles de equipamiento: «Kinetic», «Momentum» y «Summum». Todas las versiones llevan de serie seis airbags, control de estabilidad, faros antiniebla, volante multifunción, climatizador de dos zonas y llantas de aleación de 16 pulgadas, como mínimo.

El S60 que llegó al mercado en marzo de 2010 es la segunda generación de un modelo que hizo su debut en 2001 y fue actualizado en el verano de 2006. En la gama Volvo se sitúa por encima del S40 y por debajo del S80.



VIAJERO INCANSABLE

El Volvo S60 es una berlina de excelente tacto muy adecuada para realizar viajes largos por la comodidad de su suspensión y el buen aislamiento acústico del interior, que hace que los ocupantes apenas perciban ruidos de rodadura o procedentes del motor. Puede llevar una suspensión adaptativa («Four C») muy útil. Tiene tres programas de funcionamiento: «Confort», «Sport» y «Advance». El primero de ellos da prioridad a la comodidad por encima de todo, mientras que el segundo hace que la suspensión sea ligeramente más dura, idónea para circular por carreteras sinuosas a ritmo elevado, aunque no llegar a ser incómoda.

Sí existe una clara diferencia entre el modo «Advance» y los otros dos, tanto por dureza de los amortiguadores como por el menor balanceo de la carrocería. Esto repercute en un mejor comportamiento en carreteras de curvas pero una menor comodidad en el habitáculo. Para viajar por autovías o autopistas durante muchos kilómetros con el mayor grado de confort, son mucho más aconsejables los otros dos modos disponibles, sobre todo el «Advance». 

El S60 tiene un muy buen tacto de dirección ya que el conductor siempre sabe qué está pasando, cómo es el contacto de las ruedas con el asfalto. Otra de sus características es que frena muy bien, especialmente en los que se refiere a distancia recorrida hasta que el coche se detiene cuando se realiza una frenada fuerte.

Uno de los puntos negativos de la berlina media de Volvo es que necesita mucho espacio para poder realizar maniobras ya que no gira con soltura. Esto dificulta la utilización urbana y, especialmente, las maniobras de aparcamiento, sobre todo si se trata de un garaje estrecho.

La visibilidad es buena en todas direcciones salvo hacia atrás porque la luneta es pequeña. Esto impide controlar con precisión lo que sucede tras el coche. Con el objetivo de paliar este pequeño problema se puede adquirir una cámara de visión trasera opcional, ciertamente útil a la hora de realizar maniobras a baja velocidad. Además, cuando las plazas posteriores no están ocupadas, es posible abatir los reposacabezas traseros con solo pulsar un botón ubicado en la consola central, lo que también contribuye a mejorar ligeramente la visibilidad del conductor.

La versión Diesel de menor potencia de la gama S60 (D3 de 163 CV) tiene una respuesta suficiente en todas circunstancias. Acelera con decisión y mueve el coche con soltura independientemente del tipo de carretera por la que se circule, la pendiente que tenga ésta y lo cargado que vaya. Hay potencia de sobra como para poder realizar adelantamientos con seguridad en poco espacio. Como otros modelos del mercado, el pedal del acelerador tiene una función, denominada «Quick-Down», que permite lograr la máxima aceleración posible. Al pisar a fondo se nota un segundo tope al final del recorrido del pedal.

Como da su potencia máxima a tan sólo 2.900 rpm, no es recomendable apurar tanto las marchas como en otros modelos de motor Diesel. Si se desea obtener la máxima aceleración, hay que cambiar a siguiente relación por debajo de 3.000 rpm porque a partir de ahí el motor sube de régimen con poca fuerza.

Una característica de esta variante del S60 es que recupera francamente bien en quinta y sexta velocidad, algo muy útil a la hora de afrontar fuertes pendientes ascendentes en autopistas y autovías ya que no hay que recurrir al cambio de marchas aunque se circule a baja velocidad y se necesite una gran aceleración.

A pesar de que el motor D3 de 163 CV tiene una configuración poco usual, ya que es cinco cilindros en lugar de cuatro como suelen ser los propulsores turbodiésel de potencia similar, no es especialmente suave, pero tampoco áspero o poco agradable. Es un poco ruidoso en frío, aunque la rumorosidad se atenúa a medida que alcanza su temperatura idónea de funcionamiento. Sí sobresale por no producir grandes y/o molestas vibraciones que lleguen hasta el habitáculo.

Esta versión se comercializa tanto con caja de cambios manual de seis velocidades como con transmisión automática («Geartronic») de igual número relaciones. La primera de ellas funciona con suavidad, quizá demasiada porque es algo esponjoso, y permite enlazar una marcha con otra con gran rapidez. El cambio automático también destaca por ser suave y rápido. El paso de una relación a otra se sucede sin que los ocupantes apenas noten que se ha cambiado de marcha. Además del modo automático, puede manejarse de forma secuencial dando toques hacia arriba y hacia abajo en la palanca situada entre ambos asientos delanteros.

El S60 D3 Geartronic de 163 CV tiene un consumo medio homologado de 5,9 l/100 km. Es un consumo bajo, como quedó demostrado en nuestro recorrido habitual de consumo, un trayecto de 143,3 km a una media de 123 km/h (reales) por una autovía con desniveles importantes, donde gastó 6,4 l/100 km. Es una cifra similar a la de un Citroën C5 2.0 HDI de 140 CV (6,5 l/100 km).

La berlina media de Volvo se desmarca de la competencia en lo que se refiere a seguridad. Así, puede llevar varios sistemas de ayuda a la conducción muy útiles, como uno de detección de objetos en el ángulo muerto («BLIS»), uno de alerta por cambio involuntario de carril («LDW») o un programador de velocidad activo con función de frenado. Todos ellos funcionan de forma satisfactoria.

Otro dispositivo de ayuda al conductor realmente interesante es el «City Safety», que permite evitar o minimizar una colisión por alcance en circulación urbana. Puede completarse con el sistema que detecta la presencia de peatones y es capaz de frenar por completo el coche.



ESPACIOSO Y BIEN REALIZADO

En el habitáculo del S60 pueden viajar cuatro adultos cómodamente, aunque si su estatura es superior a la media, rozarán con la cabeza en el guarnecido del techo. Esto es especialmente evidente en las plazas posteriores debido al diseño de la carrocería a pesar de que el tapizado tiene cierta forma cóncava según se va aproximando a la luneta. Hay suficiente espacio para las piernas de los ocupantes traseros siempre que el conductor y el acompañante delantero no retrasen mucho sus asientos.

Igual que sucede en otras berlinas de tamaño similar, la plaza central trasera no es apta para viajes largos porque resulta más incómoda que las dos de los laterales. Esto es así debido al espumado del asiento, claramente más duro que los otros, y a que la banqueta está más alta.

Gracias a que las puertas se abren en un gran ángulo y a que no es necesario agacharse o contornear el cuerpo en exceso, el acceso al interior del S60 es cómodo. La persona que se ponga al volante notará que dispone de una correcta posición de conducción gracias a que puede regular tanto el asiento como el volante ampliamente. El único pero en este sentido es que el volante no puede ir muy cerca del salpicadero, algo que sí es del gusto de ciertos conductores.

Todos los asientos son cómodos y sujetan bien el cuerpo, aunque vayan tapizados de piel, porque tienen unos contornos prominentes. Tienen los reposacabezas integrados —forman parte del respaldo del asiento—. A pesar de que no cuentan con regulación ni en altura ni en profundidad, su forma alargada hace que queden bien colocados sea de la talla que sea la persona que se acomode en los asientos del S60.

El interior de la berlina media de la gama Volvo está fabricado con materiales de calidad, aunque hay ciertos materiales en el salpicadero y el interior de las puertas que desentonan un poco, más por tacto (duro) que por apariencia. Eso sí, todo ajustan a la perfección. Es comparable a un BMW Serie 3 o un Mercedes-Benz Clase C.

La consola central tiene un diseño peculiar, con un gran espacio para dejar objetos en su parte posterior, y muchos botones (pequeños) repartidos en un espacio escaso. Esto hace que, al principio, cueste acostumbrarse y sea complicado encontrar ciertas funciones.

En el habitáculo del S60 hay diversos huecos para dejar objetos, pero todo son de pequeñas dimensiones. Llama la atención que la ausencia de la palanca del freno de estacionamiento —es eléctrico— no implique que haya un gran espacio para depositar desde la cartera hasta un teléfono móvil o unas llaves entre los asientos delanteros. Ahí únicamente hay un hueco con tapa en cuyo interior se pueden dejar o dos latas de bebida o un refresco y un cenicero. Incluye una toma de 12V. Tras él hay un reposabrazos con tapa.

Además hay unos pequeños huecos alargados en las cuatro puertas, dos bolsas pequeñas en la parte delantera de las banquetas del asiento del conductor y el acompañante, dos bolsas en los respaldos de los asientos delanteros y un espacio tras la consola central, de difícil acceso. La guantera es pequeña. El respaldo de la plaza central posterior se puede abatir para dar acceso al maletero. Tiene en su interior dos portalatas y un pequeño hueco para dejar objetos de poca altura.

Un detalle curioso del S60 es que el retrovisor interior incorpora una brújula. Muestra la información en inglés mediante las iniciales de los puntos cardinales: «N» de North (Norte), «S» de South (Sur), «E» de East (Este) y «W» de «West» (oeste).

Como en el modelo precedente, el maletero no es de los más capaces de entre los de las berlinas de su tamaño. Con un volumen de 380 litros, la diferencia con respecto a un Mercedes-Benz Clase C, un BMW Serie 3 o un Audi A4 es significativa —80, 95 y 100 litros, respectivamente—.

Además, sus formas irregulares pueden complicar la colocación de la carga. Eso sí, tiene un panel abatible que divide en dos el espacio disponible, ciertamente útil. Este sistema permite llevar pequeños bultos cerca de la boca del maletero, lo que hace que no sea necesario agacharse y estirarse para recogerlos del fondo. Incluye dos ganchos para sujetar bolsas y una cinta elástica con la que fijar lo que se va a transportar. La capacidad de carga se puede ampliar reclinando los respaldos de los asientos posteriores.

La tapa del maletero se puede abrir desde el habitáculo, a través de un botón ubicado a la izquierda de la columna de la dirección, o manualmente pulsando un mando situado por encima de la matrícula.



DUROS RIVALES

El Volvo S60 se enmarca en la parte alta del segmento de las berlinas de tamaño medio, con carrocerías de 4,60 a 4,80 metros, a la altura del Audi A4, el BMW Serie 3 o el Mercedes-Benz Clase C tanto por características como por precio. La versión que hemos probado, —D3 Geartronic de 163 CV— está disponible a partir de 32.340 €. Con el nivel de equipamiento «Summum», el que llevaba nuestra unidad, la tarifa asciende a 36.909 €. El primero es un precio ligeramente inferior, entre 3.000 y 4.000 €, al de las versiones equivalentes del A4, el Serie 3 y el Clase C, todo ellos con motores Diesel de 160 a 170 CV.

Hay opciones más económicas dentro de las berlinas de marcas generalistas, como un Opel Insignia, un Renault Laguna o un Toyota Avensis, entre otras. Sin embargo, es posible que compense pagar la diferencia por un S60 por lo que aporta en cuanto a exclusividad y gran nivel de seguridad, tanto activa como pasiva.

Dentro de la gama S60 hay otra versión Diesel de mayor potencia: D5 de 205 CV. Se puede adquirir desde 36.590 €. A igualdad de equipamiento, es 4.000 € más caro que el D3 de 163 CV. Puede compensar, siempre que el dinero no sea un problema, porque tiene 42 CV más pero consume igual.



CONCLUSIÓN

El Volvo S60 es un coche muy agradable de utilizar tanto en el día a día como en fin de semana, en ciudad como en carretera. Su suspensión y su correcto aislamiento acústico hacen que sea todo comodidad a la hora de viajar, fin principal de una berlina de sus características. Además, el motor Diesel D3 de 163 CV es más que suficiente para el 99,9% de los conductores. Si a todo ello se suma un interior de calidad y un sinfín de elementos de equipamiento, entre los que sobresalen los relacionados con la seguridad, no queda duda de que el S60 es apostar sobre seguro.



A favor

- Comodidad (Es una berlina que sobresale por el alto grado de confort tanto para el conductor como para los pasajeros en toda circunstancia).

- Respuesta (Estable y ágil, permite circular a cualquier régimen de velocidad por todo tipo de vías con la máxima seguridad).

- Consumo (El motor Diesel D3 de 163 CV gasta poco en cualquier uso, lo que no implica que le falte fuerza).

En contra

- Radio de giro (En ocasiones se echa en falta algo más de maniobrabilidad a baja velocidad)

- Visibilidad trasera (No es muy buena, pero se puede compensar con una cámara de visión trasera muy útil)

- Precio (Es un modelo más costoso que la mayoría de berlinas del mercado, pero no tanto como las de Audi, BMW y Mercedes-Benz)

Prueba y Redacción: Jaime Arruz
Fotos: José Robledo
Marzo 2011

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