Prueba VOLKSWAGEN BEETLE
2.0 TSI 200 CV Sport DSG

VW BEETLE: CAPÍTULO TRES

Más habitable y práctico y con un maletero de mayor capacidad, esta segunda reencarnación del escarabajo resuelve los mayores inconvenientes de la generación anterior. La silueta también se ha estilizado, resultando más musculosa, y con la motorización turbo de 200 caballos las prestaciones están aseguradas.

Del "todo atrás" al "todo delante" Prueba VOLKSWAGEN BEETLE

El Beetle o escarabajo es el coche más fabricado y vendido de la historia del automóvil. Su peculiar silueta está unida a muchos acontecimientos históricos y a la vida cotidiana y los sentimientos de millones de personas en el mundo. No es, por lo tanto, extraño que Volkswagen decidiera reeditarlo. Sin embargo su característica silueta colocada encima de un chasis de un Golf generó algunos inconvenientes al ser mecánicamente el original un “todo atrás” (motor, cambio y propulsión en el eje posterior) y el Golf un “todo delante”. Los principales: unas plazas traseras muy justas donde la cabeza tocaba fácilmente con la luneta y un maletero pequeño para el tamaño del coche. Ahora en la nueva reedición, que ha perdido en la denominación el calificativo New y que bien podemos llamar capítulo tres, estos inconvenientes han quedado resueltos.



Siempre con base Golf Prueba VOLKSWAGEN BEETLE

Se tiene un poco la sensación de que los diseñadores y los ingenieros de la marca, para hacer la segunda generación, colocaron una silueta de escarabajo encima de un coche y ahora en esta tercera han partido de un coche y lo han vestido de Beetle. En ambos casos la base es la del Golf, pero no el actual, si no el de dos generaciones anteriores convenientemente puesto al día.

En este sentido, lo más significativo técnicamente hace referencia a las suspensiones traseras, donde el eje semirígido torsional ha dejado paso en esta versión de 200 caballos a un multibrazo como el empleado en el actual Golf. Para el resto de versiones, en cambio, se recurre a un eje rígido “guiado” por una barra Panhard que aumenta la rigidez transversal, una solución quizás demasiado básica para los tiempos que corren.

Estéticamente el resultado es muy satisfactorio, porque ahora es más bajo, más ancho y más largo y, sin traicionar el espíritu del original, se percibe como un automóvil más musculoso, sólido y dinámico.



Maletero y plazas posteriores Prueba VOLKSWAGEN BEETLE

Funcionalmente esto trae aparejado un maletero más grande de 310 litros de capacidad (209 litros en su antecesor) que puede ampliarse abatiendo los respaldos de las dos únicas plazas traseras disponibles. Plegados, los respaldos no quedan completamente planos, lo mismo que la superficie resultante, pero es siempre una solución que aumenta considerablemente la practicidad del modelo a la hora de cargar objetos voluminosos que de otro modo no podríamos transportar.

Y respecto a las plazas traseras ahora hay suficiente espacio para las piernas y la distancia de la cabeza al techo también es correcta para tallas convencionales. Sin embargo, la felicidad no es completa y un respaldo posicionado muy vertical hará incómodos los viajes de mediano recorrido. Posiblemente se ha tratado de favorecer la capacidad del maletero con esa configuración, pero ambas cosas habrían sido compatibles si los respaldos dispusieran de regulación de inclinación.



Puesto de conducción convencional Prueba VOLKSWAGEN BEETLE

El resto del habitáculo está correctamente terminado pero sin llegar a la sensación de rotundidad y robustez que desprende un Golf. En cambio “la decoración” es muy bonita, con referencias al modelo original que se sintetizan en una guantera superior, unos agarramanos “de cinta” para las plazas posteriores y un salpicadero (realizado todo con plásticos duros) que, como el volante, incluye zonas del mismo color de la carrocería para simular la chapa en la que estaba realizado en el primer Beetle.

El puesto de conducción, a diferencia de su antecesor, es convencional y solo el pequeño y vertical parabrisas delata que estamos en un coche especial. También en parte la instrumentación, que privilegia un velocímetro gigantesco con dos círculos más pequeños a ambos lados. En uno se incluye el cuentarrevoluciones, que resulta pequeño, y en el otro el nivel del depósito de gasolina, que queda excesivamente grande. La temperatura del agua y del aceite también están disponibles con gráfica digital a través del menú del ordenador de a bordo. A su vez los asientos son amplios y sujetan bien el cuerpo, y la insonorización es correcta lo que siempre es más meritorio en los coches que, como es el caso, no tienen marcos en las puertas.



Motor del GTI Prueba VOLKSWAGEN BEETLE

Mecánicamente esta versión de 200 caballos extraídos del conocido motor 2.0 litros con turbocompresor es, al menos de momento, el tope de la gama. Es el mismo propulsor que monta el Golf GTI, aunque declare en él 210 caballos, y tiene un rendimiento fantástico. De respuesta tan lineal que casi pasa desapercibida la presencia del turbo, muestra una contundencia digna de un motor de cilindrada muy superior. En consecuencia callejea en ciudad a bajas revoluciones con la facilidad mecánica de un utilitario y si le pedimos “chicha” nos responde con subidas de vueltas vertiginosas.

Como es fácil de imaginar, las prestaciones son muy brillantes, tanto acelerando (hace el 0 a 100 Km/h en solo 7,5 segundos) como en recuperaciones, y en el día a día se tiene la sensación de ir sobrado. En plan exigente, léase conducción deportiva en zonas de montaña, también se defiende muy bien en el apartado prestacional y de sensaciones de conducción, pudiendo estirar el motor a la salida de las curvas hasta que la aguja del cuentavueltas llega a la zona roja sin el menor temor.



Cambio DSG Prueba VOLKSWAGEN BEETLE

Indisociablemente unido a este propulsor, encontramos el tan alabado cambio robotizado DSG de dos embragues (no hay versión de cambio manual). Un cambio que ha hecho escuela y que muchas marcas ya han copiado y otras están en proceso de hacerlo.

Entre sus cualidades podemos mencionar: buena inmediatez y rapidez en las transiciones de una relación a otra, facilidad de manejo en las maniobras urbanas y mucho agrado de utilización. Además, para el uso manual existen dos posibilidades: accionando la palanca con movimientos secuenciales, o lo que es aun más práctico, mediante dos levas posicionadas detrás del volante y solidarias con él. Solo siendo muy quisquillosos y en relación a estos últimos usuarios, hay que decir que cambia a la marcha superior cuando el motor llega al tope de revoluciones y también reduce al acelerar a fondo, aun estando en utilización manual, una configuración que no agradará a los más puristas.



Consumos según el uso Prueba VOLKSWAGEN BEETLE

Lo que aun no ha podido evitar la tecnología es que los consumos de los motores turbo de gasolina no se disparen en una utilización exigente y/o deportiva. En consecuencia nuestro protagonista puede llegar a beberse más de 15 litros si le damos alegría a las sensaciones en una retorcida carretera de montaña. Pero no hay que alarmarse. En el otro extremo de la balanza será capaz de merodear los 10 litros en autovía/autopista, lo que resulta honesto teniendo en cuenta que la aerodinámica no es su fuerte y que las enormes ruedas montadas (llantas de 19 pulgadas con neumáticos 235/40R19 opción montada en el vehículo que hemos probado) son también un freno al avance considerable. En uso muy general lo normal será ver indicaciones en el ordenador de a bordo entre los 10 y los 12 litros, aunque es de ese tipo de coches donde el modo de conducir tiene una influencia muy directa en el gasto de combustible.



Comportamiento óptimo Prueba VOLKSWAGEN BEETLE

Motor turbo del GTI, ancho y más bajo, neumáticos generosos... todo nos lleva a pensar en la reencarnación de un GTI disfrazado de Beetle. Sin embargo no llega a tanto. Ciertamente tiene una magnífica estabilidad que le permite pasar por las curvas a notable velocidad y con un gran aplomo y seguridad, pero no resulta tan directo e instantáneo como el GTI. No es un demérito, es simplemente una elección de la marca que busca en este modelo un poco menos de deportividad. Y quizás ese sea el motivo por el cual los controles electrónicos de tracción y de estabilidad no se puedan desconectar. En cualquier caso estamos ante un coche extremadamente eficaz y seguro en cualquier tipo de carretera. Y con la facilidad de conducción que suele distinguir a todos los Volkswagen. Una dirección exquisita de tacto, precisión y rapidez; y unos frenos que destacan más por la resistencia a la fatiga que por lo corto de las deceleraciones, son también factores a tener en cuenta. Lo mismo que el diferencial XDS con control electrónico de la tracción que evita pérdidas de motricidad de la rueda interior a la curva cuando aceleramos en exceso.

Lo único que nos ha desagradado en este panorama tan favorable, es el tacto de los frenos en cuanto empieza a actuar el ABS (u otros sistemas electrónicos) a poco que el asfalto empiece a tener irregularidades o frenemos con el coche en ligero apoyo lateral. Porque el pedal sube y baja a su antojo transmitiendo al conductor una falsa sensación de inseguridad.



Rivales Prueba VOLKSWAGEN BEETLE

Por potencia y funcionalidad serían muchos los coches que encontraríamos como rivales del Beetle. Pero ateniéndonos a su espíritu de replica modernizada de un clásico, entonces solo encontramos uno: el Mini. Ciertamente el Fiat 500 también responde a este espíritu, pero es mucho más pequeño y ni siquiera en las versiones Abarth alcanza la potencia de nuestro protagonista.

Centrados en el Mini, es la versión John Cooper Works con su motor de 1.6 litros turbo de 211 caballos la que mejor “empareja” con el Beetle que probamos. Aunque un peldaño por debajo y con la misma mecánica pero en versión de 184 CV, el Mini Cooper S también puede ser una alternativa un poco menos vigorosa. Ambas motorizaciones y con los mismos nombres se pueden encontrar con la carrocería Clubman algo más grande y habitable. De hecho es en esa configuración donde a nivel de capacidad de maletero y espacio para los ocupantes podemos asimilar ambos coches. En todos los casos los precios son altos como suele suceder con las cosas de “darse un capricho”.



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR EL VOLKSWAGEN BEETLE?

Según nuestro comparador de seguros, en la fecha que hemos realizado la prueba, el precio mínimo por asegurar a todo riesgo un Volkswagen Beetle 2.0 TSI 200 Cv Sport DSG cuando el tomador de la póliza es una mujer de 25 años, con 7 años de antigüedad de carné de conducir, que vive en Almería y deja el coche en garaje colectivo, recorre hasta 15.000 kilómetros al año, es 912.23 euros, además esta aseguradora hace un descuento del 10% si la contratación la haces online, o bien de un 5% si el pago es mediante tarjeta de crédito. Este precio lo ofrece Balumba y con una calidad de póliza, 4.48 puntos sobre 10. El coste sube si queremos una póliza con calidad de 8.37 sobre 10, teniendo un precio de 1.203.05 euros en Mapfre, con una póliza para jóvenes de entre 18 a 30 años.



Conclusión Prueba VOLKSWAGEN BEETLE

A decir de la propia marca, el anterior Beetle gustaba más a las mujeres que a los hombres. Ahora han pretendido equilibrar la balanza y ciertamente la nueva silueta resulta más agresiva y deportiva. Que la habitabilidad y el maletero pasen a ser acordes al tamaño del coche también es un paso adelante. Dinámicamente no hay el menor reproche que hacerle. Y más cuando bajo el capó encontramos un motor tan pletórico como este, que además va unido al eficacísimo cambio DSG. El confort también es bueno, tanto a nivel acústico como por lo que respecta a la absorción de las suspensiones. La verticalidad de los respaldos posteriores es, en este sentido, el único apartado a mejorar.



A favor

- Silueta muy lograda y “respetuosa” con el modelo original (Agradara tanto a los Beetlemaniacos como a los que gusten simplemente de ponerse al volante de un coche diferente).

- Habitáculo y maletero correctos (Queda resuelta la gran pega de su antecesor)

- Mecánica poderosa (Tiene 200 CV muy rotundos y un estupendo cambio DSG)

- Comportamiento dinámico intachable (No es un GTI pero casi lo parece)

En contra

- Respaldos de los asientos posteriores muy verticales (En viajes de medio recorrido ya resultaran incómodos, en los largos...)

- Consumos con tendencia al alza (La aerodinámica y las ruedas grandes son un handicap. Tampoco ayuda la condición turbo de la mecánica. Se disparan con facilidad).

- Tacto de los frenos cuando entran las ayudas electrónicas (Que varíe el recorrido del pedal en las frenadas no es algo que inspire confianza).

- Solo 4 plazas (No hay espacio atrás para tres adultos, pero al menos en opción se debería poder elegir esa configuración, apta para quien tenga que transportar niños)

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Febrero 2012

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